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El presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, pronuncia un discurso en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York (Foto de archivo).

Teherán califica de golpe montado el presunto complot iraní en Washington

Teherán califica de golpe montado el presunto complot iraní en Washington

Irán negó acusaciones de EU que lo implican en un plan para asesinar al embajador saudí.

El presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, pronuncia un discurso en la...
El presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, pronuncia un discurso en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York (Foto de archivo).

El Pentágono minimizó la posibilidad de una acción militar

TEHERAN - Irán negó de plano las acusaciones estadounidenses que lo implican en un plan para asesinar al embajador saudí en Estados Unidos y afirmó que es un golpe montado de Washington, al que advirtió este miércoles que si le impone un enfrentamiento se llevará la peor parte.

El ministro de Justicia estadounidense, Eric Holder, anunció el martes la inculpación de dos ciudadanos iraníes acusados de haber planeado el asesinato del embajador de Arabia Saudí, Adel Al Jubeir, en el marco de una conspiración "concebida, organizada y dirigida" por Irán.

Y la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, denunció el miércoles "una peligrosa escalada".

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Guerra de palabras

Pero Irán reaccionó inmediatamente diciendo que es un "escenario ridículo montado de arriba abajo" para generar tensiones entre Irán y sus vecinos árabes del Golfo.

"Las relaciones entre Irán y Arabia Saudí se basan en el respeto mutuo y una acusación sin fundamento como esta no irá a ninguna parte", dijo el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Ramin Mehmanparast.

Washington intenta al mismo tiempo "desviar la atención de sus problemas internos" y crear divisiones en el seno de los países musulmanes para "sacar a Israel de su aislamiento actual", estimó.

Temen consecuencias

Teherán dejó entrever su preocupación por las posibles consecuencias de las acusaciones y avisó a Estados Unidos contra cualquier intento de "enfrentamiento".

"No buscamos el enfrentamiento, pero si (Estados Unidos) nos lo imponen, las consecuencias serán más duras para ellos" que para Irán, dijo el jefe de la diplomacia, Alí Akbar Salehi.

El Pentágono minimizó la posibilidad de una acción militar y señaló que el asunto requiere una respuesta diplomática y legal.

Aviso a la ONU

Irán también puso sobre aviso al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y al Consejo de Seguridad sobre las "consecuencias peligrosas" que podrían tener las acusaciones estadounidenses en la estabilidad en el Golfo y en Oriente Medio.

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En una carta oficial, el embajador de Irán en la ONU, Mohamad Jazaee, también llamó a los "vecinos musulmanes a permanecer alerta frente a las campañas viciosas (de Estados Unidos) destinadas a socavar la paz y las relaciones amistosas entre los países de la región".

"Este procedimiento solemne y la rapidez inusual de las reacciones iraníes muestran que Irán toma el asunto muy en serio", destacó un diplomático occidental en Teherán.

Apoyan sanciones

No le faltan motivos. El Reino Unido transmitió a Washington su apoyo para nuevas sanciones y la Unión Europea (UE) advirtió a Teherán que el asunto tendría "consecuencias muy graves" en el caso de que se demuestren las acusaciones estadounidenses.

Washington anunció su intención de incrementar la presión internacional sobre Teherán, sometido ya a duras sanciones de la ONU y de los países occidentales por su polémico programa nuclear y por la violación de los derechos humanos. Por el momento inició una serie de reuniones individuales con los embajadores de los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.

Cautela en Arabia Saudita

Las autoridades saudíes optaron por una relativa discreción. Según un responsable no identificado, citado por la agencia SPA, el reino condena "con fuerza el intento abominable e inmoral de asesinar al emisario en Estados Unidos".

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Este caso cae en un momento en que las relaciones irano-saudíes se han deteriorado mucho, tras la intervención militar saudí en Bahréin en marzo para ayudar a reprimir una revuelta de la población, mayoritariamente chiita como en Irán, contra la dinastía sunita del emirato.

Teherán criticó esta intervención y fue acusado de injerencia en los asuntos internos de sus vecinos para intentar desestabilizarlos.

Riad también acusó a Irán de haber fomentado manifestaciones violentas la semana pasada en una región del este de Arabia Saudí de mayoría chiita, y dio a entender que el asunto traería consecuencias.

El jefe del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG, integrado por Arabia Saudí, Bahréin, Omán, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar), Abdelatif al Zayani, advirtió que la presunta conspiración dañará las relaciones.

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