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Opinion: Mujeres, futuro democ

Opinion: Mujeres, futuro democ

No hay que ver a Hillary Clinton como la perdedora de las primarias, sino como la vanguardia de un movimiento por el cambio. Por John Gutiérrez

Victoria del novato

NUEVA YORK - Han pasado ya casi nueve décadas desde que los Estados Unidos permitieran que las mujeres ejercieran el voto.  Ese hecho histórico—el cual sólo llegó a realizarse luego de casi un siglo de lucha—comenzó un proceso que muchos pensaron culminaría en la nominación este año de Hillary Clinton como la candidata del partido demócrata a la presidencia.

Claro, pocos se imaginaban que un senador novato del estado de Illinois podría montar una brillante campaña de base que no sólo pondría fin a las formidables aspiraciones presidenciales de Clinton sino también que quebrantaría las esperanzas de quienes soñaban con ver una mujer en la Casa Blanca- y no como primera dama.

A pesar de que Clinton no será la candidata de su partido este año, no cabe la menor duda que las mujeres hoy día ocupan un lugar de primera importancia en el partido demócrata.  Es más, como notó la gobernadora del estado de Kansas, Kathleen Sebelius, "las mujeres serán las que harán la diferencia [en esta elección]".

Esta realidad es producto de muchos factores incluyendo el aumento demográfico de la población femenina del país en los últimos veinte años y la mayor cantidad de mujeres jóvenes que hoy acuden a universidades y cuentan con los recursos económicos y la preparación académica para integrarse al proceso electoral.

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Pero más allá de cuestiones de estadísticas y cifras, la realidad es que las mujeres se han integrado al proceso político porque los temas que más les preocupan no han sido temas principales para sus homólogos masculinos.

Por mucho que hablen los hombres de la falta de recursos escolares, la pésima situación del seguro médico para ancianos y niños, o, tal vez, los derechos reproductivos—son las mujeres, en su mayoría, quienes enfrentan estos retos en sus vidas diarias.  Y luego de tantos años de oír políticos hablar mucho y hacer poco en cuanto a estos y otros asuntos, las mujeres han decidido que son ellas—y no los hombres—que deberán remediar estos males.

Así que cuando la Senadora Clinton haga su ponencia en la convención de Denver esta noche, más vale no verla como la perdedora de una reñida primaria sino como la vanguardia de un movimiento que pretende cambiar no sólo el partido demócrata sino también un país entero.

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