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En 2008, la ONU aseguró que el inventario mundial de granos básicos alcanzaba para cubrir la demanda durante 60 a 90 días. Pero en los meses siguientes el inventario bajó y la demanda subió, principalmente por la crisis económica.

Reaparece el fantasma de la hambruna

Reaparece el fantasma de la hambruna

El fantasma de la hambruna reapareció tras conocerse el último informe de la FAO, que advierte un fuerte incremento en los precios de los alimentos.

En 2008, la ONU aseguró que el inventario mundial de granos básicos alca...
En 2008, la ONU aseguró que el inventario mundial de granos básicos alcanzaba para cubrir la demanda durante 60 a 90 días. Pero en los meses siguientes el inventario bajó y la demanda subió, principalmente por la crisis económica.

FAO advierte fuerte alza en precio de alimentos básicos

El fantasma de la hambruna reapareció tras conocerse el último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que advierte un fuerte incremento en los precios de los alimentos, cercana la registrada durante la crisis de 2008.

“Los precios de los cereales y el azúcar se dispararon en julio”, dijo la agencia internacional. “El Índice para los precios de los alimentos subió un 6% en julio, tras tres meses de descensos”, agregó.

El informe detalló que el índice, que mide los cambios mensuales en los precios internacionales de una cesta de productos básicos, se situó en un promedio de 213 puntos en julio, 12 puntos por encima del nivel de junio.

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Sin embargo, agregó que quedaba todavía “muy por debajo” del máximo de 238 puntos alcanzado en febrero de 2011”, pero explicó que el fuerte repunte de julio “fue impulsado principalmente por un alza en los precios de los cereales y del azúcar”.

En cuanto a los precios internacionales de la carne y productos lácteos “apenas sufrieron cambios”, indicó el reporte.

¿Podrá el mundo someter al fantasma de la hambruna y revertir la crisis agravada a partir de la crisis de 2008? Participe en el Foro de Noticias.

La crisis de 2008

En abril de 2008 la ONU advirtió que el aumento de precio de los alimentos causaría inestabilidad política y social en todo el mundo, y precisó que ya para esa fecha se habían reportado motines provocados por la falta de alimentos en todo el planeta y algo todavía peor: que había más de 1,000 millones de personas con hambre.

Agregó que el cambio climático, los desastres naturales, guerras, la crisis financiera y sequías eran las principales causas de la escasez.

La mayoría de los afectados por el hambre dependen de la ayuda humanitaria para subsistir, pero la ONU dijo que si no se atajaban las causas que estaban generando la escasez de alimentos, en 2030 la cifra crecería a niveles de tales que, el mundo afrontará una de sus peores crisis en toda la historia.

Se agrava la crisis

Un año y cinco meses más tarde, en septiembre de 2009, el organismo internacional señaló que el fantasma del hambre merodeaba por todo el planeta y que el número de personas que pasan hambre había superado todas las previsiones, de acuerdo a un reporte emitido por el Programa Mundial de Alimentos (PMA). El número de afectados entonces alcanzaba 1,020 millones.

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Josette Sheeran, directora del PMA, alertó ese año que la corriente de ayuda humanitaria se encontraba en un "un mínimo histórico" y que habría más personas con hambre que nunca. Agregó que "muchas personas se despiertan y no cuentan ni con una taza de comida".

La funcionaria añadió que la situación era una "receta para el desastre" y que al mismo tiempo resulta "crítica para la paz, seguridad y estabilidad en muchos lugares del orbe", e hizo un llamado urgente al Grupo de los Ocho (integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia) y el Grupo de los 20 (creado en 1999 e integrado por los ocho países más industrializados y las 11 economías emergentes), para que enfrenten el problema y den soluciones a corto plazo.

La directora del PMA también denunció "un grave déficit presupuestario".

En 2009 el PMA sólo había recibido $2,600 millones de un total de $6,700 millones necesarios para dar de comer a refugiados en 74 países.

Daño por sequías

En el informe publicado en la página de internet de la FAO se lee que el grave deterioro de las perspectivas de los cultivos de maíz en Estados Unidos a causa de los daños provocados por la sequía, hizo subir los precios del maíz en casi un 23% en julio.

