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Las protestas en Yemen, que ya duran cuatro meses, paralizan la actividad económica en todo el país, aumentan el déficit presupuestario y ahuyentan la ayuda exterior, según economistas.

Revuelta de Yemen se extiende por todo el país

Revuelta de Yemen se extiende por todo el país

Los enfrentamientos se extendieron por la capital de Yemen y los aterrorizados habitantes huyeron o se ocultaron en sótanos mientras una potente milicia opositora lanzó una advertencia al presidente: que renuncie.

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Las protestas en Yemen, que ya duran cuatro meses, paralizan la actividad económica en todo el país, aumentan el déficit presupuestario y ahuyentan la ayuda exterior, según economistas.

Tribus amenazan con 'guerra civil' si el presidente no renuncia

SANA - Los enfrentamientos se extendieron por la capital de Yemen y los aterrorizados habitantes huyeron o se ocultaron en sótanos mientras una potente milicia opositora lanzó una advertencia al presidente yemení Alí Abdalá Salé: que renuncie al cargo o enfrente una guerra civil.

Por lo menos 28 personas murieron y en cuatro días la cifra de decesos por los enfrentamientos se elevó a 110.

El duro ultimátum lanzado el jueves reflejó la creciente confianza que están adquiriendo las fuerzas de la oposición -encabezadas por la mayor tribu de Yemen- de que podrán derrotar al régimen de Salé con un levantamiento armado que se transformó de manifestaciones casi diarias a combate urbano de rápido desplazamiento.

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Sin embargo, el mandatario ha demostrado que no se irá fácilmente. Logró sobrevivir a crecientes protestas durante poco más de tres meses, soportó la deserción de algunos comandantes y la presión de sus vecinos árabes y de las potencias occidentales que le exigen que entregue el poder.

La diferencia en esta ocasión para Salé podría ser la amplia influencia que ejercen las principales tribus de Yemen, que encabezan milicias bien armadas y pueden aprovechar las lealtades tradicionales basadas en clanes para derrocar al gobierno de Salé, que ya tiene 32 años en el poder.

Balas de guerra

En los enfrentamientos más recientes, las fuerzas gubernamentales atacaron a los combatientes tribales con fuego de artillería y disparos de mortero aún cuando los combates se esparcían por toda la capital yemení, Saná, hacia áreas que incluyeron la zona del aeropuerto.

Cientos de yemeníes huyeron de Saná o se refugiaron en sótanos para escapar de los bombardeos con granadas de mortero.

Los combates también se recrudecieron en algunos sectores del resto del país, que cuenta con el grupo de la red al-Qaida más fuerte del mundo. Sin embargo, no hay señales que indiquen que los extremistas islámicos estén dispuestos a integrarse a la ofensiva antigubernamental.

"Las tribus se están lanzando contra el presidente y existe una oportunidad de oro para derrocar a Salé", indicó Faris Sadqaf, un analista político yemení.

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Washington preocupado

Estados Unidos está cada vez más preocupado por la situación en Yemen, donde el presidente Alí Abdalá Saleh se niega a dejar el poder, y Washington teme un riesgo de anarquía que pueda beneficiar a Al Qaeda.

"Exhortamos al presidente Saleh a que honre de inmediato su compromiso de transferir el poder", declaró el presidente Barack Obama de gira en Europa, luego de varios días de enfrentamientos que han dejado al menos 110 muertos.

El Departamento de Estado ordenó el miércoles a las familias de sus diplomáticos y a los empleados no indispensables que abandonen el país, donde según Estados Unidos el peligro ha aumentado. Es la primera vez desde el inicio de la "Primavera árabe" que Washington toma una decisión semejante.

El jueves, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, exigió a "todas las partes el cese inmediato de la violencia" en Yemen y aseguró que Estados Unidos apoya la "salida" de Saleh del poder.

"Estamos muy preocupados por los enfrentamientos entre varias facciones en Yemen", añadió Clinton, quien consideró que la situación en ese país es "muy volátil".

Economía al borde del colapso

La economía de Yemen, el país más pobre de la Península Arábiga, está al borde del colapso después de cuatro meses de manifestaciones contra el régimen y una crisis política que no tiene visos de solución rápida, estiman los economistas.

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Las protestas paralizan la actividad económica en todo el país, aumentan el déficit presupuestario y ahuyentan la ayuda exterior, según estos economistas.

El efecto más visible es la disminución del suministro de productos petroleros después de que un grupo de hombres armados de tribus del sur destruyera un oleoducto en abril, que hace perder al país entre $300 millones y $400 millones mensuales.

Antes de la crisis, Yemen exportaba diariamente 105 mil barriles de petróleo de los 280 mil barriles que producía.

De todas formas, la rebelión chiita en el norte, las demandas separatistas en el sur y la amenaza de Al Qaida en el este habían dejado ya gravemente tocada a la economía.

Escasez de combustibles

Ahora, los automovilistas hacen fila en las gasolineras durante horas mientras se multiplican los cortes de electricidad y de agua.

Según los economistas, el déficit presupuestario alcanzará este año entre $4 mil y $5,300 millones, muy superior a los $1,500 millones proyectados.

Hay que remontarse a 1994 para ver un déficit de esta envergadura, en plena guerra entre el norte y el sur. Las tropas del presidente Alí Abdalá Saleh aplastaron a los sudistas que querían construir un Estado independiente.

"La situación actual ha amplificado la crisis económica, que anuncia el desmoronamiento del conjunto de la economía del país en el futuro cercano", dice el experto económico Mustafá Nasr. En la realidad, "los sectores económicos importantes están parados", agrega.

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Las oleadas de protesta en todo el país han alejado la mano de obra de los centros de producción y numerosas empresas han parado su actividad.

Razones de la revuelta

La crisis económica era una de las razones por las que los yemeníes se echaron a la calle. Cerca del 40% de los 23 millones de habitantes del país vive con menos de $2 al día y un tercio padece malnutrición, según los organismo económicos internacionales.

"No hay trabajo. La mayoría de los trabajadores y artesanos se han sumado a las manifestaciones tanto en Saná como en provincias", aumentando las dificultades que ya tenía la economía antes de la revolución, dice Jaled Al Jazan, un investigador.

"Dejé mi trabajo (en el ministerio de Educación) con la esperanza de encontrar otro mejor después (de la victoria) de la revolución", dice Alí Mohammed que tiene un diploma de ingeniero informático estudiando por correspondencia.

"Tenía varios diplomas en informática pero la administración no me proponía un trabajo que correspondiese con mi formación", agrega.

La ayuda exterior, sobre todo la de las monarquías árabes del Golfo que han prometido 20.000 millones de dólares a Bahréin y a Omán, los dos miembros de su club del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), se ha esfumado con la crisis política.

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El presidente Saleh se agarra al poder y rechaza firmar el plan propuesto por el CCG que prevé su salida tras 33 años al frente del país.

"Si el presidente firma el plan del CCG, los países de este grupo van a dar una enorme asistencia a Yemen. Pero su rechazo nos pone en una situación grave anunciadora del colapso económico", concluye Nasr.

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