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Daniel Morcate: Temas de vida o muerte en la contienda presidencial

Daniel Morcate: Temas de vida o muerte en la contienda presidencial

Para el autor, la proliferación indiscriminada de armas de fuego y el terrorismo amenazan la estabilidad de EEUU

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Por Daniel Morcate, miembro de la unidad política de Univision Noticias

La tarea principal de todo gobierno, para conservar su legitimidad, es garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Después vienen las demás, desde fomentar el bienestar y la educación de sus ciudadanos hasta resguardar sus libertades individuales.

El gobierno que se vuelve incapaz de salvaguardar la seguridad de los gobernados es por definición un estado fallido, como han sido en épocas recientes y en diferentes grados Líbano, Mogadishu, Colombia, Afganistán, Irak, México y Siria.

La proliferación indiscriminada de las armas de fuego y el terrorismo de distintos pelajes amenazan con deslizar a Estados Unidos por la pendiente de un estado fallido. Por eso es bueno que ambos asuntos de vida o muerte se hayan convertido en temas importantes de la actual contienda presidencial.

El gobierno del Presidente Obama tiene la obligación de trazar y poner en práctica una estrategia concreta para prevenir la violencia de las armas y el terrorismo en casa. Y los aspirantes presidenciales deben bosquejar sus propios planes basándose en las evidencias y recomendaciones de expertos, no en politiquería ni prejuicios ideológicos.

Una evidencia tan contundente como alarmante es que nuestro país ha sufrido, hasta el momento en que escribo estas líneas, 355 tiroteos en masa este año, que han matado o herido a centenares de personas y que las razones o sinrazones que han motivado a sus autores han sido variadas y delirantes.

Se ha puesto de moda el describir todos los ataques en masa en Estados Unidos como actos de terrorismo. Y aunque todos, sin duda, nos han infundido miedo, lo cierto es que pocos hasta el momento han sido motivados por causas políticas o dogmas ideológicos, uno de los rasgos esenciales del terrorismo. Matices como éste forman parte del debate bien informado que deberían sostener nuestros dirigentes para enfrentar la doble amenaza de la proliferación de armas y el terrorismo.

Lamentablemente, ese debate se ha mediatizado, en parte, porque escasean los estudios confiables sobre esos temas. En el colmo de la insensatez, el Congreso eliminó hace 20 años los fondos que utilizaban los Centros para el Control de Enfermedades, CDC, para estudiar a fondo la violencia con armas. Como resultado, sus informes independientes han sido reemplazados por otros auspiciados por personas o entidades situadas a ambos extremos del debate sobre las armas, lo que ha contribuido a polarizarlo y ofuscarlo. Un paso significativo para enfrentar el flagelo de la violencia debería ser restaurar los fondos que necesitan los CDC para ponerlo en perspectiva.

El terrorismo que se inspira en el islam no ha sido el más frecuente en nuestro país este año. Pero, además de haber inspirado a los matarifes de San Bernardino la semana pasada, también alentó los ataques del 9/11, los más letales que ha sufrido Estados Unidos. Y su potencial de crecimiento y peligrosidad es grande. Es un terrorismo estrechamente vinculado a las intervenciones militares norteamericanas en el Medio Oriente. Esas intervenciones a su vez se basan en la tradición de este país de actuar como propiciador y garante de la democracia, la libertad y la paz en el mundo o, sencillamente, de sus propios intereses geopolíticos.

Por eso también conviene que el gobierno del Presidente Obama y los aspirantes presidenciales debatan públicamente sobre cuál ha de ser el rol apropiado que ha de tener Estados Unidos en los conflictos mundiales para reducir no solo la violencia fuera de casa sino también la doméstica. Este debate debería responder racionalmente a la pregunta de si, en un mundo convulsionado por el terrorismo, un mayor intervencionismo norteamericano ayudaría a aplacar la violencia o si, por el contrario, la incitaría.

En política, advirtió el pensador francés Albert Camus, los medios justifican el fin. Los norteamericanos deberíamos escuchar su sabia advertencia y cuidarnos de líderes y aspirantes a líderes que irresponsablemente nos propongan remedios que resultarían peores que la enfermedad, como los de armar a  los maestros en las escuelas y a los estudiantes en las universidades o prohibir el ingreso de inmigrantes y turistas musulmanes.

De la violencia indiscriminada de las armas y el terrorismo nos libraremos algún día por la vía de la razón y la discusión bien informada o, de lo contrario, no nos libraremos nunca. 

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.


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