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Partidarios de Estado Islámico en la Cachemira india

Carlos Chirinos: el problema de la etiqueta “radicalismo islámico”

Carlos Chirinos: el problema de la etiqueta “radicalismo islámico”

La estrategia retórica de la Casa Blanca frente al extremismo es cuestionada por los republicanos.

Partidarios de Estado Islámico en la Cachemira india
Partidarios de Estado Islámico en la Cachemira india

Por Carlos Chirinos (@carl_chirinos), editor político principal de UnivisionNoticias.com

Como era de esperarse, lo que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo en el discurso del domingo sobre su estrategia antiterrorista no convenció a los republicanos.

Pero quizá fue lo que no dijo lo que más cuestionaron los opositores del presidente.

La intención de la Casa Blanca con el mensaje presidencial era explicar lo que se está haciendo desde el ejecutivo para enfrentar la amenaza del extremismo, luego del ataque de la semana pasada en San Bernardino, California, en el que 14 personas murieron a manos de una pareja de atacantes.

Obama no usó la etiqueta “radicalismo islámico” para referirse al fenómeno de la violencia que ejercen el autodenominado Estado Islámico (EI, o ISIS como también se le conoce) y los otros grupos que dicen estar inspirados por enseñanzas del Corán.

Y eso es una de las cosas que más molesta a los republicanos, que consideran que hasta que el presidente no emplee esa etiqueta no habrá manera de diseñar una estrategia que permita derrotar a los grupos extremistas.

Palabras y realidades

Se trata de un debate académico y teológico muy antiguo, que desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos se ha reactivado, particularmente en esta coyuntura electoral.


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Para la Casa Blanca hablar de “radicalismo islámico” implica un doble riesgo: por un lado, darle sustento religioso a la lucha en la que se han empeñado los grupos extremistas contra gobiernos; y por el otro, transmitir la idea de que se está en un enfrentamiento con el Islam como un todo.

Aunque el presidente Obama advirtió que la lucha contra esos grupos no debe definirse como una guerra contra el Islam, reconoció que los líderes del mundo musulmán deben trabajar para contener la “odiosa ideología” de grupos como ISIS y que no se puede negar la existencia de un problema que afecta a comunidades musulmanas.


Musulmanes se manifiestan frente a la Casa Blanca
Musulmanes se manifiestan frente a la Casa Blanca


Los conservadores argumentan que al decir “radicalismo islámico” se habla solo de los que se amparan en interpretaciones extremistas de la religión y destacan que es necesario para destacar que se trata de un enfrentamiento no con un Estado nacional sino con grupos radicalizados.

Cuando el presidente George W. Bush inició la guerra contra Al Qaeda, tras los atentados en Washington y Nueva York del 2001, dejó claro que no se trataba de un choque contra una religión sino contra una manera de interpretarla.

Pero no usar el calificativo podría sonar insincero, porque todos reconocen que se trata de un fenómeno exclusivo de grupos que profesan la fe musulmana y que terminan adoptando esas interpretaciones extremistas de su religión.

Por ejemplo, la Casa Blanca no llama al autodenominado Estado Islámico de esa manera porque no quiere reconocerle status político ni religioso al que considera un grupo extremista con una “ideología torcida”. 

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Guerra contra el terrorismo

Es cierto que esa “ideología torcida” la fundamentan los líderes de EI en su peculiar interpretación del Corán. El otro debate es si esa interpretación es válida o no.

Gobiernos y catedráticos ya han explicado que el Islam es una religión de paz y que escritos que fueron hechos hace cientos de años en regiones y circunstancias muy especiales no pueden tener una lectura tan restringida o interesada.

En un discurso en el que el presidente cometió al menos un error, al decir que la mujer que atacó en San Bernardino se había beneficiado del sistema de visas suspendidas para nacionales de países cercanos a Washington, un concepto pasó desapercibido: el de guerra contra el terrorismo.

Lo notable es que cuando Obama llegó a la Casa Blanca en enero de 2009 las referencias a la guerra contra el terrorismo que marcó el tiempo de su predecesor George W. Bush desaparecieron de la retórica oficial.

¿Término que alguien olvidó en el texto? Seria raro, porque generalmente la redacción de todo discurso político se somete a exhaustivas revisiones.

Quienes los dicen o los escriben saben bien que las palabras tienen peso.

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