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Secuestran a diplomático iraní en Irak

Secuestran a diplomático iraní en Irak

La embajada de Irán en Bagdad confirmó que uno de sus diplomáticos fue secuestrado cerca de Kerbala, en el centro de Irak, anunció el domingo la televisión iraní.

Fereydoun Jahani fue secuestrado el miércoles cuando se dirigía a Kerbala para abrir un consulado de Irán en esa ciudad santa chiíta, en virtud de un acuerdo con el gobierno interino iraquí, informó la televisión, que añadió que los secuestradores no habían exigido el pago de un rescate.

La cadena de televisión iraní que emite en árabe Al-Alam citó una fuente de la embajada de Irán en Bagdad confirmando que uno de sus diplomáticos había desaparecido.

Según Al-Alam, el diplomático fue secuestrado hace cuatro días en la carretera que va de Bagdad a Kerbala. La captura fue anunciada también a través de un vídeo transmitido por el canal árabe de televisión Al-Arabiya.

El video muestra a un hombre barbudo que se identificó como Fereydoun Jahani hablándole a la cámara, aunque no se le escucha. Se exhiben nueve documentos de identidad de él, además de su pasaporte y su tarjeta de "cónsul de la República Islámica de Irán en Karbala", una ciudad del sur de Irak.

Los insurgentes, que se hacen llamar "Ejército Islámico en Irak" acusan a Jahani de incitar a la guerra civil en Irak y advierten a Irán que no se inmiscuya en los asuntos iraquíes, de acuerdo con Al-Arabiya.

Los secuestradores no amenazan a Jahani y no formulan exigencia alguna, en lo que se ve del vídeo.

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El portavoz de la cancillería iraní, Hamid-Reza Asefi, dijo que las autoridades de su país investigaban el informe.

Se cree que Irán -un país de mayoría chiíta con fuertes lazos con los chiítas de Irak, que también son el grupo más numeroso- ha utilizado dinero e información de inteligencia, pero no armas, para influenciar a su vecino del oeste.

Se acusa a Irán de financiar discretamente a los partidos políticos chiítas para influenciar al gobierno iraquí que emerja de las elecciones de enero, pero sin provocar una confrontación directa con Estados Unidos.

El gobierno iraní ha negado haber interferido en Irak. Las autoridades sostienen que no han permitido a los insurgentes cruzar a Irak, como dice Estados Unidos, pero no descartan que los milicianos puedan haberlo hecho de manera ilegal.

Jahani sería el segundo diplomático en ser secuestrado en Irak en semanas recientes. Mohamed Mamdouh Helmi Qutb, de Egipto, fue secuestrado el 23 de julio frente a una mezquita en Bagdad y fue dejado en libertad ileso el 26 de julio.

En los últimos meses, los insurgentes han secuestrado a más de 70 extranjeros, en un intento de forzar el retiro de las fuerzas de la Coalición y obstaculizar el proceso de reconstrucción de Irak.

Por otro lado, varios sujetos armados secuestraron al conductor de un camión con matrículas kuwaitíes, cerca de la ciudad iraquí de Samarra, e incendiaron el vehículo, que transportaba alimentos y otros productos de consumo, informaron medios de Kuwait.

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En su reporte, la agencia estatal de noticias de Kuwait citó al teniente coronel Hamid al-Samarrai, de la policía de Samarra, quien dijo que los atacantes detuvieron el camión, que se desplazaba con una caravana estadounidense, a unos ocho kilómetros de la ciudad, cerca de una carretera que lleva a Faluyá, un foco de actividad insurgente en Irak.

El funcionario iraquí dijo que carecía de información precisa sobre la identidad de los atacantes o el paradero del conductor, cuya nacionalidad se desconoce.

Algunos testigos dijeron a la agencia que vieron el camión en llamas. Agregaron que al parecer, el conductor no era kuwaití y no se resistió a sus captores.

Muchos camioneros que trabajan para empresas kuwaitíes han figurado entre los extranjeros secuestrados en Irak durante los meses recientes, por parte de insurgentes que buscan ahuyentar a los países que conforman la coalición encabezada por Estados Unidos, la cual invadió este país del Golfo Pérsico y derrocó a Saddam Hussein hace más de un año.

Helicóptero aterriza de emergencia en Bagdad

En otras noticias, se informó que un helicóptero del Ejército estadounidense realizó el domingo un aterrizaje de emergencia en el oriente de Bagdad, según fuentes militares. No hubo reportes de víctimas.

El helicóptero pequeño modelo OH-58 efectuó "un aterrizaje de precaución" justo al norte del vecindario capitalino de Sadr, dijo el mayor Phil Smith, portavoz de la Primera División de Caballería del Ejército estadounidense, desplegada en la capital iraquí.

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No está claro si la aeronave fue objeto de un ataque o si el aterrizaje forzoso obedeció a una falla técnica.

"Ambos pilotos están bien, y estamos en el proceso de recuperar la nave", dijo Smith a The Associated Press. "Aterrizaron en forma segura, justo al norte de la ciudad de Sadr".

No había más detalles disponibles de inmediato.

