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Ultimas palabras de famosos

Ultimas palabras de famosos

Un médico acaba de publicar un libro que reúne las últimas palabras de más de 150 personalidades conocidas.

"Es todo tan aburrido"

BERLIN, Alemania - El médico alemán Hans Halter acaba de publicar un curioso libro que reúne las últimas palabras expresadas en el lecho de muerte por más de 150 personalidades conocidas, como el primer ministro británico Winston Churchill, que se despidió con un "es todo tan aburrido".

Halter, que como médico empleado en un hospital ha acompañado a muchos pacientes en sus últimos minutos de vida, asegura que mucha gente es capaz de resumir toda su existencia en su frase de despedida de este mundo.

Ese es el caso del escritor Oscar Wilde, un derrochador que siempre vivió rodeado de lujo y que en el lecho de muerte en un hotel parisino sorbía champán de una copa rodeado de sus amigos mas fieles.

"Muero como he vivido, por encima de mis posibilidades", comentó el literato irlandés antes de estirar la pata, mientras la actriz Marlene Dietrich dijo al amigo que le acompañaba en el dormitorio de su lujosa vivienda en París: "Lo quisimos todo y lo conseguimos ¿no es verdad?".

La obra de Halter se titula "Ya he cumplido mi misión aquí", última frase que se atribuye al genio de la ciencia Albert Einstein, y, entre las citas, figura la serena confirmación de John Lennon, "me han dado", poco antes de morir víctima de los disparos de un enajenado.

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Otros se despidieron incluso con frases románticas de amor, como la leyenda del reggae Bob Marley, que, tras recibir sin éxito tratamiento en una clínica alemana contra el cáncer, voló moribundo de regreso a Jamaica y tuvo que hacer una escala en Miami al agravarse su estado.

"No llores, a mí me va a ir mejor y prepararé para ti un lugar en el paraíso celestial", dijo el cantante antes de cerrar definitivamente los ojos mientras le tomaba la mano su compañera Cindy.

Hans Halter ha constatado también, sin embargo, que la muerte llega siempre inesperadamente y uno no puede prepararse de antemano las últimas palabras.

Así, el poeta galés Dylan Thomas se dirigió a su amante, justo antes de entrar en el coma que le causaría la muerte cinco días después, con una fase más bien prosaica: "Me he bebido 18 vasos de güisqui puro. Creo que es todo un récord".

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