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"¿Por qué mataste a mi familia", se lee en este mural pintado en Sanaa, la capital de Yemen.

La justicia ciega de los drones

La justicia ciega de los drones

Cientos de personas han muerto en ataques con drones perpetrados por EEUU en cinco países, en los últimos 15 años, sin que el Estado informe al respecto. 

"¿Por qué mataste a mi familia", se lee en este mural pintado en Sanaa,...
"¿Por qué mataste a mi familia", se lee en este mural pintado en Sanaa, la capital de Yemen.

Las víctimas han sido esta vez un ciudadano estadounidense -Warren Weinstein, cooperante, asesor en asuntos económicos, de 73 años- y otro italiano -Giovanni Lo Porto, también cooperante, de 39 años. Ambos perecieron bajo el fuego de los drones enviados por Estados Unidos para desmantelar un campamento de Al Qaeda ubicado en la frontera entre Afganistán y Pakistán.

Como ellos, un número aún indeterminado de civiles -centenares, según reportes independientes- han muerto en operaciones militares de esta naturaleza desplegadas por Washington en Afganistán, Irak, Pakistán, Yemen, Somalia y Libia durante los últimos 15 años, sin que EEUU informe oficialmente de ello. Lo que algunas organizaciones de derechos humanos describen como una condena a pena de muerte sin juicio.

“Es una dura realidad que los ataques de Estados Unidos han resultado en pérdidas de civiles, que es un riesgo que existe en toda guerra”, admitió el presidente Barack Obama durante su discurso del 23 de mayo de 2013, acerca de la política a seguir en materia de empleo de drones.

“Para las familias de los civiles, no hay palabras o figuras jurídicas puedan justificar su pérdida. Y para mí y todas aquellas bajo mi línea de mando, esas muertes nos perseguirán por el resto de nuestras vidas”, continuó el presidente.

Antes de que estas operaciones sean ejecutadas, dijo Obama, debe existir “una certidumbre casi total de que ningún civil resultará muerto o herido”.

El presidente admitió que no siempre ocurre de ese modo, pero no mencionó que Washington tuviese intención de desclasificar los reportes oficiales sobre estas muertes. Solo señaló que “hay una gran diferencia entre los cálculos de Estados Unidos sobre tales siniestros y los informes elaborados por organizaciones no gubernamentales”.

Una de estas organizaciones, Open Society Justice Iniciative, reveló en un informe publicado en abril de 2015 que al menos 26 civiles murieron y otros 13 sufrieron heridas en nueve ataques con drones perpetrados en Yemen entre mayo de 2012 y abril de 2014. Acciones militares que, según el presidente yemení Abdu Rabbu Mansour al Hadi, se habían llevado a cabo con “cero margen de error”.

Entre los nueve casos documentados en el reporte, se cuenta el bombardeo a una casa en la villa yemení de Silat al-Jarrah, con 19 civiles dentro, que murieron instantáneamente. También el ataque al distrito de Walad Rabei, donde 12 personas murieron, incluyendo a tres niños y una mujer embarazada.

La ong británica Reprieve se atreve incluso a asegurar que más de 4,000 personas han sido asesinadas por drones estadounidenses en la última década y media.

“Estamos a la vanguardia de las investigaciones, litigando y haciendo públicos los ataques. Hemos recogido los testimonios de personas afectadas por ataques de drones en Pakistán y tenemos aliados en el terreno, tanto en Pakistán como en Yemen”, sostiene la organización.

En octubre de 2013, representantes de Reprieve acompañaron a un grupo de sobrevivientes de ataques drones a Washington para presentar sus testimonios ante el Congreso. “Fue la primera vez que políticos estadounidenses y el público en general pudo escuchar directamente la voz de las víctimas de esta sombría e ilegal guerra”, señala el reporte de la ong sobre esta visita.


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