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Los manifestantes volvieron a las calles 10 meses después de la caída del régimen de Hosni Murabak, esta vez en demanda de la salida del ejército del poder.

Manifestantes egipcios se congregan en plaza Tahrir por cuarto día

Manifestantes egipcios se congregan en plaza Tahrir por cuarto día

Miles de civiles egipcios regresaron a la Plaza Tahir, en El Cairo, para exigir la salida de los militares del poder.

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Los manifestantes volvieron a las calles 10 meses después de la caída del régimen de Hosni Murabak, esta vez en demanda de la salida del ejército del poder.

Van 33 muertos en tres días de enfrentamientos que demandan la salida de los militares del poder

EL CAIRO - Civiles egipcios se empezaron a congregar el martes en la plaza Tahrir, en el centro de El Cairo, en respuesta a un llamado para participar en la denominada marcha del millón de hombres mientras las protestas en contra del gobierno militar llegan a su cuarto día.

Miles de manifestantes egipcios han estado acampando en la plaza y sosteniendo enfrentamientos con la policía que trata de obligarlos a abandonar el lugar. La plaza fue epicentro de la revuelta que derrocó al presidente Hosni Mubarak a mediados de febrero y ahora los manifestantes están convocando a una "segunda revolución".

El martes, los manifestantes izaron una gigantesca bandera egipcia y lanzaron consignas, evidencia de que una oferta de renuncia planteada un día antes por el gabinete conformado por civiles no evitó acallar el creciente descontento.

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La cadena de televisión estatal de Egipto reportó que tres personas murieron por la madrugada en la ciudad de Ismailia, en el este del país, lo que aumentó a 29 la cifra de muertos durante la reciente nueva ola de protestas, reportó The Associated Press.

La Agencia Francesa de Noticias (Afp) señaló que la cifra de muertos ascendió a 33.

En tanto, las operaciones se suspendieron en la bolsa de Egipto después de que cayeron 5% debido a las dudas por la estabilidad del país.

Crisis en la transición

Las fuerzas armadas egipcias, criticadas duramente por el pueblo y por los políticos, afrontan su peor crisis desde su llegada al poder tras la caída de Hosni Mubarak, cuando falta una semana para la celebración de elecciones legislativas cruciales, estiman los analistas.

Después de tres días de enfrentamientos mortíferos entre fuerzas de seguridad y manifestantes hostiles a los militares, el gobierno del primer ministro Esam Sharaf presentó este lunes su dimisión ante "las circunstancias difíciles que atraviesa actualmente el país".

La televisión pública, citando a una fuente militar, afirmó que las fuerzas armadas habían rechazado la dimisión, pero el ministro de Información, Osama Haikel, declaró que todavía no se había tomado una decisión.

Aferrados al poder

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) debía supuestamente encarrilar en la democratización el país, que dirige desde febrero, pero se le acusa de querer aferrarse al poder y perpetuar el sistema represivo instaurado por el antiguo presidente.

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"El CSFA estaba considerado el protector de la revolución, pero se ha convertido en una carga", escribía este lunes el editorialista Fahmi Howeidi en el periódico independiente Al Shoruq.

"Es la crisis más grave desde hace casi diez meses, porque tiene como blanco directo a los militares y a su jefe", el mariscal Husein Tantaui, estimó por su parte Névine Mosad, profesora de ciencias políticas de la universidad de El Cairo.

La tensión es máxima. El ministro de Cultura, Emad Abu Ghazi, dimitió en protesta contra la gestión de los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en El Cairo y en otras ciudades que se han saldado con 24 muertos desde el sábado.

Crecen las preocupaciones

El secretario general de la Liga Árabe, el egipcio Nabil al Arabi, expresó su "gran inquietud" y llamó a preservar un "proceso político para avanzar hacia un cambio democrático" acorde con los ideales de la revuelta popular del comienzo del año.

Este contexto deteriora el clima en el que se celebrarán las legislativas previstas a partir del 28 de noviembre, las primeras desde la caída de Mubarak.

"Estas elecciones, si se mantienen la semana que viene, se desarrollarán dentro de un contexto catastrófico", estima Mosad.

Para el politólogo Mustafá Kamel Sayed, el consenso político para apoyar al ejército que prevalecía tras la caída de Mubarak estalló en mil pedazos, tanto entre los Hermanos Musulmanes como entre las fuerzas laicas liberales y de izquierda.

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"El consejo militar se halla frente a la oposición de todas las fuerzas que participaron en la revolución", sostiene.

Agenda política

Varias personalidades, incluido el exdirector de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) Mohamed ElBaradei, pidieron de nuevo "un gobierno de salvación nacional".

Y piden al ejército que fije una agenda para traspasar el poder a los civiles, lo que implicaría celebrar elecciones presidenciales antes que legislativas.

Pero los Hermanos Musulmanes se oponen a postergar las legislativas del lunes, por considerar que parten con ventaja.

En respuesta a estas críticas, el CSFA ha insistido en que traspasará el poder a una autoridad civil electa democráticamente una vez que se haya elegido a un presidente, pero no dice cuándo.

"Las elecciones legislativas programadas para la semana que viene son la primera etapa de este proceso", añadió el ejército, dando a entender que no se plantea aplazar los comicios.

Pérdida de apoyo

Inicialmente la población había visto con buenos ojos la llegada al poder de los militares, a los que le estaba agradecida por haber cumplido su promesa de no reprimir la revuelta contra Mubarak y además los consideraba el mejor garante de una democratización ordenada.

Pero al cabo de casi diez meses esta relación privilegiada se ha estrellado ante el deterioro de la crisis económica y la lentitud, o ausencia, de reformas.

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"El ejército da la sensación de actuar como si el derrocamiento de Hosni Mubarak no fuese más que un golpe de Estado y no una revolución", concluye Mosad.

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