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Capitolio de Florida en la ciudad de Tallahassee.
Mayra Macías
Opinión

Directora de política en Latino Victory Project.

Dime con quién andas y te diré quién eres

Dime con quién andas y te diré quién eres

“En un mes, Miami-Dade tendrá la oportunidad de enviar un mensaje repudiando la intolerancia en nuestro gobierno, tanto a nivel local como federal”.

Capitolio de Florida en la ciudad de Tallahassee.
Capitolio de Florida en la ciudad de Tallahassee.

No es ningún secreto que el candidato republicano para la elección especial en Florida (SD-40), el representante José Félix Díaz, tiene una relación especial con el presidente Donald J. Trump. Él mismo dijo en un debate recientemente televisado en CBS-Miami que les conviene a los votantes elegir a alguien que está “afiliado con la administración republicana”, afiliación que comenzó cuando Díaz fue despedido por Trump en su reality show “The Apprentice”. Por si había alguna duda de la cercana asociación entre los dos, Díaz promovió orgullosamente en sus materiales de campaña para la primaria republicana de julio no solamente un endoso de Trump sino dos, y hasta incluyó una foto de ambos con una nota personalizada de Trump deseándole suerte en su campaña.

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Todo mundo sabe que el objetivo de una campaña es ganar. Y está claro que Díaz necesita movilizar su base republicana para ganar en un distrito que Hillary ganó por 18 puntos. Sin embargo, en uno de los distritos más hispanos en el estado de Florida no podemos permitir que nuestros líderes electos continúen brindándole cobertura a un presidente que constantemente ataca a la nuestra comunidad.

El martes 22 de agosto, una semana antes de que las boletas ausentes empezaran a llegar a los buzones para la elección especial en Florida, Donald Trump inició su campaña de reelección. Lo hizo mediante una convocatoria en Arizona al estilo de su campaña para la presidencia en un estado que apenas ganó en el 2016 y que será un estado muy peleado en las elecciones del 2020. Después de la violencia que se desató en Charlottesville, Virginia, muchos de nosotros esperábamos que el presidente no le echara más leña al fuego de la división en nuestro país. Desafortunadamente, la experiencia nos decía que pasaría lo contrario, porque había rumores de que el presidente iba a perdonar al exalguacil Joe Arpaio, quien recientemente fue declarado culpable de violar los derechos civiles de los latinos en el condado de Maricopa.

Arpaio, quien perdió la elección en el 2016, después de 24 años en su puesto de alguacil, tiene la mala fama de llevar a su oficina a discriminar en contra de los latinos, sin importar su estatus migratorio. Bajo el mandato de Arpaio, inmigrantes de origen hispano fueron arrestados y deportados sin ninguna otra razón que la de sospechar que eran indocumentados. Las tácticas ilegales de Arpaio aumentaron el número de reclusos y como las prisiones estaban abarrotadas construyó una horrenda cárcel al aire libre, conocida como “Tent City”. La cárcel fue comparada con un campo de concentración, ya que los reclusos se veían forzados a salir bajo el sol abrazador de Arizona.

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Es claro que Arpaio no respeta la ley, ya que ignoró una orden judicial que lo obligaba a parar la detención de los latinos que él consideraba "ilegales" cuando no estaban acusados de otros crímenes. Este es el tipo de persona para quien Trump quiere utilizar su primer perdón presidencial: un criminal condenado, intolerante, y sin respeto hacia la ley.

Y aunque Trump no perdonó oficialmente a Arpaio durante su discurso en Arizona, insinuó descaradamente que lo haría: "Haré una predicción. Creo que él [Arpaio] va a estar bien, ¿de acuerdo? Pero ... pero no lo haré esta noche, porque no quiero causar ninguna controversia. ¿Eso está bien? ¿Todo bien?".

Nuestro “unificador en jefe” no utilizó el poder del perdón esa noche, no porque creyera que las acciones de Arpaio estaban equivocadas, sino porque no quería "causar ninguna controversia", dadas las tensiones raciales que surgieron tras la muerte de Heather Heyer en manos de un supremacista blanco. Sin embargo, para alguien que estaba tratando de alejarse de la controversia, las líneas posteriores de Trump estaban lejos de eso: "Pero Sheriff Joe puede sentirse bien. El pueblo de Arizona conoce las consecuencias mortales y desgarradoras de la inmigración ilegal, las vidas perdidas, las drogas, las pandillas, los cárteles, la crisis del contrabando y el tráfico".

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En el mismo respiro, Trump avaló las acciones de un criminal que aterrorizó a la comunidad latina, y caracterizó a los inmigrantes como miembros de pandillas y criminales ... una vez más. Hizo estas declaraciones en un estado donde un tercio de la población se identifica como hispana. El viernes, en la oscuridad de la noche, el presidente Trump perdonó a Joe Arpaio.

Mientras tanto, en el otro lado del país, en un estado donde aproximadamente una cuarta parte de la población se identifica como hispana, todo mundo está pendiente de la primera elección hispana competitiva bajo la administración de Trump. Una elección de proporciones históricas ya que la candidata demócrata Annette Taddeo tiene la oportunidad de convertirse en la primera demócrata hispana en el senado de la Florida. Pero también esta elección está plagada de las tensiones de la conversación nacional sobre raza, tolerancia y justicia. Las elecciones especiales del 26 de septiembre se llevarán a cabo después de la renuncia del senador estatal Frank Artiles, en medio de las acusaciones que se le hicieron por haber utilizado un lenguaje despectivo e irrespetuoso al referirse a sus colegas afroamericanos del senado.

Díaz se negó a comentar si Artiles debía renunciar. Nunca condenó sus comentarios. De hecho, defendió su carácter diciendo: "Nunca he oído a Frank hablar así antes" – sin importarle que cuando Artiles fue interrogado sobre su uso de la palabra despectiva "n *** as”, replicó, "yo soy de Hialeah"–.

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Un día antes del debate televisado por CBS, Díaz twitteó: "Como estadounidenses, todos estamos unidos y condenamos el terrorismo alimentado por el racismo de #Charlottesville; personas horribles y malvadas #cobardes". Sin embargo, la condena de Díaz al racismo suena hueca porque no ha repudiado ni se ha distanciado de Trump, un hombre que grosera y ofensivamente caracteriza a los inmigrantes hispanos; un hombre que perdonó a un sheriff condenado por su falta de respeto a la ley y a la dignidad humana; un hombre que, como presidente de Estados Unidos, ha hecho más para dividir a nuestro país que para unificarlo.

Recuerden que los actos racistas y violentos no ocurren en el vacío. Permitimos la violencia cuando damos la espalda, mientras que grupos enteros son mal caracterizados, degradados, y eventualmente atacados. Ahora más que nunca, nuestro país necesita líderes que no le den la espalda a nuestra comunidad.

En un mes, Miami-Dade tendrá la oportunidad de enviar un mensaje repudiando la intolerancia en nuestro gobierno, tanto a nivel local como federal. Esta elección es la oportunidad para los votantes del Distrito 40 del Senado, uno de los distritos más hispanos en Florida, de decir que no darán la espalda a la intolerancia y la complacencia.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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