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La muerte de Arafat deja un legado mixto

La muerte de Arafat deja un legado mixto

Palestina despertó de luto el jueves tras darse a conocer del fallecimiento de su líder, Yasser Arafat, a los 75 años.

Su muerte pone punto final a una era en la historia contemporánea del Medio Oriente, dejando a los palestinos acéfalos por primera vez desde que Arafat encabezó a punta de pistola su lucha hace cuatro décadas con el manifiesto fin de aniquilar al estado de Israel.

La Organización de Liberación de la Palestina (OLP) designó al ex primer ministro palestino Mahmoud Abbas su nuevo jefe, lo que prácticamente garantiza que sucederá a Arafat como líder de los palestinos, al menos interinamente.

La legislatura palestina tomó juramento al presidente del parlamento Rauhi Fattouh como director en funciones de la Autoridad Palestina hasta que tengan lugar las elecciones generales en un plazo de 60 días, según la legislación palestina.

Arafat murió de madrugada en un hospital militar francés. Ni los médicos ni los líderes palestinos aclararon la causa del fallecimiento.

"Cerró sus ojos y su gran corazón se detuvo. Partió hacia Dios pero sigue presente entre este gran pueblo", dijo el colaborador de Arafat Tayeb Abdel Rahim, que estalló en llanto al anunciar el deceso.

La ola de dolor se extendió rápidamente por Cisjordania y la Franja de Gaza. Miles de palestinos se lanzaron a las calles, empuñando su foto, llorando y repitiendo incesantemente su nombre.

"Es nuestro padre", dijo Namia Abu-Safia, de 48 años, que sollozaba inconteniblemente en el campamento de refugiados de Jebaliya, en la Franja de Gaza. "Es Palestina".

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El humo negro procedente de los neumáticos quemados en las calles de la Franja de Gaza acompañó los disparos al aire de los atribulados milicianos palestinos.

En el derruido cuartel general de Arafat, la bandera fue arriada a media asta y las radios transmitieron solamente música fúnebre, entre el tañido de las campañas y el desgranar incesante de los versículos del Corán que, sin pausa, coreaban los almuédanos.

El gabinete palestino declaró 40 días de luto por el fallecimiento de Arafat, y en Gaza, el grupo guerrillero Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, ligado con el movimiento Fatá de Arafat, decidió cambiar su nombre a Brigadas del Mártir Yasser Arafat.

Por temor a que los acongojados palestinos pudieran recurrir a la violencia, Israel selló la Franja de Gaza y Cisjordania y aumentó las medidas de seguridad en los asentamientos judíos.

La salud de Arafat comenzó a empeorar el mes pasado. Los funcionarios palestinos insistieron inicialmente que padecía una gripe, aunque el paciente no se recuperaba.

El ex guerrillero fue llevado a Francia el 29 de octubre para ser tratado de urgencia por los médicos, la primera vez en casi tres años que abandonaba su cuartel general -donde se encontraba recluido virtualmente por Israel. Su estado era patético.

Una ceremonia -a la que asistió el presidente francés Jacques Chirac, varios funcionarios palestinos y la viuda de Arafat, Suha- tuvo lugar el jueves por la tarde en una base aérea en las afueras de París.

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Acto seguido, un avión francés despegó con el cadáver de Arafat rumbo a El Cairo para el funeral del viernes, al que asistirán dignatarios de todo el mundo. Luego el cadáver será trasladado en helicóptero a Ramala para ser enterrado horas después en su derruido cuartel general.

Israel espera que la muerte de Arafat, a quien consideraba como el principal obstáculo para la paz en Medio Oriente, será el preludio de un nuevo capítulo en sus relaciones con los palestinos.

El reinicio de las negociaciones con una nueva dirección palestina es ahora posible tras la muerte de Arafat, declaró este jueves el primer ministro israelí Ariel Sharon a la radio pública hebrea.

"Si después de la era Arafat emerge otra dirección, seria y responsable, que cumpla con sus compromisos con respecto a la Hoja de Ruta (...) se habrán reunido las condiciones para coordinar con esta dirección las diferentes opciones e inclusive restablecer las negociaciones políticas", declaró Sharon.

Sharon dejó entender con esta declaración que el plan de retirada unilateral de la Franja de Gaza que quiere aplicar de aquí a 2005 podría hacerse de manera concertada con la nueva dirección palestina.

Sharon dio el tono al afirmar que la desaparición de su enemigo podía significar "un giro histórico" para Medio Oriente.

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Sharon, que persiguió a Arafat en el pasado y lo mantuvo totalmente aislado en los últimos tres años, puso como condición el cese del terrorismo para reanudar el diálogo con los palestinos, interrumpido desde que comenzó la Intifada en septiembre de 2000.

"Esperamos que la nueva dirección palestina que va a sucederle comprenda que los avances en las relaciones con Israel y las soluciones de los problemas pasan antes que nada por una guerra contra el terrorismo", agregó el primer ministro.

