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ONU no ha recibido nada de los millones que prometió el G-8 para detener...

ONU no ha recibido nada de los millones que prometió el G-8 para detener la hambruna

ONU no ha recibido nada de los millones que prometió el G-8 para detener la hambruna

La FAO instó a las naciones industrializadas miembros del G8 a cumplir con su promesa de aportar $20,000 millones.

No han visto nada

ROMA - El organismo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), instó el jueves a las naciones industrializadas miembros del G8 a cumplir con su promesa de aportar $20,000 millones para la seguridad alimentaria de los países pobres.

"En lo que a nosotros respecta, no hemos visto ese dinero", dijo el director general de la FAO, Jacques Diouf, en declaraciones a la prensa en Roma, sede de la entidad.

"Eso no significa que el dinero no haya transitado por otros canales, que desconocemos, y no queremos prejuzgar. Sólo estamos diciendo que no hemos visto que ese compromiso se haya materializado", señaló.

El G8 (formado por el G7 de los más industrializados –Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Japón, Italia y Canadá, además de Rusia) prometió en su cumbre de julio de 2009 en L'Aquila (centro de Italia) $20,000 millones en tres años para respaldar la seguridad alimentaria de las regiones más pobres del mundo.

Esperan verlo

El ministro italiano de Agricultura, Luca Zaia, anunció en noviembre pasado una reunión del G8 "a inicios de 2010" en Roma.

El encuentro serviría para "definir las modalidades operativas concretas" de la canalización de esos recursos, aunque ese cónclave no se ha realizado hasta ahora.

"Esperamos ver que ese dinero llega a países con poblaciones pobres y hambreadas. Los canales por los que pasa son secundarios, puede circular de forma bilateral, regional o multilateral", recalcó Diouf.

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Cifra histórica

A mediados del año pasado El Programa Mundial de Alimentos (PMA) dijo que por primera vez en la historia el número de personas que pasan hambre en el mundo superó las "1,020 millones".

Josette Sheeran, directora del PMA, alertó que la corriente de ayuda humanitaria se encuentra en la actualidad en "un mínimo histórico", y añadió que en 2010 "habrá más personas con hambre que nunca" e hizo hincapié en que "muchas personas se despiertan (en el mundo) y no cuentan ni con una taza de comida".

Sheeran añadió que la actual situación es una "receta para el desastre" y que al mismo tiempo resulta "crítica para la paz, seguridad y estabilidad en muchos lugares del mundo", e hizo un llamado urgente al G-8 y al G-20 (creado en 1999 e integrado por los ocho países más industrializados y las 11 economías emergentes), para que enfrenten el problema y den soluciones a corto plazo.

La directora del PMA también denunció "un grave déficit presupuestario", y dijo en 2009 la agencia de la ONU menos dinero de lo prometido ($2,600 millones de un total de $6,700 millones necesarios para dar de comer a 108 millones de personas en 74 países).

De menos a menos

El 8 de abril del año pasado la ONU advirtió que el aumento de precio de los alimentos causaría inestabilidad política y social en todo el mundo. Precisó además que ya se habían reportado motines provocados por la falta de alimentos en todo el planeta y algo todavía peor: que había más de 1,000 millones de personas con hambre.

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Agregó que el cambio climático, los desastres naturales, guerras, la crisis financiera y sequías son las principales causas de la escasez.

"Y de los precios más altos", dijo el organismo internacional en varias ocasiones.

Inflación sin freno

Durante el primer trimestre de 2009, John Colmes, subsecretario general para asuntos humanitarios de la ONU, señaló que en los últimos 12 meses los precios de los alimentos básicos aumentaron al doble", y que la tendencia es preocupante.

La combinación entre escasez, precios altos y combustibles caros generaron una situación "sumamente volátil", añadió. "Cada vez cuesta más transportar alimentos".

Pero ya antes de la advertencia todos sabían de la crisis, recalcó la ONU. En febrero de 2005, el organismo internacional avisó que 47 países afrontaban escasez de alimentos, que 36 necesitaban ayuda inmediata y 11 tenían perspectivas desfavorables.

Por qué el hambre

Las causas, en septiembre de 2009, eran las mismas que durante 2008 y 2005: cambio climático, sequías, guerras, crisis... Un ejemplo, en Eritrea no llueve desde hace varios años y pocos hicieron caso a las advertencias de los expertos.

La huella del maremoto del 26 de diciembre de 2004 es otra causa de la hambruna. El fenómeno no sólo provocó un tsunami que mató a más de 230,000 personas en 11 países, sino que el mar inundó enormes cultivos de arroz y las cosechas de ese año, y de los dos años siguientes, se perdieron.

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Los afectados fueron millones en Indonesia, Sri Lanka, Maldivas, India y Tailandia, y quienes dependen de ellos.

La mayoría de las víctimas del maremoto se dedicaba a la agricultura, la pesca o empresas relacionadas con estas actividades. A ello se sumó la guerra en Irak, sequía en Centroamérica y la baja en la producción de cereales en Europa.

"La tormenta perfecta", dijo la ONU. La hambruna estaba en puertas.

Menos producción

Luego del maremoto de Asia aparecieron otros pésimos augurios. A fines de 2007 se advirtió que para 2008 la desaceleración en la producción de cereales en países pobres y con déficit de alimentos, sumado a la subida de precios de exportación por el aumento de los combustibles, hará que 28 países enfrenten una crisis alimentaria.

Ya en ese año -2007- la producción de alimentos se hallaba por debajo del crecimiento demográfico.

