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Sarai Class esperó más de dos días en el aeropuerto de San Juan para poder abordar un vuelo a EEUU, huyendo de la devastación del huracán María.
Daniel Morcate
Opinión

Miembro de la unidad política de Univision Noticias.

El nuevo poder boricua en Florida

El nuevo poder boricua en Florida

“El carácter repentino y emergente del nuevo éxodo sugiere que muchos recién llegados podrían inclinarse por los candidatos que mejor entiendan su odisea y que mayor solidaridad les demuestren”.

Sarai Class esperó más de dos días en el aeropuerto de San Juan para pod...
Sarai Class esperó más de dos días en el aeropuerto de San Juan para poder abordar un vuelo a EEUU, huyendo de la devastación del huracán María.

Florida se está convirtiendo en protagonista principal del éxodo puertorriqueño tras el azote del Huracán María a la isla. Las cifras preliminares sugieren que está atrayendo más refugiados del doble desastre económico y natural que Nueva York y Nueva Jersey juntos. Es una tendencia que de hecho había comenzado hace años y que ya había elevado la población boricua de Florida a más de un millón. Funcionarios estatales me aseguran que unas 140,000 personas han viajado desde la isla en el último mes y medio, principalmente a Orlando, Fort Lauderdale y Miami. Son datos que implican una enorme responsabilidad para las autoridades federales, estatales y locales de atender las necesidades básicas de los recién llegados y para estos últimos de participar en los asuntos públicos del estado, sobre todo a través del voto.

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En un mundo ideal, los puertorriqueños que se han refugiado entre nosotros regresarían a su entrañable isla tan pronto esta se recupere de la catástrofe que sufrió. Pero la cruda realidad es que la recuperación tardará y no garantizará las mismas condiciones de vida para todos los que se han visto obligados a marcharse. Algunos, desde luego, volverán. De hecho, ya lo están haciendo a pesar de que más de la mitad de Puerto Rico permanece sin electricidad, el servicio de agua corriente y potable continúa siendo precario, los brotes de enfermedades raras amenazan la salud y miles de empleos se esfumaron con María. Muchos otros, sin embargo, no tendrán otra alternativa que quemar sus naves en los estados y ciudades que los han acogido.

Esa acogida será mucho más justa y compasiva si la acompaña un esfuerzo concertado por asesorar a los evacuados en la búsqueda de servicios médicos, vivienda, trabajo y plazas de estudios. El gobierno de Rick Scott encomiablemente ha dado pasos en esa dirección, como también los han dado varias administraciones municipales, a pesar del sacrificio que ello entraña para sus presupuestos magros. En última instancia, corresponde al gobierno federal el coordinar los esfuerzos de relocalización de los recién llegados y el cubrir la mayoría de los gastos que ella acarree.

Conscientes de la importancia política que podrían tener los recién llegados, republicanos y demócratas están cortejando su voto desde ahora. Y hacen muy bien en no darlo por sentado. Tradicionalmente la mayoría de los puertorriqueños en Estados Unidos vota demócrata. Pero el carácter repentino y emergente del nuevo éxodo sugiere que muchos recién llegados podrían inclinarse por los candidatos que mejor entiendan su odisea y que mayor solidaridad les demuestren. La errática actuación del presidente Trump durante su visita a Puerto Rico también pudiera ser un factor, por supuesto; y la sensación que tienen algunos puertorriqueños de que Washington no ha respondido a la emergencia en la isla con la misma dedicación y efectividad con que ha respondido a las de Texas y Florida. Como se recordará, Trump declaró insensiblemente que “los puertorriqueños quieren que se lo hagan todo”. A pocas semanas del desastre, tronó: “No podemos mantener a FEMA, los militares y el personal de auxilio… en Puerto Rico eternamente”. Y para colmo, una empresa bien conectada con el gobierno de Trump, Whitefish Energy holdings, obtuvo un contrato de 300 millones de dólares para restablecer la electricidad en la isla a pesar de tener solamente dos empleados fijos. El trato se suspendió y se investiga.

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Sabremos mejor cuáles son los sentimientos y preferencias de los futuros votantes puertorriqueños cuando llegue la primera prueba de fuego: la elección a fines del próximo año para reemplazar al gobernador saliente de la Florida, el republicano Rick Scott, y la elección en que éste probablemente se enfrente al senador titular Bill Nelson, un demócrata que tampoco ha perdido tiempo en hacerse notar entre los puertorriqueños de este estado. Como ciudadanos estadounidenses de ley, los recién llegados adquirirán pronto el derecho a votar en nuestros comicios. Para obtenerlo deberán inscribirse antes del 30 de julio de 2018. No será lo mismo que regresar a la tierra donde habían hecho sus vidas. Pero s erá un paso importante para ejercer sus derechos ciudadanos, promover sus intereses y los de Puerto Rico y expresar gratitud hacia su tierra adoptiva.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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