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Ofensiva contra el cigarrillo

Ofensiva contra el cigarrillo

Piden que la FDA regule a la industria tabacalera, y que le prohíba a las empresas decir que sus productos son menos nocivos.

"Proponemos pasos en firme para acabar con el problema del tabaco, de forma tan decidida que deje de ser una carga para la salud pública", indicó en rueda de prensa Richard Bonnie, presidente del comité sobre el tabaco del Instituto de Medicina estadounidense.

"Los cigarrillos son uno de los productos más peligrosos jamás puestos a disposición del consumidor", dijo Bonnie, quien también es director del Instituto de Psiquiatría de la Universidad de Virginia (sudeste).

"Es el único producto de consumo que contiene cancerígenos y otras toxinas peligrosas que estarían normalmente prohibidas para la venta según las leyes de salud pública si el tabaco no se beneficiara de una excepción", lamentó el IOM en su informe.

Compañías tabacaleras como Philip Morris ya han dado su visto bueno para que se apruebe un proyecto de ley que otorgue a la FDA la posibilidad de regular esta industria.

"Este informe propone un plan de acción para poner al país en el camino que le permita alcanzar este objetivo durante los próximos 20 años", añadió.

En un informe dirigido al Congreso, el IOM preconiza fundamentalmente que los parlamentarios confieran a la autoridad federal de reglamentación de productos alimentarios y farmacéuticos (FDA) el poder de reglamentar estrechamente la distribución y composición de los cigarrillos y del tabaco.

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Un proyecto de ley en ese sentido ya fue presentado en el Senado.

La FDA (Food and Drug Administration) debería poder imponer una disminución de la cantidad de nicotina, controlar el etiquetado y la distribución de los productos tabacaleros así como restringir la publicidad, estima el IOM.

Entre las medidas planteadas por el Instituto figura un impuesto que podría ascender a dos dólares por paquete de cigarrillo, vendido actualmente en torno a cinco dólares.

El IOM defiende un sistema de licencia de comercialización para los distribuidores y pide generalizar la prohibición de fumar en todos los edificios no residenciales, en los hoteles, las galerías comerciales, los bares y restaurantes.

Estima también que los fabricantes de tabaco deberían ser obligados a retirar menciones que minimicen los riesgos del tabaco, como el término "light" para calificar a algunos cigarrillos.

También propone que los seguros médicos se vean obligados a rembolsar los costos de los programas para dejar de fumar.

El instituto insiste particularmente en la necesidad de educar y de limitar el uso del tabaco en los jóvenes debido a la cantidad elevada de adolescentes que comienzan a fumar.

La mayoría de los fumadores comenzó antes de los 18 años de edad y desde hace 20 años la proporción de liceales que fuman todos los días se mantiene en 20 por ciento, subraya el informe.

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No obstante, una cantidad creciente de estadounidenses ha dejado de fumar.

La proporción de los fumadores disminuyó en más de 50 por ciento desde 1964. Según un estudio reciente del Centro federal de control y prevención de enfermedades (CDC), el 75 por ciento de los hogares estadounidenses prohíbe fumar en la casa, contra 43 por ciento hace 10 años.

Pero el 21 por ciento de la población adulta (44,5 millones de personas) todavía fuma actualmente en Estados Unidos, donde el tabaco mata a 440 mil personas por año, a las que se suman 50 mil muertes por tabaquismo pasivo, según el reporte.

Los costos de salud vinculados al tabaco están estimados en 89 mil millones de dólares por año. El cáncer de pulmón, el más frecuente, directamente asociado al tabaquismo, es responsable de 1,3 millones de decesos por año en el mundo.

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