"Israel, que aspira a la paz, por supuesto continuará desplegando sus esfuerzos para conseguir un acuerdo político con los palestinos", prosiguió Sharon, quien se ha reunido ya varias veces con Mahmud Abas en el pasado, mientras que nunca quiso acercarse a Arafat.

En este contexto, un alto funcionario del ministerio israelí de Relaciones Exteriores señaló este jueves que Israel podría aprovechar la eventual presencia de responsables árabes y musulmanes en Ramala, con motivo del sepelio de Arafat, para intentar establecer los contactos.

"Si se quieren quedar después de los funerales para que hablemos, serán bienvenidos", indicó este funcionario que pidió no ser identificado.

De su lado, el presidente israelí, Moshé Katzav, afirmó que consideraba a Abas, el nuevo dirigente de la OLP y a Ahmed Qurei, primer ministro palestino, como "dirigentes positivos, constructivos y racionales para el pueblo palestino".

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"No son ni pro-sionistas ni pro-israelíes, son serios cuando afirman que el terrorismo palestino es una catástrofe y que hay que detener el terrorismo, yo les creo, pero ahora esta nueva dirección debe manifestar su firmeza y su determinación", dijo.

Anteriormente, el presidente israelí, que desempeña un papel esencialmente protocolario, había manifestado su esperanza de que el surgimiento de una nueva dirección palestina permitiría abrir un "nuevo capítulo" de las relaciones entre Israel y los palestinos.

Sin embargo, el ministro israelí de Justicia, Yossef Lapid, adoptó un tono diferente y crítico.

"El sol brilla en Medio Oriente y en el mundo, ya que Arafat no sólo era el jefe del terrorismo contra Israel, sino también el padre genitor del terrorismo que afecta al mundo actualmente, incluido Al Qaeda", afirmó Lapid.

"Todo ese terrorismo surgió de Arafat y es algo bueno que el mundo se haya liberado de él", añadió el ministro israelí.

Los líderes mundiales reaccionaron con extrema moderación, y varios incluso evitaron los elogios, al comentar la muerte del histórico jefe palestino, pero todos esperan que su deceso permita la coexistencia pacífica de un futuro Estado palestino con Israel.

"La muerte de Yasser Arafat es un momento significativo en la historia palestina", dijo el presidente estadounidense George W. Bush, quien desde hace dos años exigía que Arafat fuese marginado por "terrorista" y jamás lo recibió.

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Varios gobernantes dijeron que el principal logro de Arafat era admitir en 1988 el derecho a la existencia de Israel.

El líder británico Tony Blair destacó que Arafat llevó a "su pueblo a la aceptación histórica de la necesidad de una solución fundada en dos Estados", el palestino y el israelí.

Blair dijo que el "proceso de paz en Medio Oriente debe ser la máxima prioridad de la comunidad internacional".

"Nosotros haremos todo lo que podamos con Estados Unidos y la Unión Europea para ayudar a las partes a alcanzar un acuerdo justo y duradero", afirmó Blair.

El presidente francés Jacques Chirac, quien visitó a Arafat en su lecho de enfermo, dijo que "seguirá trabajando incansablemente por la paz y la seguridad en Oriente Medio (...) dentro del respeto de los derechos de los pueblos palestino e israelí".

La Unión Europea (UE) y la ONU, que junto a Rusia y Estados Unidos elaboraron una "Hoja de ruta" para crear un Estado palestino en 2005, lamentaron la muerte de Arafat.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo estar "profundamente conmovido".

"Arafat siempre será recordado por haber llevado, en 1988, al pueblo palestino a aceptar el principio de una coexistencia pacífica entre Israel y un futuro Estado palestino", señaló.

"Con la firma de los acuerdos de Oslo (con Israel) en 1993, dio un gigantesco paso hacia la realización de esa visión. Es trágico que no haya vivido para ver su concreción", dijo.

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El Alto Representante de Política Exterior de la UE, Javier Solana, dijo sentir "tristeza" por la muerte de Arafat y que "habrá que intensificar los esfuerzos por construir un Estado palestino viable y pacifico".

El jefe del gobierno italiano Silvio Berlusconi dijo esperar que "los palestinos se comprometan en el objetivo de dos Estados (...) que coexistan en seguridad, libertad y desarorllo social".

El ministro alemán de asuntos exteriores Joschka Fischer consideró "crucial" que surja una dirección palestina "legitimada" e involucrada en "una solución de paz equilibrada".

El presidente ruso Vladimir Putin lamentó la muerte de un dirigente de "envergadura mundial" y dijo anhelar que quienes lo sucedan busquen la paz con Israel.

El presidente chino Hu Hintao dijo que Arafat fue un "dirigente destacable" y auguró que sus seguidores "proseguirán sus esfuerzos" para lograr la paz en Oriente Medio.

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