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La guerra en Irak, dos años después...

La guerra en Irak, dos años después...

La ocupación militar de Estados Unidos en Irak cumple dos años y si bien la dictadura de Saddam Hussein fue derrocada, la violencia continúa.

Mucho ha pasado desde que las primeras bombas empezaron a llover sobre la capital iraquí: Bagdad cayó en sólo tres semanas en manos de la Coalición liderada por Estados Unidos; Hussein fue derrocado de su trono y meses más tarde capturado; y el pueblo iraquí (por primera vez en décadas) acudió a las urnas en masa a las urnas para elegir un nuevo gobierno democrático, que ahora tiene la misión de redactar una nueva constitución.

No obstante, las armas de exterminio masivo que justificaron la invasión jamás aparecieron. Por el contrario, quedó confirmado que Estados Unidos utilizó evidencia de inteligencia incompleta (y en ocasiones falsa) para atacar a ese país árabe.

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La guerra en Irak también empañó la imagen de Estados Unidos con el escándalo de abusos en la prisión iraquí de Abu Gharib, y creó el escenario para el surgimiento de una resistencia insurgente que le ha hecho frente a la Coalición, y con la ayuda de la red terrorista Al Qaeda, se ha atribuido decenas de secuestros y ataques terroristas en todo el territorio iraquí.

En Estados Unidos, a dos años de la invasión a Irak, la popularidad inicial de la guerra se ha ido desvaneciendo debido a los más de 1,500 militares estadounidenses que han muerto en ese país.

También, opinan analistas, el reciente "desinterés" por la situación en Irak se debe a que el país continúa amenazado por la posibilidad de un nuevo atentado terrorista debido a que la administración de George W. Bush nunca pudo establecer un enlace directo entre Hussein y el líder saudita Osama ben Laden, responsable de los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Sin embargo, si bien crece la desaprobación sobre el manejo de la guerra por parte del presidente Bush, las encuestas muestran que un número creciente de personas son optimistas sobre un retorno del país a la estabilidad.

Una encuesta divulgada esta semana por el periódico The Washington Post y la cadena ABC determinó que menos de la mitad de los estadounidenses (45 por ciento) consideraron justificada la guerra en Irak.

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Un sondeo similar realizado cuando inició la guerra en marzo de 2003 reveló que el 70 por ciento de los entrevistados apoyaba el uso de fuerza contra Hussein.

El cambio de tendencia se adjudica a la muerte de más de 1,500 soldados estadounidenses en dos años. Un 70 por ciento de las personas consultadas consideran que se trata de un costo "inaceptable".

Del mismo modo, el instituto de investigación Pew encontró que en mayo de 2003, 74 por ciento de los estadounidenses opinaban que el uso de fuerza en Irak era la "mejor decisión". Un sondeo preparado en febrero de este año por la misma entidad reveló que sólo el 54 por ciento pensaba de ese modo.

"La gente tiene una visión matizada", dijo Carrol Doherty del instituto Pew a la Agence France Presse. "A pesar de los acontecimientos terribles, la gente piensa que la situación sería peor si las tropas se retirasen", aseguró la experta.

En la actualidad en Irak operan alrededor de 150 mil soldados de Estados Unidos.

Lo cierto es, que si bien se desmorona el índice de aprobación del presidente Bush en cuanto al manejo de Irak se refiere, su "guerra al terrorismo" le otorga un apoyo inesperado. Esto quedó demostrado en noviembre pasado cuando Bush logró permanecer en la Casa Blanca tras salir airoso en las urnas.

El número de víctimas mortales por la invasión de Irak, continúa confuso dos años después del comienzo de la ocupación militar estadounidense, aunque algunos cálculos superan los 25 mil, dato difícil de contrastar y obtenido a partir de fuentes periodísticas.

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El mayor número de víctimas, a diferencia de los antiguos enfrentamientos armados, son civiles, colectivo del que existe muy poco rastro documental oficial y cifra calculadas en la mayoría de los recuentos a partir de noticias de medios de comunicación considerados fiables.

