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El entonces presidente y candidato presidencial Ronald Reagan, y su esposa Nancy, saludan a sus seguidores en un mitin electoral de noviembre de 1984 (archivo)
Anthony Carrillo
Opinión

Presidente del Caucus Hispano de la Juventud Demócrata de Estados Unidos y abogado en Puerto Rico.

De Lincoln a Trump: la caída del Partido Republicano

De Lincoln a Trump: la caída del Partido Republicano

“No fue hasta los pasados años (2012-2016) que el Partido Republicano, tomado de rehén por los conservadores extremistas del ‘Tea Party’ ha adoptado posturas políticas como el enfoque de Mitt Romney de la ‘autodeportación’”.

El entonces presidente y candidato presidencial Ronald Reagan, y su espo...
El entonces presidente y candidato presidencial Ronald Reagan, y su esposa Nancy, saludan a sus seguidores en un mitin electoral de noviembre de 1984 (archivo)

La historia del partido republicano de Estados Unidos definitivamente ha dado un giro de 180 grados desde su fundación en 1854 al presente.

El 19 de noviembre de 1863, cuatro meses y medio después de la Batalla de Gettysburg, durante la Guerra Civil estadounidense, el presidente Lincoln ofreció uno de sus mas emblemáticos discursos: el ‘Discurso de Gettysburg’.

En la Dedicatoria del Cementerio Nacional de los Soldados en la ciudad de Gettysburg (Pennsylvania) recitó su famosa alocución:
“Hace ocho décadas y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación concebida en la libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales […] El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparece sobre la tierra”.

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Tal parece que esa visión inclusiva de Lincoln, de libertades y de oportunidades, y de un gobierno del pueblo, ha desaparecido en el presente para convertirse en un gobierno de los pocos para los republicanos.

Interesantemente, los republicanos no siempre tuvieron políticas tan radicales como las que observamos el día hoy en su plataforma, tales como oponerse al salario mínimo federal, promover los intereses de las grandes corporaciones y no los de la clase trabajadora, u oponerse a una reforma migratoria integral, que no solo atentan contra la comunidad latina sino contra los principios de inclusión y libertad que dieron origen a nuestro gobierno y democracia. Para la muestra, un botón:

El expresidente republicano Ronald Reagan dijo: “Es hora de entender a nuestros vecinos del sur, y en vez de hablar de un muro fronterizo, reconozcamos los problemas comunes...”.

El expresidente republicano George H.W. Bush (padre) dijo: “El país necesitaba una solución completa al problema de la inmigración ilegal […] la falta de acción ha hecho ilegal una sociedad de personas trabajadoras, honorables y decentes que me gustaría ver de manera legal”, y señaló que parte de su familia es mexicana (su hijo Jeb, el exgobernador de Florida y exaspirante a la candidatura presidencial, se casó con Columba Garnica Gallo en 1974).

George W. Bush (hijo) dijo: “El éxito de nuestro país depende de ayudar a que los recién llegados se asimilen a nuestra sociedad y adopten nuestra identidad común como estadounidenses. Cuando los inmigrantes se asimilan, progresan en nuestra sociedad y hacen realidad sus sueños, renuevan nuestro espíritu y contribuyen a la unidad de Estados Unidos. Yo amo una nación en donde la gente tenga sueños y aspiraciones y pueda alcanzar dichos sueños y aspiraciones”.

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El excandidato presidencial John McCain, previo a su campana presidencial del 2008, no solo trabajó un proyecto de ley bipartita junto al exsenador Ted Kennedy a favor de una reforma migratoria integral sino que durante su campaña a la presidencia promovió fuertemente esa idea: “Estoy convencido y creo con todo mi corazón que necesitamos una reforma integral, eso incluye crear un programa temporal para los trabajadores y lidiar con los 12 millones que se encuentran aquí”.

No fue hasta los pasados años (2012-2016) que el Partido Republicano, tomado de rehén por los conservadores extremistas del “Tea Party” ha adoptado posturas políticas como el enfoque de Mitt Romney de la “autodeportación”, y su oposición total a una Reforma Migratoria Integral, que resultó ser una importante recomendación nunca acogida por el Partido Republicano luego de su derrota en el 2012 frente al actual presidente Obama.
Al presente, el candidato presidencial Republicano Donald Trump ha marcado la pauta en sus propuestas con su retórica divisiva no solo hacia la comunidad latina, sino a la comunidad musulmana, personas con impedimentos, hacia las mujeres y en particular sobre sus expresiones hacia los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, que han sido tildadas de anti-inmigrantes y ofensivas para la comunidad latina. Por otro lado, el compromiso de Donald Trump de revertir y eliminar DACA Y DAPA – las acciones ejecutivas del presidente Obama– desde el primer día de su gobierno, las cuales han ayudado a más de cuatro millones de familias latinas y han sido contrapuestas por sus predecesores republicanos en la Casa Blanca.

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Desde el Presidente Eisenhower quien en 1956, por Orden Ejecutiva, permitió a 900 huérfanos unirse a sus familias adoptivas en los Estados Unidos, y eventualmente en 1959, también por Orden Ejecutiva, permitió el refugio de sobre 600,000 cubanos que huyeron del régimen Castro; hasta el Presidente George W. Bush, quien en el 2007 por Orden Ejecutiva difirió la deportación de sobre 3,600 liberianos, claramente muestran el giro de 180 grados que ha tomado el Partido Republicano de Lincoln hasta convertirse en el Partido Republicano de Trump.

El partido Republicano de Trump ha recibido fuertes críticas y oposición de cientos de respetados líderes de su partido que han indicado que no se identifican con su visión de gobierno y propuestas. En una entrevista realizada a principios de 2016 a la ex primera dama, Barbara Bush, dijo: “Él (Trump) es como un comediante… Yo no sé cómo las mujeres podrían votar por alguien que usa expresiones como las que usó él (Trump) contra Megan Kelly. Y el excandidato republicano a la presidencia, Jeb Bush, afirmó: “Un candidato a Presidente no debe utilizar sus discursos para promulgar palabras ofensivas y soeces frente a una audiencia de miles, incluyendo niños…, eso años, atrás no era imaginable”.

Tan reciente como esta semana, el ex Presidente George H.W Bush en un comunicado emitido por las redes sociales anuncio que emitiría su voto como ciudadano privado por Hillary Clinton.

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Todo esto debe llevar a los electores republicanos a reflexionar antes de emitir su voto el próximo 8 de Noviembre, sobre la ruta tan distante que llevan los líderes actuales de su partido, Donald Trump y Mike Pence, en comparación con los valores que histórica y tradicionalmente han servido los fundadores y predecesores de su institución desde su fundación hasta el presente.

Si eres un elector republicano y piensas que el Partido de Lincoln ha desaparecido con las políticas y propuestas de los candidatos actuales del partido Republicano, tu voto no debe ser para Trump-Pence.

Lamentablemente, al día de hoy, el Partido Republicano de Lincoln, el cual abolió la esclavitud, ha desaparecido y ha dejado de representar el símbolo de nuestra gran nación, para convertirse en el Partido de Trump que tiene como símbolo no la Estatua de la Libertad sino una gran muralla que pretende dividirnos como nación.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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