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El pasado regresa a pedir perdón

El pasado regresa a pedir perdón

La visita del Papa Francisco a México es una de esas actividades del Vaticano que no podrían pasar inadvertidas en América Latina, especialmente su ida a Chiapas.

Papa Francisco

Por: Sussy Ruíz
Manager Regional, Noticieros Locales
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MIAMI, Florida - La visita del Papa Francisco a México es una de esas actividades del Vaticano que no podrían pasar inadvertidas en América Latina, especialmente su ida a Chiapas.

Me llama la atención ver que en su agenda le está dedicando buena parte del tiempo a la población indígena que histórica y raramente es reconocida o tomada en cuenta, sobre todo por nuestros propios gobiernos. Digo nuestros porque como latinoamericana y periodista me siento parte de cada país y, parcialmente, responsable de los cuentos de luchas que oímos a diario no solo de la población indígena, sino también de otros segmentos menos favorecidos como los campesinos, trabajadores, obreros y habitantes de sitios rurales de nuestros pueblos.

Papa Francisco en Bolivia

Estos relatos históricos tienen lugar en el ámbito social, pero se acentúan en el religioso a través de la historia que ha dejado huellas de un flagelo a estas sociedades aborígenes. Sustancialmente la Iglesia Católica, cuya historia no deja mentir, ha sido protagonista de estos actos que por muchos siglos azotaron al indígena en América Latina. De hecho el 9 de julio del 2015, el mismo Papa Francisco en Bolivia se disculpó a nombre de la Iglesia diciendo que pedía “…humildemente perdón, no solo por las ofensas de la propia iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”. El Presidente Evo Morales durante esta visita le regaló al Papa Francisco un crucifijo símbolo de obreros y trabajadores que causó controversia por ser una réplica de una pieza tallada por el Sacerdote Luis Espinal Camps, muerto y asesinado por denunciar la violencia política del país.

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Obviamente en la sociedad contemporánea ya estos maltratos físicos por lo general no existen. Sin embargo estos grupos se han visto, y todavía se ven, obligados a sincretizar sus lenguas, filosofías y creencias para ser aceptados no solo por la iglesia, sino por la sociedad en general.

Según la UNICEF, “existen actualmente 522 pueblos indígenas que van desde la Patagonia y la Isla de Pascua y Patagonia, hasta Oasisamérica en el norte de México”. Es el tercero en América Latina con más pueblos indígenas, precedido por Brasil que ocupa el primer lugar con más de 730, 000 indígenas y Colombia que tiene una conglomeración de 83 pueblos nativos. Juntos México, Bolivia, Guatemala, Perú y Colombia tienen un 87% de la población indígena de toda América Latina.

Aunque el Papa Francisco se ha tornado en un papa muy popular por sus decisiones y acciones muy fuera de lo común en su puesto, es difícil pensar que la cultura de la vieja iglesia cambie tan radicalmente. Hace unos años, alguien del puesto del Papa no hubiera ido a una selva para pedir perdón; mucho menos a oír las necesidades de boca de quienes tienen creencias paganas y rinden culto a figuras animadas. Aunque la postura es muy loable, todavía queda mucho que hacer para que ese perdón se traduzca en políticas públicas y oportunidades de igualdad para este segmento de la sociedad. Ahí sí creo que el papa Francisco podría ejercer algún tipo de influencia.

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Esta historia de siglos también tiene una versión más contemporánea de la que poco se habla. En la época de los años 50 y 60, sacerdotes en Cuba, Colombia, México y Centro América desarrollaron una filosofía social muy similar a la del Papa Francisco. La diferencia es que vivían en gobiernos que bloqueaban ideas progresistas e intenciones de estos clérigos de menos jerarquía.

La lucha en Colombia

El sacerdote y sociólogo bogotano Camilo Torres Restrepo (1929- 1966), que para algunos fue guerrillero y para otros mártir, se acercó a ese poblado tan necesitado y vio en su momento la miseria y la insuficiencia, no solo de la iglesia sino del gobierno. Estudiado, de buena familia, con una reputación intachable, decidió dejar la iglesia por el Ejército de Liberación Nacional motivado por el movimiento que en su momento se desarrollaba en Cuba y, que mucho después, dio paso a lo que se llamó la Teología de Liberación.

Camilo Restrepo


Esta es parte de la publicación de Restrepo después de dejar sus responsabilidades clérigas. En el primer número del Semanario Frente Unido que se publicó en Bogotá el 26 de agosto de 1965, titulado Mensaje a los cristianos, se infiere su contrariedad por el maltrato a quienes tenían menos recursos:

“Las convulsiones producidas por los acontecimientos, religiosos y sociales de los últimos tiempos, posiblemente han llevado a las cristianos de Colombia a mucha confusión. Es necesario que en este momento decisivo para nuestra historia, los cristianos estemos firmes alrededor de las bases esenciales de nuestra religión.