El Gobierno estadounidense ha eludido ofrecer cifras sobre bajas civiles iraquíes y solo actualiza el número de militares y civiles del Pentágono muertos como consecuencia del despliegue militar en Irak y que al 17 de marzo elevaba a 1,511, de los cuales 1,156 clasificados como caídos en combate.

El número de militares iraquíes que perecieron durante los combates de las tres semanas que duró la invasión hasta que el 9 de abril los estadounidenses tomaron Bagdad y el régimen de Hussein desapareció son aún difíciles de calcular dada la enorme cantidad de deserciones, la desmovilización del Ejército iraquí y la falta de datos oficiales.

No obstante, algunos cálculos sitúan en unos 5,500 los militares iraquíes fallecidos en el enfrentamiento.

También hay que sumar los 212 empleados extranjeros de compañías extranjeras con contratos en el país contabilizados por la página web icasualties.org, elaborado a partir de datos del Pentágono.

Del mismo modo, hay cerca de dos centenares de bajas mortales entre los militares de las naciones aliadas de Washington que participaron en la invasión y posterior ocupación.

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El proyecto Iraq Body Count, con su pagina web iraqbodycount.net, actualizada por investigadores y pacifistas que atribuyen las muertes a las acciones militares, calcula que los civiles iraquíes oscilan entre 17,053 y 19,422.

De ese total, cuya diferencia de cifras es achacable a las variaciones de las fuentes periodísticas, 7,350 son civiles iraquíes muertos durante los días que duró la invasión militar.

El resto habrían perecido desde el 1 de mayo de 2003, cuando el presidente Bush, proclamó el fin de las operaciones militares de envergadura en Irak.

La escalada de violencia librada por terroristas, la resistencia iraquí y otros grupos armados ha contribuido también a elevar la cifra de muertos y heridos.

Miles de iraquíes han muerto como consecuencia de ataques protagonizados por grupos insurgentes, cuyo procedencia es difícil de determinar y entre cuyos objetivos figuraron, en un principio, la población chií -mayoritaria en Irak, aunque denostada durante el régimen de Sadam- y las fuerzas ocupantes, luego fueron blanco las autoridades provisionales y sus fuerzas de seguridad.

También un número indeterminado de civiles iraquíes han muerto como consecuencia de las operaciones lanzadas por el Ejército estadounidense para reprimir las sublevaciones lanzadas por el líder radical chií Moqtada al Sadr en marzo, abril y agosto de 2004 contra las ciudad de Kufa, Kerbala y Nayaf.

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Asimismo, en torno a 1,600 iraquíes murieron en noviembre de ese año, según la prensa internacional, durante las tres semanas que duró el asalto a Faluya, cuna de la resistencia suní, el segundo sobre esa ciudad. Y más de 800 víctimas se cobró la primera represión en abril.

Al menos una treintena de rehenes de distintas nacionalidades (doce nepalíes, siete turcos, cuatro estadounidenses, dos italianos, tres macedonios, dos paquistaníes, dos búlgaros, dos egipcios, dos británicos, un surcoreano y un libanés) han muerto asesinados por sus captores, en algunos casos con ejecuciones difundidas en internet.

Entre los militares extranjeros muertos en Irak figuran 11 militares españoles, 21 italianos, dieciocho ucranianos, diecisiete polacos, siete búlgaros, tres eslovacos, dos tailandeses, dos holandeses, dos estonios, un salvadoreño, un húngaro, un danés, un letón y un kazajo.

Durante la invasión murieron 171 militares extranjeros y el resto posteriormente.

La Fuerza Multinacional (FMN) dirigida por Estados Unidos perdió más de 1,680 hombres en Irak desde el comienzo de la guerra el 20 de marzo de 2003, al menos 1,500 de ellos desde el 1 de mayo de 2003, fecha del fin oficial de los combates.

Mucho más difícil de evaluar es el número de víctimas iraquíes, que varía según las fuentes entre 17 mil y 100 mil muertos.

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A continuación el balance de muertos por nacionalidades:

Estados Unidos: 1,369 militares estadounidenses murieron en Irak desde el final de la guerra y de ellos por lo menos 1,044 en combate, según una estimación basada en el último balance divulgado por el Pentágono.Entre el 20 de marzo y el 1 de mayo de 2003, 109 estadounidenses perecieron en combate y 30 en sucesos sin relación con las hostilidades.

