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De lograr su objetivo el movimiento de protesta, Mubarak sería el segundo líder árabe expulsado del poder por una revuelta popular en la historia moderna del Medio Oriente.

Miles de egipcios exigen la salida de Mubarak

Miles de egipcios exigen la salida de Mubarak

Decenas de miles de personas se congregaron el martes en el centro de El Cairo para exigir la salida del presidente Hosni Mubarak, quien lleva casi 30 años en el poder.

De lograr su objetivo el movimiento de protesta, Mubarak sería el segund...
De lograr su objetivo el movimiento de protesta, Mubarak sería el segundo líder árabe expulsado del poder por una revuelta popular en la historia moderna del Medio Oriente.

Ejército controla gran parte del país bajo toque de queda

EL CAIRO - Decenas de miles de personas se congregaron el martes en el centro de El Cairo para exigir la salida del presidente Hosni Mubarak, quien lleva casi 30 años en el poder.

Los organizadores prevén que un millón de personas se concentrará en la Plaza Tahrir para obligar a renunciar al hombre al que culpan de ignorar las necesidades de los pobres, y de permitir la proliferación de la corrupción y del abuso de funcionarios.

Ríos de personas entraron en Tahrir por distintos puntos de revisión que eran vigilados por manifestantes y el ejército, el cual prometió el lunes que no dispararía contra los manifestantes.

"La libertad de expresión está garantizada para todos", dijo el portavoz militar Ismail Etman. El anuncio fue una señal de que el apoyo castrense hacia Mubarak podría estar menguando.

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Situación crítica

"No nos vamos a ningún lado hasta que Mubarak se vaya", dijo Mohamed Abdulá, un ingeniero aeronáutico de 27 años.

De lograr su objetivo, Mubarak sería el segundo líder árabe expulsado del poder por una revuelta popular en la historia moderna del Medio Oriente.

Las protestas son alimentadas por el descontento popular y en demanda de democracia en el aliado árabe más importante de Estados Unidos. El movimiento es inspirado por una revuelta que el mes pasado derrocó al presidente de Túnez.

Tanques de la era soviética y otros nuevos de fabricación estadounidense ocuparon los caminos que confluyen en Tahrir, una plaza rodeada por las oficinas de la Liga Arabe, el campus de la Universidad Americana, el Museo de Egipto y el edificio de departamentos Mugama, donde se aloja la notablemente corrupta e ineficiente burocracia del país.

Jaque a Mubarak

Hombres de clase trabajadora vestidos con ropa desgastada estaban de pie al lado de mujeres con velo que cantaban "el pueblo quiere derrocar al régimen".

Por días, efectivos y tanques del ejército han rodeado la plaza para mantener confinadas las protestas, pero no han hecho nada para impedir que más personas entren. Las armas de muchos tanques apuntaban hacia fuera de la plaza.

Las autoridades trataron de obstaculizar las protestas cerrando los caminos y el transporte público a El Cairo, dijeron funcionarios. El servicio ferroviario fue suspendido por segundo día, al igual que el transporte de autobuses interurbano.

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Los funcionarios hablaron en condición de anonimato porque no estaban autorizados a dar declaraciones a los medios de comunicación.

No se amedrentan

Abdel Rahman Fathi, de 25 años, dijo que sus amigos de las provincias usaban autos particulares para llegar a la plaza.

"La meta es derrocar al régimen", dijo. "Todos los días tratamos de aumentar el número".

Dos muñecos que representaban a Mubarak fueron colgados en los semáforos de la plaza. Sobre el pecho llevaban escrito "queremos llevar a juicio al presidente asesino".

Horas después de que el ejército dijo que no usaría la fuerza contra los manifestantes, el vicepresidente Omar Suleiman -nombrado hace sólo dos días- envió un mensaje por televisión para ofrecer diálogo con las "fuerzas políticas" sobre reformas constitucionales y legislativas.

Cerca de 30 representantes de varios grupos opositores se reunieron el martes para producir un pliego petitorio y decidir si nombrarán al prominente reformista Mohamed ElBaradei como portavoz de los manifestantes, dijo Abu'l-Ela Madi, de al-Wasat, una facción moderada del grupo opositor Hermandad Musulmana.

Los bancos, las escuelas y el mercado bursátil de El Cairo permanecieron cerrados por tercer día laboral, lo que

Papel clave

La ministra de Asuntos Exteriores española, Trinidad Jiménez, consideró este martes que el Ejército egipcio "se la juega" frente a las manifestaciones y subrayó que no contempla "una reacción violenta de las fuerzas policiales o militares".

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"Este movimiento de ahora ha sido pacífico y los manifestantes piden libertad y reformas, también las comparte un sector del ejército y hoy se la juegan, podemos pensar que es bueno ese apoyo, que no dispare a la población", dijo Jiménez en una entrevista con la radio privada Cadena Ser.

"El Ejército siempre ha jugado un papel muy importante, nunca ha disparado contra la población", añadió la jefa de la diplomacia española.

Optimismo, pero…

Sin embargo, "es difícil hacer pronósticos. En Túnez fue todo muy rápido y cambiante, esto empieza a tener un perfil más estable, creo que podemos ser optimistas, la gente lleva una semana en la calle, han desafiado el toque de queda y se han saltado controles para seguir manifestándose por la democracia, sería difícil dar marcha atrás", afirmó.

Decenas de miles de egipcios se reunían este martes en El Cairo para una jornada de manifestaciones que la oposición espera que sea decisiva, tras una semana de revueltas sin precedentes para exigir la salida del presidente Hosni Mubarak.

El Ejército egipcio, uno de los pilares, junto con la policía, del régimen autoritario en el poder desde hace 30 años, se comprometió el lunes a no utilizar la fuerza, considerando "legítimas" las reivindicaciones del pueblo.

El movimiento de protesta que comenzó el 25 de enero ha causado hasta el momento 125 muertos y miles de heridos.

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