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Sudanesa condenada a muerte dio a luz encadenada

Sudanesa condenada a muerte dio a luz encadenada

Meriam Ibrahim, sentenciada a muerte por sus creencias religiosas, narró su experencia dentro de la cárcel.

Dio a luz encadenada. Esa fue la situación de la mujer sudanesa Meriam Ibrahim, condenada a muerte por haberse convertido al cristianismo, cuando estaba encarcelada por sus creencias relgiosas.

Esta dramática historia ha dado muchos giros en las últimas semanas. Primero la mujer fue sentenciada a muerte por su cambio de creencias religiosas, fue encarcelada, luego liberada y ahora las autoridades no la dejan salir de Sudán.

El tiempo que vivió en cautiverio ha sido terrible. Tuvo que pasar su embarazo dentro de una celda, mientras que sus verdugos esperaban a que diera a luz y pasara cierto tiempo para que pudieran ejecutar su condena.

Aunque ahora ha sido absuelta, su drama no acabó con esta decisión.

Durante una entrevista telefónica con la cadena CNN, Meriam contó lo que pasó durante su tiempo en prisión.

"Di a luz encadenada. No por las muñecas pero sí con cadenas en las piernas. No las podía abrir así qe tuvieron que subirme a una mesa... No podía abrir las piernas...", explicó.

Meriam confesó que no le tenía miedo a la muerte, mucho menos a la cárcel. Antes de que su hijo  naciera, en lo único que pensaba era en cómo daría a luz en prisión.

"Sólo podía pensar en mis hijos y en cómo iba a dar a luz. Estaba más asustada por dar a luz en prisión", aseguró a CNN.

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Ahora, después de haber nacido su segundo hijo, aún siente temor pero no por ella sino por su bebé. No sabe qué va a ocurrir con él.

Los médicos creen que las circunstancias de su nacimiento podrían tener consecuencias en su desarrollo. Ella misma teme que pueda tener problemas en su crecimiento.

"No sé si en el futuro necesitará ayuda para caminar o no", explicó a la cadena estadounidense.

Meriam fue liberada poco después de que nació su bebé. Ella y su marido, Daniel Wani, de origen estadounidense, intentaron salir del país pero se toparon con nuevos obstáculos: fueron retenidos por la policía y detenidos junto a sus dos pequeños, antes de volar hacia Estados Unidos.

Ahora Meriam enfrenta una nueva acusación por falsificar su pasaporte. Por el momento se encuentra refugiada en una casa franca en Jartum.

"Al final estoy en un lugar seguro. Definitivamente es seguro pero no es cómo", finaliza, ansiosa de que se solucione su problema con el pasaporte que le impide salir de su horror.

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