Gran Bretaña: 53 militares británicos perdieron la vida desde el 1 de mayo de 2003, 22 de ellos en ataques.Diez militares, incluido un australiano, murieron el 30 de enero en la caída de un avión de la Royal Air Force cerca de Bagdad, que dos organizaciones islamistas dijeron haber derribado. El incidente está siendo investigado.A este balance hay que sumar los 33 muertos de la guerra (6 en combate, 7 por "fuego amigo", 17 en accidentes, dos en incidentes con explosivos y uno por enfermedad).

Italia: 21 militares italianos murieron desde el 1 de mayo de 2003: 17 en un atentado suicida contra una base militar italiana en Nasiriya (sur) en noviembre de 2003, dos en patrullas y otros dos accidentalmente.

Ucrania: En total, 18 militares ucranianos murieron desde que Ucrania envió tropas a Irak en agosto de 2003: ocho soldados murieron al explotar una bomba que estaban desactivando cerca de la base de Suwayra (centro-este) el pasado 9 de enero.El gobierno de Kiev habló inicialmente de un accidente antes de adelantar la tesis de un atentado.Otros cuatro perdieron la vida durante una operación en 2004, mientras tres más murieron accidentalmente, dos se suicidaron y uno sufrió un paro cardiaco.

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Polonia: 17 militares polacos perdieron la vida en Irak, 11 de ellos en combate. Los otros seis fueron víctimas de accidentes.

España: 11 militares españoles murieron en Irak entre el 1 de mayo de 2003 y la retirada del contingente español en mayo de 2004. Diez, ocho de ellos pertenecientes a los servicios secretos, fueron víctimas de atentados. El otro murió en un accidente.

Bulgaria: Ocho soldados del contingente búlgaro murieron en combate, uno de ellos el 4 de marzo víctima de "fuego amigo" estadounidense.

Eslovaquia: Tres soldados eslovacos perdieron la vida el 8 de junio de 2004 en un ataque en Suwayra.

Estonia: Dos soldados estonios murieron en combate.

Tailandia: Antes de retirarse de Irak en septiembre pasado, el contingente tailandés sufrió dos bajas en un atentado en diciembre de 2003.

Holanda: Un soldado holandés murió en mayo de 2004 en un ataque en la ciudad de Samawa (sur) y otro en agosto de 2004 también al sur del país.

Kazakstán: Un soldado kazajo pereció el 9 de enero de 2005 en la explosión que costó la vida a ocho soldados ucranianos en Suwayra.

Letonia: Un militar letón murió el 8 de junio de 2004 en un ataque al sur de Bagdad.

Dinamarca: Un soldado danés perdió la vida cerca de Basora (sur) al ser alcanzado por "fuego amigo".

El Salvador: Un soldado salvadoreño murió en abril de 2004 en Nayaf.

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Hungría: Perdió un soldado en junio de 2004 en un atentado. En diciembre, retiró sus tropas de Irak.

Australia: Un soldado australiano que servía en la Royal Air Force británica murió con nueve soldados de esta nacionalidad al caerse un aparato militar británico a finales de enero cerca de Bagdad.

Pérdidas iraquíes: Según la base de datos británica Iraqbodycount, entre 17,053 y 18,670 civiles iraquíes perdieron la vida desde el inicio de la intervención militar, 7,350 de ellos entre el 20 de marzo y 1 de mayo de 2003.Estos iraquíes perecieron principalmente en atentados, ataques armados o ejecuciones.Las fuerzas de seguridad iraquíes pagaron un alto precio porque, según las autoridades, 1,300 policías y soldados murieron desde la caída del régimen de Saddam Hussein.Por otra parte, un estudio publicado en octubre pasado en la revista médica británica The Lancet estimó el número de víctimas civiles iraquíes en 100 mil.

Un día antes de lo previsto en el plan militar inicial, debido al bombardeo del lugar donde los servicios de inteligencia situaban a Saddam Hussein, y tan sólo hora y media después de que venciera el ultimátum de George W. Bush para que abandonara Irak, Estados Unidos inició la invasión.

