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Obispos piden a Barack Obama parar la detención de las familias de migrantes

Obispos piden a Barack Obama parar la detención de las familias de migrantes

Obispos católicos y luteranos evangélicos argumentan efectos nocivos en madres, niños y en la moral de la sociedad

DALLAS - Obispos católicos y luteranos evangélicos pidieron hoy al gobierno del presidente Barack Obama cesar la detención de familias de migrantes, por los efectos nocivos que causa en las madres, los niños y en la moral de la sociedad.

La petición fue formulada por los obispos católicos Gustavo García-Siller, de San Antonio; Eusebio Elizondo, de Seattle, y James Tamayo de Laredo, además de Michael Rinehart y H. Julián Gordy obispos de la Iglesia evangélica luterana en América.

Los prelados realizaron el pedido al gobierno estadunidense, tras visitar este viernes el Centro Residencial Familiar del Sur de Texas.

La instalación, ubicada en la comunidad de Dilley, al sur de San Antonio, constituye el mayor centro de detención de familias migrantes en todo Estados Unidos, con una capacidad para dos mil 400 personas.

Los obispos denunciaron que desde el verano pasado, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha enviado a cientos de familias a los centros de detención en Nuevo México, Texas y Pensilvania, bajo una nueva política dirigida a personas que huyen de la violencia en Centroamérica.

“Después de esta visita, mi pregunta principal es: ¿Por qué? ¿Por qué nos sentimos obligados a colocar en detención estas personas vulnerables, traumatizando a madres jóvenes con niños que huyen de la persecución en sus países de origen?”, cuestionó García-Siller.

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“Una gran nación como la nuestra no tiene que encarcelar a los más vulnerables en el nombre de la disuasión”, indicó el arzobispo.

“El carácter moral de una sociedad se juzga por cómo trata a los más vulnerables entre nosotros. La política de detención de la familia (...) es vergonzoso y le imploro a nuestros funcionarios electos poner fin a ello”, añadió.

Elizondo, obispo auxiliar de Seattle y presidente del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, aseguró que “la detención de familias no sirve para nada y socava el debido proceso”.

“Se daña especialmente a los niños, que sufren un daño emocional y psicológico de la detención. La política es una mancha en el historial del gobierno en materia de inmigración”, sostuvo Elizondo.

En tanto, el obispo James Tamayo, de Laredo, Texas, afirmó que existen alternativas humanitarias a la detención, tras asegurar que “la Iglesia está dispuesta a ayudar en este esfuerzo”.

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