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Tailandia e Indonesia recordaron la tragedia del tsunami cinco años después

Tailandia e Indonesia recordaron la tragedia del tsunami cinco años después

Tailandia e Indonesia recordaron a las cerca de 175 mil personas que murieron a causa del tsunami de hace 5 años.

Escenas de pánico

BANGKOK - Tailandia e Indonesia recordaron a las cerca de 175 mil personas que murieron en estos dos países a causa del tsunami que pulverizó áreas costeras en las que este sábado, cinco años después, los vestigios de la catástrofe son atracción turística, mientras los lugareños de la costa oriental indonesia cayeron brevemente presas del pánico cuando otro sismo sacudió la zona.

Especial sobre la tragedia del tsunami

Durante el aniversario de la sacudida que generó un mortífero maremoto, otro fuerte sismo sacudió la zona y provocó brevemente escenas de pánico. El sismo sacudió el fondo del mar del este de Indonesia, pero no hubo reportes inmediatos de daños o heridos, dijeron las autoridades.

Los residentes de Saumlaki dijeron que el sismo provocó el pánico entre la gente y causó cortes de electricidad pero no hubo reportes preliminares de daños o heridos.

El sismo de una magnitud preliminar de 6.0 ocurrió a una profundidad de 35 millas, demasiado por debajo de la superficie de la tierra como para generar un maremoto, dijo Paulus Prihandoyo, sismólogo de la Agencia de Meteorología y Geofísica de Indonesia.

Varios miles de tailandeses y extranjeros asistieron al ritual budista celebrado en la localidad de Takua Pha para homenajear a las 5,398 víctimas de aquel desastre que afectó a pequeños pueblos y a populares destinos turísticos del suroeste de Tailandia, entre ellos Phuket, Kao Lak y las islas Phi Phi.

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Ofrendas al mar

En Tailandia, Giorgio Capriccioli, un residente italiano, soltó un ramo de flores blancas en el mar en homenaje a dos amigos muertos. Su esposa posee varias tiendas sobre la playa, pero la mañana del tsunami había decidido no ir a trabajar.

"Mi mujer estaría muerta si no fuera porque estaba embarazada y no fue a trabajar ese día", dijo Capriccioli en la ceremonia, donde había pobladores locales y turistas bronceados en trajes de baño.

Al amanecer, la gente hacia cola a lo largo de la principal calle Takua Pha para poder entregar sus ofrendas al millar de monjes que oficiaron la ceremonia en el mismo monasterio en el que expertos y especialistas, incluidos de la Policía española, trabajaron durante varios meses en la identificación de cadáveres, soportando el calor y el hedor que llegaba hasta mucho más allá del casco de la ciudad.

A unas pocas millas, en Ban Nam Khem (Agua Salada), un pueblo de pescadores que perdió a más de la mitad de sus 5,000 habitantes, se llevó a cabo otro solemne acto en un marco totalmente diferente al que dejó la gigantesca ola cinco años atrás.

Este pueblo, otrora formado por cientos de cabañas de madera, es hoy lugar de parada y fonda del reguero de turistas que recorren las pavimentadas calles flanqueadas por nuevas casas de piedra, de las que alguna cuelga un letrero que dice "se alquila", y paran ante las tiendas de recuerdos antes de visitar el muro con forma de ola que han levantado frente al mar, y que llaman monumento al "tsunami".

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'Peligro de tsunami'

Más allá y siguiendo el recorrido marcado por señales de color azul que indican "Zona de peligro de tsunami", en el lujoso complejo de una cadena hotelera internacional del que extrajeron más de 300 cadáveres de huéspedes y empleados, nuevas hornadas de turistas toman el sol sobre la arena de la playa.

Por el camino plagado de casas deshabitadas y construidas gracias a la bondad internacional, la gente se fotografía al lado de lancha patrullera de la Policía tailandesa que el tsunami arrastró más de un kilómetro tierra adentro, y que allí han dejado para que sea el monumento central del pequeño jardín que ahora la rodea.

A lo largo de la playa de Khao Lak, en donde unas 3,000 personas perdieron la vida, la mayoría de ellas turistas, sobre los escombros han levantado hoteles mayores que los que el tsunami borró y más cerca del mar que antes.

En las islas Phi Phi, de las que la ola con su embestida arrancó todo cuanto encontró a su paso, los bares, comercios y hoteles hacen caja con lo que gasta la legión de visitantes que desembarca sobre la playa en la que hace cinco años se amontonaron los cadáveres.

Se podría repetir

El tsunami desatado ese día 26 de diciembre de 2004 por un maremoto de 9.1 grados de magnitud, golpeó las costas de 13 países bañados por el Océano Índico y causó cerca 226,000 muertos, incluidos unos 167,000 en Indonesia.

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En Banda Aceh, al norte de la isla de Sumatra, también miles de personas participaron en el acto oficial en el puerto, que al igual que en otras partes de la provincia, se evidencia el efecto de los $6,800 millones que han gastado en su reconstrucción 800 organizaciones no gubernamentales, organismos internacionales y los países donantes.

En cinco años, según los datos manejados por la Agencia para la Rehabilitación y Reconstrucción de Aceh, en esta provincia se han construido 140,000 viviendas, 1,700 escuelas, más de un millar de edificios públicos, 36 puertos y aeropuertos, además de casi 3,000 millas de carreteras.

La cantidad de dinero destinada a Indonesia es una fracción de los $13,000 millones de que la comunidad internacional donó para que las naciones afectadas, incluidas la India, Sri Lanka y las Islas Maldivas.

Indonesia se asienta sobre una serie de fallas geológicas que hacen de la nación insular uno de los lugares más propensos a terremotos en el mundo.

Un terremoto de 7.6 grados al oeste de Sumatra el 30 de septiembre causó la muerte de cientos de personas y derribó cientos de casas y edificios.

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