Marzo de 2003:

20 de marzo: Comienza (3:35 a.m. loacles) el primer bombardeo sobre Bagdad con misiles "Tomahawk" dirigidos a objetivos seleccionados para intentar matar a Sadam Husein.

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21 de marzo: El avance militar llega a las puertas de la meridional Basora, la segunda ciudad en importancia de Irak, mientras las ciudades norteñas de Mosul y Kirkuk sufren ataques aéreos.

23 de marzo: Prosiguen los bombardeos sobre Bagdad, mientras la resistencia iraquí impide el control de las principales ciudades del sur. Duros combates en Nasiriya, donde los marines admiten nueve bajas mortales y 12 desaparecidos.

24 de marzo: Hussein anuncia en televisión que la "victoria está cerca", pese al avance de las tropas angloamericanas que se encuentran ya a unos 90 kilómetros de Bagdad.

25 de marzo: Una gran tormenta de arena paraliza la ofensiva estadounidense.

28 de marzo: Bagdad soporta el bombardeo más intenso desde el comienzo de la guerra.

31 de marzo: Se intensifica el castigo aéreo sobre Bagdad, donde son atacadas supuestas posiciones de la Guardia Republicana.

Abril de 2003

1 de abril: Hussein hace un llamamiento a la "yihad" islámica.

2 de abril: Las tropas norteamericanas avanzan en dos frentes hasta llegar a 30 kilómetros al sur de Bagdad y capturan un puente clave sobre el río Tigris.

3 de abril: Confusión sobre el alcance de la ofensiva contra el aeropuerto de Bagdad, ciudad que se queda sin suministro eléctrico.

Milicianos kurdos y paracaidistas avanzan hacia Mosul.

4 de abril: Aparentemente Hussein pasea por las calles de Bagdad rodeado de centenares de personas que lo aclaman.

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5 de abril: Fuertes combates a las puertas de Bagdad, mientras Estados Unidos asegura que tiene el control del aeropuerto.

Soldados británicos descubren en una base militar de Al Zubayr, cerca de Basora, centenares de restos humanos en bolsas y ataúdes, presumiblemente de soldados iraníes.

6 de abril: El régimen iraquí impone el toque de queda en Bagdad. Aterriza el primer avión militar estadounidense en el aeropuerto de la capital.

7 de abril: Deserción de elementos de la Guardia Republicana ante las tropas norteamericanas que penetran en Bagdad durante unas horas.

8 de abril: Estados Unidos bombardea de madrugada el barrio Al Mansur, en Bagdad, donde sospecha que Hussein se reunía con su plana mayor y un disparo de un carro de combate alcanza el Hotel Palestine donde se aloja la prensa internacional.

9 de abril: Los carros de combate y blindados de transporte estadounidenses cruzan el Tigris y llegan al corazón de Bagdad.

Un carro de remolque estadounidense derriba una estatua de Husein en la plaza Farduss, en una escena retransmitida por las televisiones mundiales en directo.

10 de abril: El embajador de Irak ante la ONU, Mohamed Al-Duri, reconoce implícitamente la derrota de su país por las fuerzas de la coalición, al afirmar que "se ha terminado el juego".

Bush y Blair se dirigen al pueblo iraquí.

Las milicias kurdas ocupan sin resistencia la ciudad de Kirkuk.

11 de abril: Kurdos y norteamericanos toman la ciudad de Mosul (norte de Irak).

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El caos y el pillaje que atenaza Bagdad desde que las fuerzas estadounidenses cercaron Bagdad alcanza hospitales o instituciones como el Museo Arqueológico Nacional.

12 de abril: El general Amer Al Saadi, considerado como el principal asesor de Sadam Husein en armamento de destrucción masiva, se entrega a las tropas norteamericanas.

13 de abril: Las milicias kurdas capturan a Watban Ibrahim, hermanastro de Sadam Husein y ex ministro del Interior del régimen derrocado, cuando intentaba cruzar la frontera entre Irak y Siria.

El presidente Bush, lanza una nueva advertencia a Siria para que no acoja a dirigentes del derrocado régimen de Hussein y coopere con Washington.