En el vecindario oriental de Bagdad han ocurrido enfrentamientos esporádicos desde el jueves, entre las fuerzas estadounidenses y los insurgentes leales al clérigo chiíta Muqtada al-Sadr.

El Ministerio de Salud informó que 22 personas murieron y 166 resultaron heridas durante los enfrentamientos en la zona, desde el sábado.

El Ejército estadounidense ha perdido unos 20 helicópteros por fuego enemigo, desde junio del 2003.

Irak restableció el domingo la pena de muerte, afirmando que será aplicada a gente hallada culpable de asesinato, de atentar contra la seguridad nacional o de distribuir drogas, informó el gobierno.

El anuncio se da luego que el gobierno ofreció una amnistía a los que hayan cometido delitos menores desde la caída de Saddam Hussein el año pasado. Ambas medidas parecen ser parte de un programa de castigo y recompensa para tratar de poner fin a la insurgencia.

La pena capital había sido suspendida desde que se inició la ocupación estadounidense. Antes de eso, bajo el régimen de Saddam, la pena de muerte podía ser aplicada a 114 delitos. La nueva ley es mucho más restringida.

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"Esta no es una puerta abierta para ejecutar a cualquiera ni para ejecutar a los enemigos del gobierno. Esta no es la ley de Saddam", declaró el ministro de Justicia, Adnan al-Janabi.

"No existe ningún intento ni indicio de que queramos sancionar las diferencias políticas. Queremos traer paz y seguridad al país", expresó.

Al anunciar la ley, al-Janabi y el ministro de derechos humanos, Bajtiar Amin, dijeron que lamentaban volver a implementar la pena de muerte, pero aclararon que era necesario para combatir a los insurgentes que desestabilizan al país con ataques suicidas, secuestros, sabotajes y otros hechos violentos.

"La tarea más dura que enfrentamos en este país es mantener la seguridad y la estabilidad, combatir el terrorismo y el crimen organizado", sostuvo Amin.

"Les aseguro que ningún funcionario de este gobierno se siente cómodo con el restablecimiento de la pena de muerte", declaró.

Cuando la seguridad regrese al país, la ley será revocada, indicaron.

No quedaba claro cómo la nueva ley afectará a Saddam Hussein, que está acusado de crímenes de guerra. Tampoco quedaba claro si será aplicada a las personas que cometieron crímenes mientras estuvo suspendida.

La ley tampoco especifica cómo se realizarán las ejecuciones, o si serán en público o en privado.

Antes de que se volviera a aplicar la sentencia a pena de muerte, la sanción máxima era de 30 años de prisión.

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La Unión Europea había instado al gobierno interino de Irak para que no restaurara la pena de muerte, pero su pedido fue rechazado.

"Es nuestra obligación con la población y el país, que están siendo amenazados día y noche por los terroristas y el crimen organizado, traerles estabilidad y seguridad", manifestó Amin.

"Hemos tomado esta medida para imponer el vigor de la ley y comunicarle a la población iraquí que sus vidas valen", sostuvo.

Bajo fuertes medidas de seguridad, el primer ministro interino Ayad Alaui realizó el domingo una breve y sorpresiva visita a la convulsionada ciudad de Nayaf, e instó a los milicianos a deponer sus armas después de varios días de intensos enfrentamientos con las fuerzas de la Coalición.

Mientras Alaui se reunía con el gobernador de Nayaf Adnan al-Zurufi, las fuerzas de seguridad combatían en las cercanías con insurgentes leales al clérigo chiíta Muqtada al-Sadr.

Retumbaban tiroteos y explosiones mientras helicópteros estadounidenses sobrevolaban el área.

Dos soldados iraquíes murieron y 13 personas resultaron heridas el domingo en los enfrentamientos de esta ciudad chiíta sagrada, dijeron testigos y funcionarios del gobierno.

La visita de una hora de Alaui se realizó en medio de un importante operativo de seguridad que incluyó la participación de unos 100 soldados estadounidenses, contratistas extranjeros de seguridad, soldados de la guardia nacional iraquí y policías iraquíes.

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La delegación de Alaui incluyó además al ministro del interior Fala Hassan al-Naqib, ministro de defensa Hazem Shaalan, y el consejero de seguridad nacional Mouwaffaq al-Rubaie.

Un ultimátum del gobierno para que los insurgentes salgan de Nayaf venció el sábado, pero los milicianos -que tienen sus caras enmascaradas, portan fusiles automáticos y lanzagranadas- no dieron señales de estarse retirando.

El Ejército Mahdi también controla el complejo de la mezquita Imán Ali, uno de los lugares más reverenciados por los chiítas.

"Pensamos que esos milicianos deberían abandonar los sitios sagrados, deponer sus armas y obedecer la ley", dijo Alaui.

Los combates entre los soldados norteamericanos y el Ejército Mahdi se reiniciaron el jueves en Nayaf y continuaron algunos enfrentamientos esporádicos el sábado y domingo.

La delegación de Alaui no se reunió con al-Sadr ni con sus aliados, que siguen desafiantes.

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