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El Antígeno Prostático Eespecífico (PSA) es una proteína producida por la glándula pros...

Enseñanza de la vida real

Enseñanza de la vida real

El periodista Fernando Escobar escribe sobre el cáncer de próstata a partir de una experiencia familiar.

El Antígeno Prostático Eespecífico (PSA) es una proteína producida por l...
El Antígeno Prostático Eespecífico (PSA) es una proteína producida por la glándula pros...

Por Fernando Escobar Giraldo

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Dedico la columna de hoy a mi hermano Oskar y espero le sirva a usted, lector, para que reflexione y ponga en práctica algunas enseñanzas.

Oskar es la antítesis del perdedor, del que no lucha, del mal carácter, del pesimista, del aburrido, del insensato. Hace 3 años un médico le dijo, sin rodeos, que tenía cáncer de próstata. ¨Y … ¿qué hay que hacer doctor?¨ Le preguntó mi hermano. ¨Operar¨, respondió el doctor, ¨tenemos que sacar la próstata, creo que estamos a tiempo¨.

Mi hermano quiso hacerlo lo antes posible y así fue. El médico no se equivocó en el diagnóstico, pero sí en su creencia de que estaban a tiempo. Pocos meses después de extraer el órgano canceroso, los oncólogos se dieron cuenta que el mal se había extendido a otra parte o partes del cuerpo. Lo descubrieron porque el PSA había aumentado. Es el análisis del Antígeno Prostático Eespecífico (PSA), una proteína producida por la glándula prostática, análisis que mide la concentración de PSA en la sangre. Pero nunca han podido descubrir hacia donde se extendió. Ha sido un misterio y mi hermano, y toda la familia, hemos vivido dos años con esa incertidumbre.

El día que el mismo Oskar me dio la noticia por primera vez de que tenía un cáncer, no pude contener las lágrimas. Irónicamente fue él quien me consoló, me puso ejemplos de gente que se ha salvado y ha superado la temible enfermedad, me dijo varias veces que la vida sigue y hasta me contó chistes, como ha sido su costumbre de hacer reír a otros.

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Es normal que los seres humanos sintamos compasión por otros cuando nos enteramos de casos que como este. Creemos además que la ira, la frustración, y hasta el resentimiento, son causas de cáncer o aceleran su desarrollo. Pero esto es falso. Lo cuestiona en su libro, de editorial Océano: ¨Las emociones y el cáncer¨, la doctora Gina Tarditi, especialista del Instituto Nacional de Cancerología y consejera de la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer. Ella cree además, que las falsas creencias relacionadas con el desarrollo del cáncer, dan lugar a expectativas ilusorias y reduccionistas que obstaculizan la atención oportuna. Pero también opina que el rencor, el odio y el resentimiento son las raíces profundas del cáncer. Aunque, en mi hermano, no hay nada de eso. Su causa tiene que ser otra.

Mi hermano no ha mitificado su enfermedad, casi que la toma deportivamente y creo que eso lo mantiene vivo, alegre, activo, con los pies muy puestos sobre la tierra, pero sin sobresaltos. En esta obra que menciono, y que recomiendo leer, la autora recoge el concepto de la doctora Flora Aurón Zaltzman, quien dice: ¨Hay quienes silencian sus propias historias con la esperanza de que si no se dice, no existe¨. Eso no le pasa a Oskar y, aunque suene como otra ironía, es un ejemplo de vida. Mensualmente sufre el dolor físico de una inyección en el estómago, necesaria para controlar los niveles de PSA que es la medida para saber cuan avanzado puede estar el cáncer. La inyección reduce el nivel de testosterona en el cuerpo, no dejando que las células cancerosas de la próstata crezcan y el cáncer haga metástasis en otra parte del cuerpo. La verdad es que los médicos no saben dónde está la célula(s) en el cuerpo de Oskar, porque el nivel es indetectable.

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La doctora Tarditi habla, muy acertadamente en su libro, del manejo de las emociones y se aprende mucho de ella. Ha investigado ampliamente el tema. Pero mi hermano es un ejemplo vivo, real, de cómo manejar esas emociones y convertirlas en aliadas para mitigar la pena que causa el saberse afectado por una enfermedad mortal. Con toda la sencillez y humildad que le caracterizan, Oskar es un digno ejemplo para tantas personas que con sus actitudes y emociones aceleran un proceso de cáncer hasta el grado de la fatalidad.

"Sigue riendo y haciéndonos reír, hermano mío, que el mundo ríe con tus bromas, el corazón crece emocionado al escucharte y Dios te llenó con valor para convertir tus quebrantos de salud en una enseñanza de vida".

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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