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Sanfermines en Pamplona

Sanfermines en Pamplona

La fiesta española más internacional en la que los encierros taurinos se mezclan con la diversión durante nueve días.

La sombra de Hemingway

MADRID, España - La ciudad de Pamplona esperó ansiosa el tradicional "chupinazo", el lanzamiento del cohete con el que cada 6 de julio comienzan los Sanfermines, la fiesta española más internacional en la que los encierros taurinos se mezclan con todo lo que sea diversión durante nueve días y nueve noches.

Jóvenes australianos, suecos, canadienses, brasileños... de todo el mundo acuden a la capital navarra a disfrutar de unas fiestas míticas en la que todo el mundo viste igual: de blanco y con un pañuelo rojo al cuello.

Cientos de miles de personas se agolparon, a mediodía, en la plaza del ayuntamiento para escuchar la detonación, seguida por el grito de "Pamploneses, ¡Viva San Fermín!" con el que la alcaldesa, Yolanda Barcina, dio el pistoletazo de salida al jolgorio.A partir de ese momento, la ciudad se convirtió en lo que la alcaldesa definió como "un microcosmos de alegría y diversión", como el que inmortalizó el Nobel de Literatura estadounidense Ernest Hemingway en su novela "The sun also rises" (1932), traducida como "Fiesta" en español.

Fue él quien universalizó una fiesta que, año tras año, atrae a escritores, artistas, políticos, científicos o deportistas de todo el mundo dispuestos a vivir todo un conglomerado de emociones en una ciudad que ya se conoce como la capital mundial de la fiesta.

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Sus calles se convertirán los próximos días en un hervidero de gente de todas las edades y clases sociales dispuesta a disfrutar de alguno de los 418 actos del programa oficial de los festejos.

Los encierros, la máxima atracción

Los más conocidos y los que, sin duda, atraen a más foráneos, son los encierros taurinos que se celebran a diario a las ocho de la mañana hora local, y que, en algunas ocasiones, terminan en tragedia.

Cientos de "mozos", algunos no tan jóvenes, se van a esa hora al casco histórico de la ciudad para correr delante de seis toros el tramo de aproximadamente  media millas (800 metros) que separa los corrales de Santo Domingo de la plaza en la que serán lidiados por la tarde.

Es un recorrido corto pero no exento de riesgos, y esos riesgos aumentan en el caso de quienes se ponen a correr sin haber dormido y con alguna copa de más, como advierten las autoridades locales, que, año tras año, difunden nuevas normas para minimizar el peligro.

Cuidado con los toros

Este año, la alcaldesa ha dictado un bando en el que recuerda que "el encierro de los toros es un acto peligroso y, por ello, las medidas de seguridad que lo regulan han de ser cumplidas con la mayor voluntad y exigidas con la mayor firmeza".

Como ejemplo de esas medidas, se prohíbe la participación a menores de 18 años, esperar la llegada de los toros en portales o ángulos muertos y permanecer dentro del recorrido en estado de embriaguez o bajo los efectos de las drogas.

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Tampoco se podrá llevar vestuario o calzado inadecuado, arrojar objetos en el recorrido, correr hacia las reses o detrás de éstas, pararse en el itinerario, y sacar fotografías desde el mismo.

Son normas destinadas a evitar los accidentes que muchos años amargaron la fiesta a muchos, generalmente aficionados que no estaban en condiciones de ponerse a correr delante de reses de más de mil libras.

Atención mundial

Algunas cadenas de televisión transmitirán en directo los encierros y la corridas diarias, de las que informarán a todo el mundo los 400 periodistas extranjeros acreditados para seguir de cerca unas fiestas que movilizan a miles de efectivos de seguridad.

También movilizan a centenares de activistas antitaurinos procedentes de diversos países que, en esta ocasión, van a protagonizar un 'Encierro Humano', bajo el lema "Ponte en la piel del toro", corriendo desnudos un tramo similar al que recorrerán los astados.

Mucho más que los encierros

Los toros son el ingrediente básico de los Sanfermines, pero no el único porque, entre corrida y corrida, las calles de Pamplona acogen desde la popular procesión en honor a San Fermín, hasta la "comparsa" (un desfile de gigantes y cabezudos), y los recitales de "jotas" (tonadas populares típicas de la región), pasando por los fuegos artificiales o los pasacalles de las "Peñas" o cuadrillas que organizan sus propios actos festivos.

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Para mantener el tipo durante tantas horas de parranda, la mayoría recurre a los famosos "pinchos" y "tapas" típicas de la región, que suelen ir acompañadas de sus respectivos vinos o cañas.

Y así hasta la medianoche del día 14, hora en la que los pamploneses vuelven a darse cita en la misma plaza, la del Ayuntamiento, para quitarse los pañuelos rojos, encender velas e iniciar la cuenta atrás para los Sanfermines de 2008 entonando el famoso "Pobre de Mí", la canción con la que se dice adiós a la fiesta.

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