Las cotizaciones internacionales del trigo también subieron un 19%, en medio de un empeoramiento de las perspectivas de producción en la Federación de Rusia y las expectativas de una fuerte demanda para el trigo del sector ganadero debido a los reducidos suministros de maíz.

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Por el contrario, los precios internacionales del arroz se mantuvieron casi sin cambios en julio, con el índice de precios de la FAO para todos los tipos de arroz estable en 238 puntos, apenas un punto más que en junio.

Sequía en Estados Unidos

Estados Unidos vive la peor sequía en 50 años. El menos el 60% de las zonas de cultivo se encuentran en estado de emergencia y los meteorólogos han advertido que la escasez de lluvias se prolongará lo que resta del verano.

La FAO también reportó que durante julio se reportó un fuerte incremento en el índice de los precios del azúcar, que subió un 12%. La subida puso fin a una caída constante desde marzo, provocada por las lluvias a destiempo en Brasil, el mayor exportador mundial de azúcar, que dificultaron la recolección de caña.

La preocupación por el retraso del monzón en India y las escasas precipitaciones en Australia también contribuyeron al alza de precios.

Por qué el hambre

Las causas de la hambruna en 2012 son eran mismas que en 2008 y años anteriores: cambio climático, sequías, guerras, revueltas… Un ejemplo, en Eritrea no llueve desde hace varios años y pocos hicieron caso a las advertencias de los expertos.

La huella del maremoto del 26 de diciembre de 2004 es otra causa de la hambruna. El fenómeno no sólo provocó un tsunami que mató a más de 230 mil personas en 11 países, sino que el mar inundó enormes cultivos de arroz y las cosechas de ese año, y de los tres o cuatro años siguientes se perdieron y sufrieron mermas.

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Los afectados fueron millones de personas, principalmente pobres, en Indonesia, Sri Lanka, Maldivas, India y Tailandia, y quienes dependen de ellos.

La mayoría de las víctimas del maremoto se dedicaba a la agricultura, la pesca o empresas relacionadas con estas actividades. A ello se sumó la guerra en Irak, sequía en Centroamérica y la baja en la producción de cereales en Europa.

"La tormenta perfecta", dijo la ONU. La hambruna estaba en puertas.

Menos producción

Luego del maremoto de Asia aparecieron otros pésimos augurios. A fines de 2007 se advirtió que para 2008 la desaceleración en la producción de cereales en países pobres y con déficit de alimentos, sumado a la subida de precios de exportación por el aumento de los combustibles, haría que al menos 28 países enfrenten una crisis alimentaria.

Ya en ese año (2007) la producción de alimentos se hallaba por debajo del crecimiento demográfico.

A esto, se sumó la acumulación de una devastadora sequía en varios países densamente poblados (ellas Eritrea) que reportaron grandes daños a la producción agropecuaria.

El clima juega un papel clave en la producción de alimentos. Sin lluvias en los meses de siembra frena las cosechas, y sin cosechas los platos permanecen vacíos.

Guerras infinitas

La guerra no ayuda a combatir el hambre, la prolonga y acreciente. Los conflictos bélicos también impactan en la producción de alimentos. En Sudán y Darfur, por ejemplo, bajó la producción de maíz.

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Kenya registra una baja severa en la producción agrícola. Irak permaneció nueve años en guerra y en Afganistán continúan los bombardeos y la violencia.

En la última década aumentó el tamaño de los grupos vulnerables de la población. Y China aumentó el consumo de alimentos.

Las necesidades de 2005 se incrementaron notablemente en 2009 y 2010 con varios componentes esperados: hay más gente con hambre, menos producción y alimentos más caros.

En 2012 el panorama luce más complejo y delicado, tras las revueltas en Egipto, Libia y Siria, conflictos internos que han provocado cientos de miles de nuevos refugiados.

Pobres e inundados

En 2007 las lluvias del monzón inundaron Asia y dejaron 18 millones de damnificados. El 2010 el fenómeno golpeó con mayor fuerza y se registraron inundaciones históricas, con un saldo que superó los 30 millones de afectados.

