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Odio cruza fronteras. Residente de Nueva Jersey viaja a Espa?a por su hijo quemado.

Odio cruza fronteras. Residente de Nueva Jersey viaja a Espa?a por su hijo quemado.

Beatriz, residente de Nueva Jersey, viajará a España por su hijo quemado en un posible ataque de xenofobia. Ella no sabe si podrá volver a E.U.

Demora por trámite

NUEVA YORK – Una llamada cruzó el océano Atlántico hasta Union City, Nueva Jersey, con noticias poco alentadoras para Beatriz Eugenia Lozano. Su único hijo, un colombiano residente en España, está hospitalizado con el cuerpo quemado con gasolina, en lo que podría ser un ataque de xenofobia.

La demora para que Beatriz salga del país es un trámite ante el gobierno de Estados Unidos, ya que en su afán de alistar los documentos extravió su tarjeta de residencia y su licencia de conducción. Ella aún no sabe si podrá regresar.

Al ir a la oficina de inmigración le dijeron que debía hacer los trámites regulares como cualquier otra persona, por lo que decidió no esperar más y tomar un avión para estar con su hijo en las próximas horas.

Beatriz entró a una farmacia ubicada en la calle 39 y la avenida Bergenline en Union City, Nueva Jersey, a fotocopiar sus documentos. Allí olvidó su licencia de conducción y su tarjeta de residencia y al volver 20 minutos después al lugar ya no estaban.

En medio de sus deseos de estar al lado de su hijo, Robinson Héctor Grajales, y la falta de seguridad de poder regresar a Estados Unidos, la colocaron en el difícil camino de escoger.

“No voy a esperar más, el sábado me voy para España”, dijo esta madre que confía en la recuperación de su hijo.

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Beatriz contó con el apoyo del gobierno español el cual ya le concedió la visa, también con el Consulado General de Colombia en Nueva York, pero la gestión ante el gobierno estadounidense está demorada.

“En compañía de Juan Carlos, un joven que me ha ayudado y ha hecho las veces de traductor fuimos al edificio de inmigración a Newark, pero mis papeles entraron como un trámite regular”, dijo Beatriz.

Ella apenas le fue concedida la cita para las huellas dactilares hasta el próximo 21 de diciembre. Posteriormente seguiría el proceso para recibir su tarjeta de residencia.

La urgencia es atender a Robinson a quien le fue inducido un coma y le fue colocado un respirador artificial mientras es tratado de las quemaduras en su cuerpo.

Grajales es descrito por su madre como un hombre honesto, tímido, pero muy sociable, quien reside legalmente en España. Ahora trabaja en la construcción “y a veces tiene trabajo, otras no”.

Se sabe poco de lo ocurrido

Hasta el momento se sabe poco de lo ocurrido. Grajales salió de su casa alrededor de las 8 de la noche y se dirigía a comer a la casa de su novia y madre de uno de sus hijos, Valeria de 10 años.

Ellas no volvieron a saber nada de él hasta las tres de la madrugada del domingo cuando recibieron la llamada del hospital.

Su novia Yasmín Borges dijo al diario español El País que podría tratarse de un ataque de xenofobia, ya que ella no se explica por qué fue a parar a otro lugar distinto a su casa y descartó que se tratara de un ajuste de cuentas.

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En lo que va de las investigaciones las autoridades españolas no afirman que se trate de un ataque de xenofobia, ya que su cuerpo no presenta señales de maltrato físico.

Sin embargo, el incidente llama la atención por un aumento en los ataques de raciales y de xenofobia en España, como los sufridos meses atrás por inmigrantes ecuatorianos golpeados por jóvenes de grupos nazi.

El diario español señala que la policía también analiza la forma cómo Robinson llegó al hospital, en un carro que lo dejó a la entrada del hospital de Arganda, una circunstancia que los hace suponer que no lo querían matar y podría tratarse de compañeros de fiesta nocturna.

“Por un instinto de conservación entró caminando al hospital, dijo un número al cual llamar y hasta ahí se supo”, relató Beatriz quien todos los días está en contacto con sus sobrinos en España y la mantienen al tanto de lo que sucede.

La pequeña Valeria dijo que habló con su padre alrededor de las 9 PM y durante la conversación él le comentó que se dirigía a verla.

“La niña está nerviosa, no quería volver a la escuela y repetía que su papá se iba a morir. Le contamos que él está estable, bajo cuidado médico y no le contamos nada más. Me quiere ver allá”, comentó Beatriz quien desde días atrás tenía lista su maleta y está dispuesta a estar el tiempo que sea necesario mientras su hijo se recupera.

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Su experiencia de 22 años como auxiliar de enfermería en su natal Colombia le ha dado la fortaleza para estar bien, aunque el dolor lo lleva por dentro.

En los hospitales ha visto “lo bueno, lo malo y lo feo”, quizás lo que le permite estar tranquila, sin embargo le preocupa todos los días que su hijo ha estado en coma, y conectado a una maquina porque sabe que “una neumonía o una infección no es buena en esas condiciones”.

“Él ya abrió sus ojos y creemos que oye. Ya le dijeron que yo voy en camino y eso lo debe tener tranquilo por mi experiencia como enfermera”, comenta Beatriz que no ve a su hijo desde que visitó España en julio de 2007.

Aunque la madre de Robinson no cuenta con los recursos necesarios para viajar ha contado con el apoyo de amigos y familiares quienes han hecho donaciones con las cuales ajustó para el pasaje y otros gastos de movilización.

“Mientras esté en España espero poder resolver mi situación y si alguien ve mis documentos ojalá me los devuelva al tiempo que estoy atendiendo a mi hijo”.

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