Lo principal en el catolicismo es el amor al prójimo [¿Suena esto familiar?]. “El que ama al prójimo cumple con su ley” (San Pablo, Romanos XIII, 8). Este amor, para que sea verdadero, tiene que buscar eficacia. Si la beneficencia, la limosna, las pocas escuelas gratuitas, los pocos planes de vivienda, lo que se ha llamado “la caridad”, no alcanza a dar de comer a la mayoría de los hambrientos, ni a vestir a la mayoría de los desnudos, ni a enseñar a la mayoría de los que no saben, tenemos que buscar medios eficaces para el bienestar de las mayorías.

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Estos medios no los van a buscar las minorías privilegiadas que tienen el poder, porque generalmente esos medios eficaces obligan a las minorías a sacrificar sus privilegios.”

Padre Sardiñas


Esfuerzos en Cuba y México

Enfocándonos solo en América Latina, Cuba fue crucial en esta perspectiva de derecho social entre los sacerdotes de la época. El padre Sardiñas, Guillermo Isaías Sardiñas Menéndez (1917-1964), nacido en Cuba de familia humilde también ganó enemigos por pensar a favor de los campesinos. Ingresó a la guerrilla. Fue tanto el rechazo que experimentó que otros clérigos pidieron su expulsión de la iglesia. Terminó siendo capellán de los soldados rebeldes que eventualmente se convertirían en el actual gobierno de Cuba. Sin embargo, más allá de lo religioso estuvo siempre presente su deber social con los menos afortunados.


Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el Subcomandante Marco

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En el mismo México, Chiapas ha sido protagonista de la historia de esta lucha de desigualdad. No podemos olvidar que en los años 80 y 90, estuvo muy activo- y de cierta manera de moda- el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y su líder el Comandante Marco. Se hizo historia cuando a mediados de la década de los 90, un grupo de indígenas se sublevó ante alcaldías liderados por el Subcomandante Marco en respuesta a los posibles efectos que causaría el entonces reciente Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Ellos, con estilos muy de la izquierda, seguramente influidos por casos como los de Colombia y Cuba, buscaban una democracia más participativa. El líder de su momento, también estudiado e incluso profesor universitario, trató de tomar 7 municipios para exigir “democracia, libertad, tierra, pan y justicia para los indígenas.”

Ejército zapatista.
Ejército zapatista.


Pero no hay que remontarnos muy atrás en la historia cuando encontramos hoy día personajes como el Padre Alejandro Solalinde, director del albergue para inmigrantes Hermanos en el camino en México, quien ha sido abnegado defensor de los inmigrantes en México y sufre una crítica muy fuerte de su misma iglesia.

“Cuando quieren interpretar y traducir las palabras de la consagración… dicen ellos que no se pueden traducir a las lenguas indígenas porque son indecentes… nunca permitieron que los indígenas se hicieran sacerdotes, a menos que se occidentalizaran” dijo el Padre Solalinde.

“Han pasado muchas cosas que la gente ignora. Por ejemplo, que en Oaxaca la mayor parte de los sacerdotes [son] casados por lo civil y por la Iglesia…no se le ha ocultado al Vaticano. Lo que pasa es que eran culturas indígenas”, asegura Solalinde agregando que “el sacerdocio uxorado [es el] más original dentro de la inculturación que responde a la permanencia, a la supervivencia del catolicismo y a las luchas por las justicia dentro del respeto a las culturas que hoy tenemos.

Padre Solalinde

Cada uno de estos personajes es o fue marcado por un proceso político e histórico en su momento. Sin embargo, su fin en común ha sido la inclusión de sociedades menos favorecidas como indígenas y campesinos en los beneficios del Estado, en una sociedad más justa. Se parece a lo que ahora la máxima autoridad de la Iglesia Católica, el Papa Francisco, busca hacer. Obviamente sin convertirse en guerrillero o pagar el precio máximo que pagaron los otros que fue dejar su sotana a un lado o morir. Entonces su visita a Chiapas convertirá al Papa en el centro simbólico mundial para reconocer la lejanía que nuestras urbes, clases sociales, tendencias y, de cierta manera la misma iglesia, ha establecido en relación a este necesitado segmento de la población.

Sin despreciar esfuerzos

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No se pueden obviar. Hay esfuerzos hechos en diferentes países y organizaciones con la intención de preservar monumentos nacionales, áreas históricas, patrimonios de la humanidad, inclusive tribus que existen entre nuestra selvas que se preservan en su estado autóctono.

Hay que tener en cuenta que estas son futuras generaciones que mantienen una cultura, un modo de pensar y de vivir en sociedades que preservan vivos valores humanos, muy diferentes a los de nuestra urbe moderna. Valores que tienen raíces en la familia, en la naturaleza e inclusive en la ayuda al prójimo. Seguramente son grupos sociales de los que hay mucho que aprender, pero que no gozan de la popularidad de un hashtag que hoy en día les haga ser tema de tendencia. Creo que es hora de encontrar ese valor y darle el puesto que merecen no solo en la iglesia, sino en nuestros gobiernos, en nuestros servicios y en nuestras vidas.

Según la UNICEF, en la mayoría de países latinoamericanos la población indígena oscila entre el 3% y el 10% del total de ciudadano.

Hay que darles voz. Una visita del Papa Francisco no será suficiente.

Transcripción de entrevista telefónica con Padre Alejandro Solalinde


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