En Ecuador, Perú y Bolivia miles de hectáreas de cultivo se perdieron. En Centroamérica disminuyeron las cosechas de maíz y fríjol por falta de lluvias, y Estados Unidos redujo un 4% la superficie de cultivo. Y para 2011 impactó el fenómeno de La Niña, causando sequías en Argentina y Brasil. Australia también comenzó a secarse.

Todo esto creó una fórmula de muerte: El elevado precio del petróleo, más la creciente demanda de alimentos, más la fabricación de combustibles a base de alimentos, más los estragos causados por el clima y más la especulación en el mercado, están generando no sólo que la epidemia del hambre se acreciente a pasos agigantados, sino que el mundo se expone a una explosión de violencia, principalmente en los países pobres.

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La ONU subraya que el problema "es muy serio" en todo el mundo, y citó a Haití y Centroamérica como naciones de alto riesgo, y donde merodea el fantasma de la hambruna. Guatemala es un ejemplo reciente que estremeció hasta el último rincón del mundo, cuando decenas de niños murieron de hambre.

No tenemos tanto

En 2008, la ONU aseguró que el inventario mundial de granos básicos alcanzaba para cubrir la demanda durante 60 a 90 días. Pero en los meses siguientes el inventario bajó y la demanda subió, principalmente por la crisis económica.

Los suministros de cereales son los más bajos desde la década de 1980, y en los países pobres más el 60% de los ingresos se destina a la compra de alimentos.

El riesgo es tal, que en una veintena de países durante el año pasado la gente salió a las calles a protestar por la carestía.

Según la ONU, los precios mundiales de los alimentos aumentaron un 40 por ciento entre 2008 y 2010, acelerando una inflación que comenzó en 2002.

Desde entonces, los precios han crecido un 65% y los precios de los lácteos aumentaron 80% (si se compara con los precios registrados en la década anterior).

"Situación crítica"

El aumento de la demanda en las principales economías como India y China, los fenómenos meteorológicos extremos -como los huracanes, las inundaciones y las sequías que han devastado las cosechas en muchas partes del mundo-, y la disminución de las zonas agrícolas, son las principales causas de la hambruna.

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"Nos enfrentamos a una situación crítica", ha dicho Ban Ki-moon, secretario general de la ONU. "Las existencias mundiales de alimentos se redujeron a mínimos históricos".

Los más afectados son, inevitablemente, "los 1,000 millones más pobres", expresión que designa el conjunto de personas que viven con $1 o menos de $1 al día, dijo Ki-mon.

Pero la mayor dificultad es que se ven soluciones inmediatas.

Verdades simples

Los hambrientos todos los días tienen hambre. "Cuando las personas son tan pobres y la inflación erosiona sus exiguos ingresos, en general optan por una de las dos opciones siguientes: compran menos alimentos o compran alimentos más baratos y menos nutritivos. El resultado final es el mismo: más hambre y menos probabilidades de un futuro saludable", dijo Ban Ki-moon.

Pero no todo está perdido, la batalla contra la hambruna se puede ganar.

"Disponemos de los instrumentos y la tecnología para vencer el hambre", comentó el Secretario General de la ONU. "Sabemos lo que hay que hacer. Se necesitan voluntad política y recursos, asignados con eficacia y eficiencia".

El punto es que todos los actores implicados en el problema deben actuar juntos: organismos internacionales, potencias mundiales (G-8 y G-20), gobiernos, empresas, agricultores, naciones…

Sembrar para comer

La ONU indica que se pueden mejorar los programas y prevenir las consecuencias del cambio climático, pero advierte que la mayor solución está en aumentar la producción agrícola.

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El organismo internacional estima que una tercera parte de las carestías de alimentos pueden mitigarse mejorando las redes locales de distribución agrícola y facilitando el acceso de los pequeños agricultores a los mercados.

Pero hay que tener en cuenta que, antes, el número de quienes padecían hambre crecía a razón de 4 millones/año. Ahora, con la inflación, creció mucho más y se están buscando respuestas inmediatas para evitar que la humanidad colapse.

Algunos recomiendan usar sólo lo necesario y presionar para que el tema de la hambruna se eleve a los más altos niveles de la política, porque si no lo hacen, millones de personas -sobre todo niños y ancianos- morirán de hambre.

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