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Oleada de explosiones en Irak

Oleada de explosiones en Irak

Una oleada de explosiones sacudió el sábado Bagdad, elevando la cantidad de muertos en todo el país a por lo menos 29.

Las detonaciones tuvieron lugar un el transcurso de nueve horas, después que un atacante suicida se inmoló dentro de una de las mezquitas chiíes más importantes de la capital, matando a 13 personas.

Un total de ocho explosiones se sucedieron durante el día y representaron un nuevo revés para un fuerte operativo de seguridad lanzado esta semana por el gobierno iraquí en Bagdad.

La violencia incluyó la detonación de un coche-bomba que era remolcado cerca de un puesto de control de la policía en Mahmoudiya, al sur de Bagdad, matando a cuatro civiles y lesionando a 15, dijo el capitán Rashid al-Samarie.

El atacante suicida que estaba dentro del vehículo había manifestado que el automóvil estaba descompuesto y contrató a un tractor para que lo remolcara, dijo al-Samarie.

En la detonación más reciente, un coche-bomba explotó en el suroeste de Bagdad, matando a seis personas y lesionando a 22, dijo la policía.

La bomba detonó a eso de las 7.00 de la noche en el vecindario Um Al-Maarifa, cerca de un supermercado, manifestó el capitán Jemil Hussein, de la comisaría de Yarmouk.

Un mortero también alcanzó un área residencial de Mahmoudiya, una ciudad de mayoría chií ubicada a unos 30 kilómetros al sur de Bagdad. Un civil falleció y otros tres resultaron heridos, todos de la misma familia, expresó al-Samarie.

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Un soldado de la coalición extranjera también murió el viernes y otros dos continuaban desaparecidos tras un ataque a un puesto de control cercano a la población de Youssifiya, a unos 20 kilómetros al sur de Bagdad, dijo el ejército estadounidense.

El primer ataque en la capital sucedió a eso de las 9.50 de la mañana, con el lanzamiento de un mortero hacia uno de los mercados más antiguos de Bagdad en el vecindario chií de Kazimiya. Al menos cuatro personas murieron y 13 resultaron heridas, dijo el capitán de la policía Mohammed al-Waili.

El incremento de la violencia ha alterado una frágil calma impuesta por las medidas de seguridad lanzadas el miércoles en la capital.

Pero los ataques durante ese día no terminaron aquí, las fuerzas de la coalición mataron a 45 insurgentes en dos campamentos del sur de Afganistán, al continuar una ofensiva de gran envergadura contra el Talibán, informaron fuentes castrenses.

El viernes, fuerzas afganas y de la coalición sitiaron un "conocido campamento enemigo" en el Valle de Khod, distrito de Shaheed Hasas, en la provincia de Uruzgán, y mataron a unos 40 combatientes, informaron los militares en un comunicado.

"Las fuerzas de la coalición siguieron el desarrollo de este encuentro hasta que hubo más de 50 extremistas reunidos, antes de atacar el complejo", dijo el portavoz militar, teniente coronel Paul Fitzpatrick. "El complejo fue seriamente dañado y estimamos que la mayoría de los presentes murió".

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Entre los fallecidos habría miembros de una célula fabricante de bombas improvisadas, financieros y líderes locales, responsabilizados por ataques contra civiles afganos y contra el ejército, informaron las fuentes.

"Las fuerzas de la coalición han dado hoy un golpe rápido y severo al enemigo", señaló Fitzpatrick.

En un hecho distinto, fuerzas afganas y de la coalición realizaron una redada en un complejo del Talibán cerca de Tarin Kowt, capital de Uruzgán, y mataron a cinco insurgentes, dijeron los militares. En la operación fueron decomisadas unas ocho toneladas de opio.

Un soldado estadounidense resultó herido en la redada. Las fuentes señalaron que su condición era estable.

En tanto, dos soldados de la coalición murieron el viernes, al estallar una bomba junto a una carretera en el distrito de Asadabad, provincia oriental de Kunar, mientras realizaban una operación de seguridad en la zona, dijeron los militares, que no divulgaron las nacionalidades de los fallecidos.

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