14 de abril: La entrada de los marines en Tikrit sentencia el final de la operación bélica.

17 de abril: Las fuerzas aliadas detienen en Bagdad a Barzan Ibrahim Al Tikriti, el segundo hermanastro de Hussein capturado en menos de una semana.

Halladas en Kirkuk numerosas fosas comunes con más de dos mil cadáveres de civiles, aparentemente kurdos asesinados.

18 de abril: El presidente Bush afirma en un discurso desde la Casa Blanca que "el régimen de Saddam Hussein ya no existe".

20 de abril: El yerno de Sadam Husein, Yamal Mustafa Sultan, se entrega al CNI.

21 de abril: El general retirado estadounidense Jay Garner llega por vía aérea a Bagdad y toma plaza en Irak.

22 de abril: Conmemoración chií en Kerbala, sin la opresión de la dictadura ejercida por Sadam Husein durante tres décadas.

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24 de abril: El Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos confirma la detención del viceprimer ministro iraquí, Tarek Aziz, quien según fuentes oficiales se entregó a las tropas.

Mayo de 2003

1 de mayo: En un discurso pronunciado en la cubierta del portaaviones "Abraham Lincoln", el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anuncia el final de "las operaciones militares de envergadura" en Irak, pero no la terminación de la guerra porque, dijo, "todavía nos queda trabajo difícil que hacer" en ese país.

Dos años después de la invasión estadounidense de Irak, el mundo árabe vive el comienzo de una lenta democratización pero sigue amenazado por la desestabilización política y el terrorismo.

La entrada en guerra por una coalición dirigida por Estados Unidos en Irak contra el ex dictador Saddam Hussein, supuso el punto de partida de dos movimientos contradictorios y de amplitud desigual.

Por una parte se ha extendido el radio de acción del terrorismo a países como Arabia Saudita o Kuwait, y por otra parte se ha producido una pequeña apertura democrática en Irak, Egipto, Arabia Saudita o las instituciones palestinas.

La falta de preparación estadounidense tras la caída de Saddam Hussein, marcada por el desmantelamiento del ejército y de los servicios de inteligencia del ex dictador, abrió un boquete en el país para los grupos armados iraquíes, islamistas y árabes.

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A diario se viven atentados contra las tropas estadounidenses, las fuerzas de seguridad iraquíes, los civiles, e incluso los símbolos políticos del "nuevo Irak".

Los extranjeros, especialmente los periodistas, son blancos fáciles y continúan pagando la guerra mediática que se libra entre las partes beligerantes por las cadenas por satélite.

Sin embargo la caída del régimen iraquí ha impulsado un inicio de democratización en los régimenes de la región, marcados hasta entonces por un pesado aparato político dominante que encubría poderes militares y policiales.

Irak ha sido el primero en encaminarse hacia la democracia.

Por primera vez en 50 años, el pasado 30 de enero se celebraron elecciones multipartitas libres en Irak que ganaron los chiítas, grupo mayoritario en el país y hasta entonces sometido por el régimen sunita de Hussein.

Egipto, que recibe una ayuda estadounidense anual de unos 2 mil millones de dólares, siguió el camino de Irak, instaurando por primera vez en su historia el sufragio universal directo y con múltiples candidaturas para las presidenciales de la república, dirigida desde hace 24 años por Hosni Mubarak.

Arabia Saudita, cuyo poder está dominado por una misma familia, organizó por primera vez en su historia unas elecciones municipales que, aunque no permitían la participación de la mujer, constituyeron un avance.

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"A pesar de la reticencia de los regímenes de la zona, la democracia está en marcha en Medio Oriente", comentaba recientemente Amr El Chubaki, analista del Centro de estudios estratégicos del diario Al Ahram.

En Líbano la oposición, traumatizada por el asesinato del ex-Primer ministro Rafic Hariri, del que acusa al régimen pro-sirio y a Siria, desafió la fortaleza siria en el país reclamando una "nueva independencia".

