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Manifestantes en Guayaquil (Ecuador) protestan el jueves 25 de junio del 2015 en contra del presidente Rafael Correa.

Miles protestan contra el presidente Rafael Correa en Ecuador

Miles protestan contra el presidente Rafael Correa en Ecuador

Miles de personas se dieron cita a protestas en las ciudades de Quito y Guayaquil en contra del gobierno.

Manifestantes en Guayaquil (Ecuador) protestan el jueves 25 de junio del...
Manifestantes en Guayaquil (Ecuador) protestan el jueves 25 de junio del 2015 en contra del presidente Rafael Correa.

Miles de personas en Ecuador se dieron cita este jueves a protestas en las ciudades de Quito y Guayaquil en contra del gobierno del presidente Rafael Correa.

Las protestas, que al principio eran movimientos ciudadanos espontáneos en rechazo a dos proyectos de ley para gravar hasta con el 75% a las herencias y la plusvalía, se han mantenido en las principales ciudades del país como Guayaquil, Quito y Cuenca, pese a que el mandatario retiró temporalmente tales iniciativas de la Asamblea.

El presidente, desde la ciudad de Montecristi, acusó a los descontentos de impulsar intentos de desestabilización y defendió sus políticas, orientadas, dijo, a lograr el bienestar y la justicia social de la mayoría de la población.

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El jueves, las manifestaciones fueron lideradas por el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, y el alcalde de Quito, Mauricio Rodas. En su discurso en Guayaquil, Nebot acusó a Correa de que él y su gobierno "han decidido poner la patria al revés, y nosotros tenemos la obligación ética, política, social, de solidaridad" de impedirlo, en alusión a las políticas económicas del régimen.

"Dicen que la prosperidad, el derecho a prosperar, merece castigo. Ese país no lo vamos a aceptar nunca jamás, porque ése no es  Ecuador, ése es Venezuela", señaló ante una multitud que se perdía a la distancia y que interrumpía el discurso con gritos de "¡fuera Correa, fuera!".

Decenas de miles de personas abarrotaron las principales avenidas, como la 9 de octubre, y otras calles del centro de Guayaquil en atención al llamado de Nebot. Llegaron portando pancartas, así como banderas de  Ecuador, de Guayaquil y banderas negras en señal de rechazo a Correa.

Nebot señaló que el pueblo "se ha pronunciado contundentemente, claramente, multitudinariamente", y advirtió que si el gobierno no quiere oír el planteamiento del pueblo, "cosa que es muy posible, que se haga cargo de las consecuencias de lo que va a pasar en  Ecuador; será de su responsabilidad".

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Pidió no poner en peligro la dolarización, la cual "nos ha dado estabilidad, capacidad compradora a los salarios y crédito para vivir mejor. Queremos un  Ecuador sin impuestos confiscatorios ... un  Ecuador que no quiere lucha de clases, donde la confianza en la seguridad jurídica permita a la empresa nacional e internacional ... invertir, crear, producir produciendo, empleo y bienestar".

En algunas de las pancartas se podía leer "Ni un impuesto más" y "Basta de política autoritaria".

Manifestación en la capital

En Quito, los manifestantes se concentraron en la avenida de los Shyris, en el norte de la ciudad, al igual que lo han venido haciendo durante las últimas semanas, para exigir la retirada definitiva de los proyectos.

El alcalde Rodas, en una intervención durante la concentración ciudadana, reclamó un cambio de actitud al Gobierno de Correa y exigió respeto a las libertades en el país.

"Estaremos vigilantes de que las rectificaciones profundas que exigimos los quiteños se cumplan, que exista un cambio de actitud, que se respete la democracia, que se respeten las libertades, que se impulse un modelo económico que genere progreso y bienestar", dijo el edil.

Tras la concentración, un grupo de manifestantes se encaminó hacia el palacio de Carondelet, sede de la Presidencia, donde también se congregaron simpatizantes del movimiento AP, por lo que la Policía desplegó un cordón de seguridad.

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Correa, quien se define como socialista del siglo XXI, está en el poder desde enero de 2007 y se ha caracterizado por un estilo confrontador con sectores como la Iglesia, la prensa, los banqueros y los partidos políticos tradicionales. Su período democrático concluye en el 2017.

"Los grupos más retardatarios de derecha y de izquierda", según el mandatario, "conspiran contra el Gobierno legítimo de la Revolución Ciudadana (como se conoce al proyecto político que lidera). No quieren que lleguemos a las elecciones de 2017 porque saben que serán derrotados", aseveró el gobernante, aclamado con gritos de "reelección, reelección".

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