A esto, se sumó la acumulación de una devastadora sequía en varios países densamente poblados -ellas Eritrea- que reportaron grandes daños a la producción agropecuaria.

El clima juega un papel clave en la producción de alimentos. Sin lluvias en los meses de siembra frena las cosechas, y sin cosechas los platos permanecen vacíos.

Guerras infinitas

La guerra no ayuda a combatir el hambre, la prolonga y acreciente. Los conflictos bélicos también impactan en la producción de alimentos. En Sudán y Darfur, por ejemplo, bajó la producción de maíz.

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Kenya registra una baja severa en la producción agrícola. Irak lleva cinco años en guerra y en Afganistán se han incrementado los bombardeos y la violencia.

En la última década aumentó el tamaño de los grupos vulnerables de la población. Y China aumentó el consumo de alimentos.

Las necesidades  de 2005 se incrementaron notablemente en 2009 con varios componentes esperados: hay más gente con hambre, menos producción y alimentos más caros.

Pobres e inundados

En 2007 las lluvias del monzón inundaron Asia y dejaron 18 millones de damnificados. En Ecuador, Perú y Bolivia miles de hectáreas de cultivo se perdieron. En Centroamérica disminuyeron las cosechas de maíz y fríjol por falta de lluvias, y Estados Unidos redujo un 4% la superficie de cultivo.

Australia también se está secando.

Todo esto creó una fórmula de muerte: El elevado precio del petróleo, más la creciente demanda de alimentos, más la fabricación de combustibles a base de alimentos, más los estragos causados por el clima y más la especulación en el mercado, están generando no sólo que la epidemia del hambre se acreciente a pasos agigantados, sino que el mundo se expone a una explosión de violencia, sobre todo en los países pobres.

La ONU subraya que el problema "es muy serio" en todo el mundo, y citó a Haití y Centroamérica como naciones de alto riesgo, y donde merodea el fantasma de la hambruna. Guatemala es el ejemplo más reciente que estremeció hasta el último rincón del mundo.

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No tenemos tanto

En 2008, la ONU aseguró que el inventario mundial de granos básicos alcanzaba para cubrir la demanda durante 60 a 90 días. Pero en los meses siguientes el inventario bajó y la demanda subió, principalmente por la crisis económica.

Los suministros de cereales son los más bajos desde la década de 1980, y en los países pobres más el 60% de los ingresos se destina a la compra de alimentos.

El riesgo es tal, que en una veintena de países durante el año pasado la gente salió a las calles a protestar por la carestía.

Según la ONU, los precios mundiales de los alimentos aumentaron un 40 por ciento en el último año, acelerando una inflación que comenzó en 2002.

Desde entonces, los precios han crecido un 65% y los precios de los lácteos aumentaron 80%.

"Situación crítica"

El aumento de la demanda en las principales economías como India y China, los fenómenos meteorológicos extremos -como los huracanes, las inundaciones y las sequías que han devastado las cosechas en muchas partes del mundo-, y la disminución de las zonas agrícolas, son las principales causas de la hambruna.

"Nos enfrentamos a una situación crítica", ha dicho Ban Ki-moon, secretario general de la ONU. "Las existencias mundiales de alimentos se redujeron a mínimos históricos".

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Los más afectados son, inevitablemente, "los 1,020 millones más pobres", expresión que designa el conjunto de personas que viven con $1 o menos de $1 al día, dijo Ki-mon.

Pero la mayor dificultad es que se ven soluciones inmediatas.

Verdades simples

Los hambrientos todos los días tienen hambre. "Cuando las personas son tan pobres y la inflación erosiona sus exiguos ingresos, en general optan por una de las dos opciones siguientes: compran menos alimentos o compran alimentos más baratos y menos nutritivos. El resultado final es el mismo: más hambre y menos probabilidades de un futuro saludable", dijo Ban Ki-moon.

Pero no todo está perdido, la batalla contra la hambruna se puede ganar.

"Disponemos de los instrumentos y la tecnología para vencer el hambre", comentó el Secretario General de la ONU. "Sabemos lo que hay que hacer. Se necesitan voluntad política y recursos, asignados con eficacia y eficiencia".

El punto es que todos los actores implicados en el problema deben actuar juntos: organismos internacionales, potencias mundiales (G-8 y G-20), gobiernos, empresas, agricultores, naciones...

Sembrar para comer

La ONU indica que se pueden mejorar los programas y prevenir las consecuencias del cambio climático, pero advierte que la mayor solución está en aumentar la producción agrícola.

El organismo internacional estima que una tercera parte de las carestías de alimentos pueden mitigarse mejorando las redes locales de distribución agrícola y facilitando el acceso de los pequeños agricultores a los mercados.

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Pero hay que tener en cuenta que, antes, el número de quienes padecían hambre crecía a razón de 4 millones/año. Ahora, con la inflación, creció mucho más y se están buscando respuestas inmediatas para evitar que la humanidad colapse.

Algunos recomiendan usar sólo lo necesario y presionar para que el tema de la hambruna se eleve a los más altos niveles de la política, porque si no lo hacen, millones de personas -sobre todo niños y ancianos- morirán de hambre.

Un factor adicional: terremotos. El 12 de enero un sismo de 7 grados devastó Puerto Príncipe y dejó al menos 2 millones de damnificados que lo perdieron todo y necesitan ser asistidos para comer y sobrevivir.

El fenómeno mató a más de 230,000 personas, cifra mayor que las víctimas del maremoto de Asia que impactó en 11 países.

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