Bajo la presión de la resolución 1559 de la ONU, y acusada por Estado Unidos de no actuar en favor de la estabilidad en Irak, Siria tuvo que anunciar una retirada de sus tropas estacionadas en Líbano que comenzó el pasado 8 de marzo.

Europa, dividida en marzo del 2003 entre partidarios y detractores de la ofensiva en Irak, supo enterrar sus divergencias internas y su tensión con Estados Unidos, convencida de que sólo una fuerza internacional unida ayudará al país en la construcción de un futuro de paz.

La Vieja Europa, encabezada por Francia y Alemania, que se opuso a la guerra en Irak y la calificó de ilegal, no ha querido ser con el paso del tiempo solamente un mero espectador de la violencia y la falta de esperanza de este país a la deriva.

Al mismo tiempo, dos años de violencia y miles de muertos han bastado para que Washington se dé cuenta de que necesita al resto del mundo en su aventura iraquí, una batalla que libra prácticamente en solitario y de la que no consigue salir victorioso.

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A Irak se une el conflicto israelo-palestino, la tensión reinante con Irán, y la amenaza siria, problemas cuya solución también pasa irremediablemente por la mediación europea.

El primer gran punto y aparte en la actitud de Europa lo marcó la reunión internacional de ministros celebrada en noviembre en Charm El Cheij, en Egipto, en la que el continente se comprometió a apoyar la transición de Irak hacia la democracia y concretamente, las elecciones legislativas del pasado enero.

El segundo factor fue la visita del presidente estadounidense, George W. Bush, a Bruselas el pasado febrero, donde el mandatario quiso poner la primera piedra de nuevas relaciones con Europa, mientras que el viejo continente le manifestó su deseo de participar en la reconstrucción iraquí.

Concretamente, la Unión Europea (UE) formará a 770 policías, jueces, fiscales, responsables penitenciarios y otros funcionarios iraquíes en un programa de un año de duración que costará 10 millones de euros (1 euro: 1,3 dólares) y se llevará a cabo en la UE o en algún punto del mundo árabe.

Además, en el terreno económico, Europa destinará este año 200 millones de euros a programas sanitarios, educativos y de derechos humanos.

"Europa unida" quiere contribuir en "la reconstrucción de un Irak estable, seguro y democrático", según el alto representante de Política Exterior y Seguridad de la UE, Javier Solana.

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Tras la reelección de Bush el pasado noviembre, Europa desea hacer entender a Estados Unidos que su visión neoconservadora del universo no le hará ganar, ni en Irak ni en ningún otro lugar del mundo, esta guerra declarada al terrorismo, un mal que campa a sus anchas en el mundo unipolar predicado por Washington.

Dentro de la solución, multilateral y esencialmente política, al problema iraquí impulsada por Europa se incluyen el progresivo retorno de la ONU, la misión de la OTAN para entrenar a militares y finalmente la progresiva salida de las tropas extranjeras del país.

"En este proceso complejo, Europa, contrariamente a lo que se quiere hacer creer en los círculos dirigentes estadounidenses forma parte de la solución, no del problema", declaró recientemente el analista experto en Oriente Medio, Gilles Kepel.

Curiosamente y tras la dolorosa división del inicio de la ofensiva, las posturas de la mayoría de los países europeos han ido confluyendo hacia una misma visión común del problema iraquí.

Francia fue uno de los primeros en enterrar el hacha de guerra con Estados Unidos y con algunos de sus socios europeos para pedir una solución política y no sólo militar para Bagdad.

España, aliado de Washington durante el gobierno del conservador José María Aznar, retiró sus tropas hace un año con la llegada del socialista José Luis Rodríguez Zapatero al poder, y ha formado una firme alianza con Francia y Alemania.

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Mientras tanto, Italia, fiel escudero de Washington junto a Gran Bretaña, duda entre ceder a la presión popular y retirar sus tropas o seguir caminando a la sombra de Estados Unidos en Irak.

Por último, la Nueva Europa, países como Bulgaria, Letonia, Polonia o Hungría, que en agradecimiento por el papel de Estados Unidos en el fin del comunismo apoyaron a Bush en esta cruzada, retiraron poco a poco sus tropas de Irak o han fijado discretamente una fecha para salir del país.

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