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Venezuela está sumida en una profunda crisis de alimentos. Ejemplo de un supermercado con los estantes vacíos.
Daniel Garza
Opinión

Director de la Iniciativa LIBRE.

Antes del cambio, Venezuela vivirá tiempos difíciles

Antes del cambio, Venezuela vivirá tiempos difíciles

“Para revertir la crisis, Venezuela necesita de una nueva etapa en la que se incorpore la libertad en todas sus dimensiones”.

Venezuela está sumida en una profunda crisis de alimentos. Ejemplo de un...
Venezuela está sumida en una profunda crisis de alimentos. Ejemplo de un supermercado con los estantes vacíos.

El futuro de Venezuela –después de las protestas en las calles, la persecución de los disidentes políticos y la supresión de los derechos de la oposición– dependerá del carácter del pueblo y de sus decisiones de cara al futuro. A pesar de su insistencia en no abandonar el poder, nos parece que cada día se acerca más el derrumbe del régimen socialista liderado por Nicolás Maduro. Y si es inevitable que el país tome otra dirección, su pueblo tendrá que delinear la visión de una Venezuela libre para las próximas generaciones.

Los analistas señalan con mucha claridad que Venezuela todavía no ha vivido su peor momento. Está previsto que el producto interno bruto de Venezuela se contraiga otro año más (el Fondo Monetario Internacional, FMI, pronostica que acumulará una perdida espantosa de 12% en 2017) y la devaluación de la moneda –una de las variables económicas más importantes– continúa a un ritmo vertiginoso. En el 2016 Venezuela tuvo niveles de inflación de 720%, lo que hizo que el bolívar perdiera alrededor del 90% de su valor. El Fondo Monetario Internacional estima que los índices de inflación sigan al alza, llegando a niveles cercanos al 2,200%, lo que les está robando el poder adquisitivo a los consumidores. El aumento del 40% en el salario mínimo que anunció Maduro en septiembre de este año ya ha sido superado por la devaluación. Aparte de estar aislada del sistema financiero internacional –algo que afecta los préstamos y la inversión– los bancos privados de Venezuela solo permiten sacar 30,000 bolívares (equivalentes a 2.88 dólares de Estados Unidos) de sus cajeros automáticos (ATM).

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Todo indica que seguirán creciendo las filas por alimentos y medicinas. La pobreza se continuará incrementando día a día (el porcentaje de hogares pobres aumentó del 48% al 82% de 1998 a 2016). En términos simples, aunque el gobierno venezolano siga ordenando un incrementando de sueldos, el pueblo comprará menor cantidad de productos con cada aumento.

El problema de fondo es el enorme poderío de un estado promovido por el sistema socialista impuesto por Hugo Chávez y torpemente perpetuado por Maduro. Quien haya tenido que vivir bajo ese sistema lo sabe muy bien: el socialismo propicia la ruina económica, la represión de la libertad y la pobreza masiva.

Vale la pena destacar aquí la multiplicidad de transgresiones que se llevaron a cabo en contra del ser humano a lo largo de la historia en las Américas –injusticias que esta generación hace bien en condenar–. En especial la explotación en gran escala que sufrieron las comunidades indígenas, al igual que otras minorías. La diferencia está en los tiempos que vivimos: esta es una era de modernidad, de libertad individual y de logros agigantados en todos los aspectos. Se supone que el hombre ha aprendido de la historia. No es posible olvidar que el autoritarismo impuesto por hombres fuertes solo sirvió para destruir sociedades, que el socialismo es un sistema fracasado e inherentemente inmoral. Principalmente porque ha demostrado ser, sin ninguna excepción registrada en la historia, un sistema económico en cual la libertad del individuo, el potencial innovador de cada ser y el progreso social sucumben ante la inercia dominadora de un Estado excesivamente fuerte.

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Uno, como observador, se queda maravillado con la forma en que el pueblo venezolano marcha, protesta y hace sonar las alarmas con civilidad –resistiendo, por lo general, la violencia del Estado, o teniendo que enfrentar artes de índole militar–. Lo que preocupa es que el ser humano tiene su límite para tolerar el sufrimiento, y en muchas ocasiones ha sido capaz de preparar una revolución armada cuando ya no existe otra alternativa. Por fortuna ya sabemos que existe otra opción que ofrece mejores posibilidades para revertir las condiciones adversas que Venezuela tiene que superar y mejorar las vidas de su población. Y todo indica que la resistencia pacífica que ha llenado las calles no perderá su impulso hasta haber derrocado al régimen de Maduro.

Prediciendo la caída de Maduro, sería absurdo que el país retrocediera a las condiciones de antes. Después de todo, sabemos qué se debe de hacer. En Venezuela, hoy por hoy, urgen cambios radicales que se ha comprobado ya que inducen al crecimiento económico, al aumento en las oportunidades de trabajo, a una mejor educación y al restablecimiento de lazos diplomáticos con el resto del mundo.

Para revertir la crisis, Venezuela necesita de una nueva etapa en la que se incorpore la libertad en todas sus dimensiones. Una nueva era en la que Venezuela vuelva a ser un país en el que sus gobernantes deriven sus poderes del consentimiento de los gobernados, en donde el Estado defienda los derechos del individuo y deje de atacar el libre mercado. Solo así se beneficiará su gente de las nuevas tecnologías, de los aumentos en las oportunidades educativas, de la restitución de la propiedad privada en el sector industrial/manufacturero y del restablecimiento de una Constitución nacional potente y vigorosa.

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Antes de lograr el cambio tan deseado, hay mucha lucha por delante y Venezuela tendrá que vivir tiempos difíciles. Mientras tanto, les toca levantar la bandera de la revolución por la libertad como lo han hecho hasta hoy –sin descansar–: en forma pacífica y apasionada.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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