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Policía noruega pudo evitar la masacre en Utoeya

Policía noruega pudo evitar la masacre en Utoeya

La policía noruega se disculpó por haber tardado tanto en detener la masacre cometida por Anders Behring Breivik en julio pasado.

Asesino disparó indiscriminadamente durante 75 minutos

OSLO- La policía noruega se disculpó por haber tardado tanto en detener la masacre cometida por Anders Behring Breivik en julio pasado, y reconoció que muchas muertes pudieron evitarse, según un informe sobre la intervención policial en el caso.

"En nombre de la policía de Noruega, quiero presentar mis excusas por no haber podido arrestar antes a Anders Behring Breivik", declaró Oeystein Maeland, comisario de la Policía Nacional, al hacer público un informe que destaca 54 fallos durante la intervención contra el autor de los ataques, que dejaron 77 muertos.

"Es muy duro saber que tantas vidas pudieron haberse salvado si el asesino hubiera sido arrestado antes", dijo el comisario en una rueda de prensa.

El 22 de julio, Breivik hizo estallar una bomba junto a la sede del Gobierno noruego y luego, disfrazado de policía, abrió fuego durante más de una hora contra cientos de jóvenes laboristas reunidos en un campamento de verano en la isla de Utoeya, cerca de Oslo.

Desorganización retrasó el arresto de Breivik

La policía ya había sido criticada por su intervención y, en especial, por haber tratado de enviar hombres a la isla de Utoeya en un bote neumático, que se rompió ante el peso de sus ocupantes.

Según el recuento de la policía, Breivik disparó indiscriminadamente durante 75 minutos en la isla de Utoeya antes de ser arrestado.

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"¿Habríamos podido llegar a Utoeya más rápido? La respuesta es sí. Si el bote de la policía no hubiese estado sobrecargado, no se habría roto", dijo el comisario Maeland. "Podemos establecer con toda seguridad que la policía no tenía la capacidad de gestionar todos los aspectos de un evento de semejante naturaleza", añadió.

Entre los errores, el informe apuntó la falta de comunicación y de competencias, la carencia de efectivos y la desorganización tanto de la asistencia a las víctimas como en la implementación de líneas telefónicas para ofrecer información.

Breivik, de 33 años, se encuentra detenido en una prisión de alta seguridad en Ila, en las proximidades de Oslo, a la espera de un juicio que comenzará el 16 de abril. Acusado de actos terroristas, se expone a una pena de prisión perpetua o la internación en una institución psiquiátrica.

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