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Tsunami dejó más de 296 mil muertos

Tsunami dejó más de 296 mil muertos

La cifra de muertos del maremoto que devastó el 26 de diciembre el litoral del Océano Indico supera los 296 mil, según los últimos informes.

Al menos 243,530 personas murieron o se hallan como desaparecidas en el norte de la isla indonesia de Sumatra, según un nuevo balance publicado por el Ministerio de Salud, que agrega 1,183 personas.

El anterior balance señalaba 242,347 muertos o desaparecidos, presumiéndose en general que éstos últimos han muerto.

El número de personas muertas y enterradas es ahora de 115,628 y el de los desaparecidos 127,774, los que serán considerados muertos en un año, según las autoridades.

En Tailanda, el balance de los muertos sigue siendo 5,393 y los desparecidos 3,071, de los cuales un millar son extranjeros.

En este caso, estos desaparecidos difícilmente pueden ser considerados como presuntamente muertos podrque podrían haber sido contados dos veces. Muchos de ellos podrían estar entre los enterrados a toda prisa sin ser identificados.

El caso es parecido para los 5,637 desaparecidos en Sri Lanka, donde el balance oficial de 30,957 muertos ha sido confirmado.

En India 5,640 desparecidos son presuntamente muertos, sumándose a las 10,749 personas oficialmente fallecidas.

He aquí el balance de los muertos o presuntamente muertos por países:

Indonesia: 243,530 (127,774 desaparecidos presuntamente muertos)

Sri Lanka: 30,957

India: 16,389 (5,640 desapercidos presuntamente muertos)

Tailandia: 5,393

Maldivas: 82

Malaisia: 68

Birmania: 61

Bangladesh: 2

Somalia: 298

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Tanzania: 10

Kenya: 1

Total: 296,791

El maremoto que azotó el sureste asiático tuvo efectos desastrosos sobre el medio ambiente. Sin embargo, de la recuperación de los ecosistemas depende en buena medida que los efectos de otro "tsunami" no sean tan devastadores.

Tardará mucho tiempo -si es que algún día ocurre- para que los arrecifes de coral destrozados y los manglares arrancados de cuajo vuelvan a crecer en los sitios más golpeados de las costas del Océano Indico.

Tanto los arrecifes como los manglares son terrenos vitales para la alimentación y la reproducción de la vida marina. El "tsunami" mostró que también son amortiguadores naturales para proteger la vida terrestre, incluyendo a los seres humanos.

Se considera que los arrecifes que circundan las Islas Maldivas ayudaron a amortiguar el impacto de las olas gigantes, evitando una destrucción mayor.

En algunos sitios en India, Malasia, Sri Lanka e Indonesia, los gruesos manglares también amortiguaron el impacto del maremoto para los poblados ubicados inmediatamente detrás de ellos, informaron las autoridades.

"En las Maldivas, en Sri Lanka y en Indonesia, las consecuencias del desastre para el medio ambiente son muy graves", dijo Klaus Toepfer, director del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, durante un congreso de la ONU sobre disminución de desastres efectuado en Japón.

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A lo largo de las costas de Banda Ache en Indonesia, pasando por Malasia y Tailandia hasta la costa este de India, cientos de hectáreas de granjas piscícolas y camaroneras fueron arrasadas.

Miles de peces criados en granjas yacían muertos en las playas malayas. Tan sólo en Indonesia, las pérdidas en el sector de la cría piscícola se estimaron en 210 millones de dólares, según informó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés).

Las aguas del océano también inundaron cultivos, destruyendo cosechas de arroz a lo largo de franjas costeras desde Indonesia hasta India, arruinando equipo de irrigación y drenaje, depositando sales en la tierra cultivable hasta en kilómetro y medio o más distancia tierra adentro, y arruinando el agua de incontables pozos para consumo humano y para riego.

El daño no amenaza el suministro de alimentos a nivel nacional, pero es asfixiante a nivel local, al igual que la pérdida de empleos.

La FAO calcula que aproximadamente 40,500 hectáreas de tierra cultivable fueron devastadas en Indonesia. Los agricultores que sobrevivieron perdieron su equipo y sus animales domésticos, desde gallinas hasta búfalos de agua.

La agricultura de subsistencia en las Maldivas -insignificante a nivel macroeconómico pero vital para muchos isleños- fue dañada severamente.

