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"Las armas podrían no aparecer en Irak"

"Las armas podrían no aparecer en Irak"

El primer ministro británico Tony Blair admitió por primera vez que quizá nunca aparezcan las armas de destrucción masiva escondidas en Irak.

La suerte del cabo Wassef Ali Hassun, secuestrado el 21 de junio, era incierta. Un comunicado de un grupo islamista recibido por el canal de televisión Al Jazeera anunciaba el lunes que había sido liberado aunque esa información no se había podido comprobar inmediatamente.

El hermano del rehén, Sami Hassun, y las autoridades libanesas lo confirmaron el martes aunque no dijeron dónde se encuentra el joven musulmán de 24 años. Según el ministerio libanés de Relaciones Exteriores, está "en lugar seguro".

Sus secuestradores, que habían amenazado primero con decapitarle, afirmaron que el infante de marina había "prometido no regresar a las filas del Ejército estadounidense".

Entre tanto en Londres y hablando ante la Cámara de los Comunes, el primer ministro británico, que siempre dijo estar convencido de que se encontrarían las ADM en Irak que justificaron la intervención armada, dijo el martes que debía "aceptar que no las hemos encontrado, que quizás no se encuentren nunca".

"No sabemos lo que ocurrió con ellas. Puede que se las hayan llevado, que las escondieran o las destruyeran", dijo Blair ante la comisión de investigación sobre las circunstancias que llevaron a Londres a afirmar que Irak tenía ADM.

"Decir que (el ex dictador iraquí) Saddam Hussein no representaba una amenaza sería un error", añadió Blair.

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En Washington, el presidente George W. Bush, reiteró al ser preguntado por esa cuestión que Hussein "representaba una amenaza".

"Era una amenaza para sus vecinos, era una amenaza para los iraquíes, protegía a terroristas", aseguró el mandatario estadounidense.

En otro orden, Blair dijo además el martes que la prisión de la Base Naval de Guantánamo es una "anomalía" que debe cesar. El primer ministro británico confirmó que pidió al presidente Bush que libere a los cuatro británicos que aún permanecen encarcelados en esa prisión naval.

Empero, Blair agregó que Washington continúa insistiendo que el gobierno británico debe garantizar que los cuatro no serán una amenaza, ni para Gran Bretaña ni para el resto del mundo.

"Guantánamo es una anomalía que en algún momento debe cesar", dijo Blair a una comisión legislativa.

"La respuesta estadounidense ha sido constantemente la misma. A la postre, si los requisitos del juicio no satisfacen nuestras normas regresarán, aunque debemos asegurarnos que no serán una amenaza si para este país ni para otra parte del mundo", insistió Blair.

No obstante, el líder británico defendió la "relación especial" que existe entre Londres y Washington: "Gran Bretaña no debe sentir vergüenza de su relación especial con Estados Unidos", un lazo que otros países pagarían "muy caro" por mantener, expresó Blair.

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Londres no debe escoger entre esta relación y su lugar en Europa, añadió.

Blair recordó que Gran Bretaña mantenía con Alemania y con Francia buenas relaciones, pese a su desacuerdo sobre la guerra en Irak. Pero, precisó, no cabe ninguna posibilidad de que las relaciones entre Gran Bretaña y Estados Unidos "sean subordinadas a los intereses de otro país, cualquiera sea éste".

"Al final de cuentas", explicó Blair, "compartimos los valores (de Estados Unidos) y compartimos la idea que la mejor manera de asegurar la seguridad es difundir la libertad, la justicia y la democracia en el mundo".

"No creo que el ser percibido como el aliado más cercano de Estados Unidos pueda ser interpretado como una desventaja", respondió Blair a un diputado que le preguntaba si Londres no pagaba el precio fuerte por su relación trasatlántica.

Por otro lado, un responsable del ministerio egipcio de Relaciones Exteriores anunció que el próximo 21 de julio se celebrará en El Cairo una reunión de los países vecinos de Irak además de Egipto, la primera desde el traspaso de poder al gobierno interino iraquí.

En Irak, un sangriento atentado suicida cometido con un coche bomba en Jalis, 80 km al norte de Bagdad, causó la muerte de nueve personas y dejó heridas a otras 37, en el ataque más mortífero de este tipo desde el traspaso del poder el 28 de junio.

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También tres infantes de marina murieron al oeste de Irak, según el Ejército estadounidense. Dos murieron "en acción" y el otro, herido el lunes en una operación en la provincia de Al Anbar, murió como consecuencia de sus heridas.

Estas muertes elevan a 10 el número de militares estadounidenses muertos en una semana en la provincia sunita rebelde donde se encuentra Faluyá, donde el Ejército estadounidense sospecha que tiene su base el jordano Abu Musab al Zarqaui, vinculado a Al Qaeda y acusado de varios atentados sangrientos en Irak.

El Ejército efectuó varios ataques contra supuestos escondites del grupo en Faluya, a 50 km al oeste de Bagdad, el último de los cuales causó 12 muertos y cinco heridos el lunes por la noche según el hospital local.

El gobierno interino iraquí reconoció haber dado información a la Fuerza Multinacional para llevar a cabo esa operación "contra un escondite de Zarqaui en el sureste de Faluyá" en un comunicado del primer ministro iraquí Iyad Allawi.

Soldados estadounidenses mataron a un iraquí que intentaba adelantar a su convoy en Bagdad, según la policía y los testigos.

Responsables del sector energético anunciaron que un gaseoducto situado al sur de Kirkuk (norte de Irak) que alimenta a varias centrales del norte y el centro del país fue víctima de un sabotaje este martes, lo que afectará a la producción de electricidad nacional.

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En el sur del país, proseguían las tareas de reparación de un oleoducto dañado el sábado, cuya ruptura redujo a la mitad las exportaciones de crudo iraquí.

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