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Nicolas Sarkozy

Nicolas Sarkozy es imputado por corrupción y tráfico de influencias

Nicolas Sarkozy es imputado por corrupción y tráfico de influencias

Tras un interrogatorio de 15 horas, Nicolas Sarkozy fue inculpado por corrupción y tráfico de influencias.

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Se complica la situación del exmandatario

El expresidente francés Nicolas Sarkozy, a quien autoridades detuvieron el martes e interrogaron durante 15 horas, fue trasladado ante un juez de instrucción quien durante la madrugada del miércoles (hora local) lo inculpó por “corrupción activa, tráfico de influencias y encubrimiento de violación de secreto profesional”.

El caso Sarkozy es un hecho sin precedentes en la historia francesa pues aunque un exmandatario había enfrentado a la justicia (el expresidente Jacques Chirac fue condenado en 2011 por malversación de fondos), ninguno había estado detenido. 

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El delito por tráfico de influencias, según el código penal francés, puede acarrear una pena de hasta de diez años de prisión y $205,000 de multa.

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Además, la condena puede suspender algunos derechos civiles.

Leer: Sarkozy detenido para un interrogatorio por presunto tráfico de influencias

En el mismo caso, que investiga si Sarkozy y su entorno crearon una red de informadores que les mantenía al tanto de la evolución de los procesos judiciales que amenazan al político conservador, también han sido imputados su abogado, Thierry Herzog, y un alto magistrado del Tribunal de Casación, Gilbert Azibert.

Los tres tuvieron que declarar ante la policía judicial en calidad de detenidos, un estatuto que ofrece la asistencia de un defensor, derecho al que renunció Sarkozy, abogado de profesión.

¿Cuáles son la pruebas en su contra?

Los investigadores, que grabaron conversaciones telefónicas de Sarkozy y de algunos de sus ministros más cercanos, sospechan que su abogado recababa información de consejeros del Tribunal Supremo.

Estos le informaban supuestamente de los avances en la investigación sobre presunta la financiación ilegal de la campaña que llevó al Palacio del Elíseo en 2007.

Según esa teoría, el defensor de Sarkozy prometió como contrapartida al magistrado Azibert que el expresidente le ayudaría en su demanda de conseguir un puesto que buscaba en la administración de Mónaco, que nunca obtuvo.

Sin embargo, la defensa del letrado Herzog sostiene que esas escuchas son ilegales por violar el derecho a la confidencialidad entre abogado y cliente y no entran en el contenido de las mismas.

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"Thierry Herzog es libre. Sigue siendo el abogado de Nicolas Sarkozy, no le afecta ninguna prohibición", dijo a la prensa Paul-Albert Iweins, defensor de quien habitualmente ejerce de abogado de Sarkozy y que ahora comparte imputación con el expresidente.

Uno de los elementos que pusieron en alerta a los jueces que llevan la instrucción fue el hecho de que Sarkozy abriera -bajo el pseudónimo de Paul Bismuth- una segunda línea de teléfono móvil.

Sospechan que a través de esas llamadas, que detectaron pronto, intentaba comunicarse discretamente con su abogado sobre los avances de los procesos judiciales de los que le informaban supuestamente los citados magistrados.

De esa forma nació el llamado "caso de las escuchas", un dossier que deriva de una investigación original diferente, para determinar si el político recibió para su campaña presidencial dinero negro del depuesto dictador libio Muamar el Gadafi.

Sarkozy, de 59 años, había llegado a primera hora de la mañana del martes en un coche con los cristales tintados a los locales de la policía judicial en Nanterre, a las afueras de París, y no hizo declaraciones.

Pero la familia política del jefe del Estado francés entre 2007 y 2012 afirmó durante el día que la medida judicial responde a un plan de caza y derribo que se activa cada vez que Sarkozy amaga con regresar a la política.

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Sarkozy se plantaba anunciar su retorno tras el verano, según "BFM TV", a lo que el diario "Le Parisien" añade que el expresidente planea cambiar el nombre de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido que le llevó al Palacio del Elíseo.

¿Crisis en el ala conservadora de Francia?

Esa formación conservadora se encuentra ahora sumida en una profunda crisis interna, en grandes dificultades financieras y salpicada por varios escándalos de corrupción.

"Cada vez que habla de su eventual vuelta, sorprendentemente, se le acosa con un asunto judicial que inmediatamente se viene abajo", declaró la delegada general adjunta de la UMP, Valérie Debord.

Por su parte, el portavoz del Gobierno y ministro de Agricultura, el socialista Stephane Le Foll, dijo que los magistrados deben "ir hasta el final" porque "Nicolas Sarkozy es un justiciable, como los demás".

Sarkozy, vinculado a siete investigaciones judiciales, ya había sido temporalmente imputado por el "caso Bettencourt", que pretende esclarecer si la multimillonaria heredera de L'Oreal financió ilegalmente su campaña presidencial, como se sospecha de Gadafi.

Sin embargo, no declaró ante los jueces sin pasar por la policía, lo mismo que el también expresidente conservador Jacques Chirac (1995-2007).

Chirac fue condenado en 2011 a dos años de cárcel exentos de cumplimiento por malversación de fondos y otros delitos cometidos en los años noventa como alcalde de París y juzgados tras perder su inmunidad parlamentaria, pero nunca estuvo detenido.

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Sarkozy llegó por sí mismo a la sede de la dirección central de la policía judicial (DCPJ) en Nanterre, suburbio de París, a las 8:00 de la mañana del martes en un auto con vidrios polarizados. Los investigadores de la brigada anticorrupción de la policía judicial fueron los encargados de interrogar al exmandatario-

En ese lugar ya se encontraban detenidos desde el lunes su abogado, Thierry Herzog, y dos altos magistrados de la fiscalía del Tribunal de Casación, Gilbert Azibert y Patrick Sassoust. 

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