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Los cocoteros, platanares, mangos y árboles del pan fueron arrancados de raíz o murieron envenenados por el agua salada. Los depósitos de agua dulce bajo varias islas -su única fuente de agua potable- se contaminaron con sal, amenazando el futuro de los asentamientos humanos aquí.

Limpiar las tierras contaminadas de sal con agua dulce costaría cientos de millones de dólares, dice la agencia agrícola de la ONU. Esperar a que las lluvias lo hagan podría llevar años.

En Bangladesh, cuya costa este fue inundada por un ciclón en 1991, fueron necesarios varios años para que el arroz pudiera crecer de nuevo en los arrozales. Y finalmente no creció en todos: ahora algunos se emplean para evaporar agua de mar y vender la sal.

El efecto a largo plazo sobre los animales marinos y de la costa -por ejemplo, las tortugas en peligro de extinción- sigue siendo desconocido, pero el PNUMA ha efectuado algunas evaluaciones preliminares, y encontró que tan sólo en Indonesia más de 24,280 hectáreas de los manglares que bordean las costas y un tercio de los arrecifes de coral cercanos a la costa podrían haber quedado dañados.

El proteger y recuperar esas barreras naturales es una manera crucial de reconstruir con miras a la "reducción de desastres", dijo Andrew Maskrey, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

"Con frecuencia, se usa la palabra 'reconstruir' para indicar que volverá a construirse lo que había allí. Sin embargo, en ese caso lo único que se hace es preparar el terreno para el próximo desastre, cuando podría haber cuatro veces más población", dijo en una entrevista durante la reunión en Japón.

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En lugar de eso, por ejemplo, los hoteles turísticos -muchos de los cuales fueron muy golpeados por el "tsunami"- ahora deberían contar con "ecosistemas protectores", como los manglares que ya existen o que se vuelvan a plantar, indicó Maskrey.

La "reconstrucción inteligente" también significa mejorar y hacer respetar los códigos de construcción; hacer que los nuevos hospitales, escuelas, plantas de generación de energía eléctrica y otras instalaciones vitales sean más resistentes a desastres, y reubicarlas en sitios menos vulnerables, señalaron los expertos.

A fin de cuentas, el camino hacia un futuro más seguro también está vinculado a que sea más próspero, dijeron, pues la pobreza orilla a la gente a vivir en hogares endebles en sitios vulnerables e inadecuados, y a realizar labores expuestas a riesgos, como la pesca en botes en mal estado.

Mientras en Washington, un grupo de expertos estadounidenses afirmó el miércoles que Estados Unidos debe actuar pronto en la instalación de redes de detección de maremotos, porque tanto sus costas del Pacífico como las del Atlántico son vulnerables a maremotos.

Ante este riesgo, sugirieron en una rueda de prensa organizada por el Instituto Smithsonian, que el Gobierno de Washington instale a la brevedad una amplia, red porque Estados Unidos no está exento de un "tsunami" (olas gigantes) de las proporciones del ocurrido en el sudeste asiático.

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Recordaron que durante años han abogado por que se conceda una máxima importancia a los sistemas de prevención, sin que hasta hoy se les haya escuchado.

Reiteraron su sugerencia formulada tras el maremoto del 26 de diciembre pasado en el sudeste asiático, que dejó un saldo de casi 300 mil muertos y millones de damnificados, de que se instale un sistema global de prevención de esos fenómenos naturales.

Laura Kong, directora del Centro de Información Internacional de "Tsunamis", dijo el miércoles que los expertos han intentado llamar la atención de los gobiernos sobre ese riesgo desde que un maremoto causara graves daños en las costas de Chile en 1960.

Sin embargo, ese llamamiento no ha recibido la atención necesaria posiblemente porque este tipo de fenómenos no son frecuentes, precisó Kong.

El Gobierno de Estados Unidos mantiene estaciones de detección de "tsunami" en el Pacífico, donde según los especialistas se registra un alto porcentaje de maremotos, pero ha descuidado otras zonas de ese océano, se informó en la rueda de prensa.

Representantes de los doce países afectados por el maremoto de diciembre pasado en el océano Indico se reunirán este mes en Tokio para estudiar cómo funciona el sistema de alerta rápida japonés, según se dio a conocer en Ginebra (Suiza).

El modelo japonés de alerta de "tsunami" está considerado, junto al de Hawai, como el más eficaz del mundo.

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