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Obispos católicos piden aceptar los gays en la Iglesia

Obispos católicos piden aceptar los gays en la Iglesia

El Sínodo extraordinario, convocado por el Papa Francisco, también le abre la puerta a los divorciados.

Vaticano plantea cambiar actitud hacia homosexuales Univision

Los obispos del mundo mostraron el lunes una apertura sin precedente para aceptar las vidas reales de muchos católicos contemporáneos, al afirmar que los homosexuales tienen dones que ofrecer a la iglesia, que deberían ser aceptados y que hay aspectos "positivos" en las parejas que conviven sin estar casadas.

Las reuniones de obispos sobre asuntos de la familia marcó el lunes el punto medio de sus dos semanas previstas con un documento que resumió la marcha hasta ahora del debate a puerta cerrada, reportó The Associated Press.

Leer: El documento elaborado por los Obispos reunidos en el Sínodo Extraordinario sobre la familia

No se anunciaron decisiones, pero el tono del documento preliminar fue de una aceptación casi revolucionaria, en vez de la condena tradicional, con el objetivo de guiar a los católicos al ideal de un matrimonio duradero.

 

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“Dones y cualidades”

Los obispos dijeron que los homosexuales tienen "dones y cualidades" que ofrecer y preguntaron retóricamente si la Iglesia estaba dispuesta a ofrecerles la bienvenida, "aceptando y valorando su orientación sexual sin comprometer la doctrina católica sobre la familia y el matrimonio".

Para una institución de 2,000 años que considera el sexo homosexual "intrínsecamente trastornado", aun plantear la pregunta es significativo.

"Este es un cambio notable en el modo en que la iglesia católica habla sobre los homosexuales, afirmó el autor jesuita James Martin. "Claramente el Sínodo está atendiendo a las experiencias complejas de la vida real de los católicos en el mundo y buscando tratarlas con misericordia, como hizo Jesús".

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Casamiento, fuera de agenda

Los obispos reiteraron que el casamiento homosexual está fuera de cuestión. Sin embargo, admitieron que las sociedades entre homosexuales tenían su mérito.

"Sin negar los problemas morales conectados con las uniones homosexuales, hay que advertir que hay casos en los que la ayuda mutua al límite del sacrificio constituye un apoyo precioso en la vida de los socios", dijeron.

En cuanto a los heterosexuales, los obispos dijeron que deben aceptar "la realidad positiva de los casamientos civiles", e incluso la cohabitación, con el objeto de ayudar a la pareja a comprometerse eventualmente al matrimonio religioso.

Control de natalidad

Los obispos también reclamaron una relectura de la encíclica de 1968 Humanae Vitae que resaltó la oposición de la iglesia al control de natalidad artificial. Los obispos dijeron que las parejas deberían estar abiertas incondicionalmente a tener hijos, pero que el mensaje de Humanae Vitae subraya la necesidad de respetar la dignidad de la persona en la evaluación moral de los métodos de control de natalidad.

Se ha hablado mucho en el sínodo acerca de aplicar el concepto teológico de la "ley del paso gradual" en las situaciones familiares difíciles. El concepto estimula al feligrés a dar un paso por vez en la búsqueda de la santidad.

Los obispos también propusieron nuevos modos "valientes" de asistir a las familias, especialmente a las "dañadas" por el divorcio. El documento no tomó partido en la cuestión más divisiva del sínodo, si los católicos que se divorcian y vuelven a casarse sin una anulación pueden recibir la comunión.

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Los divorciados

Los participantes en el Sínodo también reconocen la necesidad de tomar "opciones pastorales valientes" sobre situaciones familiares difíciles, como la de los divorciados, según el documento resumen de todas las intervenciones de los obispos, dijo la agencia Efe.

Varios participantes en este Sínodo extraordinario que hoy comenzó su segunda y última semana de trabajos además "han subrayado la necesidad de hacer más accesibles y ágiles los procedimientos para el reconocimiento de casos de nulidad" matrimonial.

El relator general del Sínodo, el cardenal húngaro Peter Erdö, presentó el lunes ante la asamblea de obispos el "Relatio post disceptationem", resumen de sus intervenciones donde se lee que se ha confirmado con fuerza la "fidelidad" a la doctrina católica.

Pero a continuación se agrega que los obispos "han advertido la urgencia de nuevos caminos pastorales, que partan de la efectiva realidad de las fragilidades familiares".

Escuchar con respeto

En sus intervenciones de la semana pasada los participantes en el Sínodo extraordinario han reconocido que estas situaciones familiares para los católicos "la mayoría de las veces han sido sufridas más que elegidas en plena libertad".

"Cada familia herida debe ser primero escuchada con respeto y amor haciéndose de ellas compañeros de camino como Cristo con los discípulos de Emaús", se lee en la relación resumen.

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Explican que esto es "indispensable para los separados y divorciados" pues "debe ser respetado sobre todo el sufrimiento de aquellos que han sufrido injustamente la separación y el divorcio".

Los obispos destacan la necesidad de "hacerse cargo de manera leal y constructiva de las consecuencias de la separación o del divorcio en los hijos" y de "buscar las formas mejores para que puedan superar el trauma de la división familiar y crecer en el modo más posiblemente sereno".

Debate delicado

Sobre el asunto que más debate ha causado tanto fuera como dentro de la asamblea, el de dar la comunión a los divorciados y vueltos a casar, se ha pedido "un discernimiento atento y un acompañamiento lleno de respeto, evitando cualquier lenguaje o actitud que les haga sentir discriminados".

Pero en el documento se plasma la división interna entre los obispos sobre la posibilidad de acceder a los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía.

"Algunos han argumentado a favor de la disciplina actual en virtud de su fundamento teológico, otros se han expresado a favor de una mayor apertura (...) cuando se trata de situaciones que no pueden ser disueltas sin determinar nuevas injusticias y sufrimientos", se lee en el documento.

Puerta entreabierta

Una de las hipótesis de apertura para algunos es la de que el "eventual acceso a los sacramentos debe ir precedido de un camino penitencial -bajo la responsabilidad del obispo diocesano-, y con un compromiso claro a favor de los hijos".

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En este caso, se trataría de una posibilidad no generalizada y estudiada "caso por caso".

No parece convencer la opción de la "comunión espiritual" para estos casos, ya que "no pocos Padres sinodales plantean algunas preguntas: ¿si es posible la comunión espiritual, por qué no es posible acceder a la sacramental?"

Por eso se ha solicitado una mayor profundización teológica.

Sobre este aspecto, sin embargo, será difícil que se saquen conclusiones en este Sínodo ya que el documento final será la base de la próxima asamblea, también sobre el tema de la familia, prevista para finales de octubre del año que viene.

Las nueve páginas de la "Relatio post disceptationem" servirán ahora al Sínodo de base para los trabajos de los llamados "círculos menores", grupos divididos por idiomas para preparar el documento final que será entregado al papa Francisco a finales de semana.

(Con información de Efe y The Associated Press).

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