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La FAO advirtió que la crisis económica empeoró el hambre en el mundo

La FAO advirtió que la crisis económica empeoró el hambre en el mundo

La ONU advirtió nuevamente que la crisis económica tiene un efecto devastador para las víctimas del hambre en el mundo.

Hambre crónica

ROMA - La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtió nuevamente que la crisis económica tiene un efecto devastador para las víctimas del hambre en el mundo, y estimó que en 2009 un total de 1,020 millones de personas, "una cifra intolerable", están pasando hambre en el planeta.

Un reporte publicado en la página web de la organización, señaló que "el brusco repunte del hambre causado por la crisis económica ha golpeado con mayor fuerza a las personas más pobres en los países en desarrollo, poniendo en evidencia la fragilidad del sistema alimentario mundial y la necesidad urgente de su reforma".

En el estudio, elaborado en conjunto con Programa Mundial de Alimentos (PMA), precisó que la combinación de crisis económica y alimentaria "empujó la cifra de víctimas del hambre en el mundo a niveles históricos: más de 1,000 millones de personas sufren hambre crónica", según los cálculos de la FAO.

Agregó el documento que prácticamente la totalidad de las personas subnutridas en el mundo viven en los países en desarrollo, y que en Asia y el Pacífico se calcula que 642 millones de personas sufren hambre crónica, mientras que en África subsahariana son 265 millones, en Latinoamérica y el Caribe 53 millones, en Oriente próximo y el Norte de África 42 millones y en los países desarrollados 15 millones.

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Denominado 'El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo', el documento fue emitido en la víspera del Día Mundial de la Alimentación, que se celebra el 16 de octubre.

Década en picada

Tanto la FAO como el PMA señalaron que incluso antes de la reciente crisis económica, el número de personas subnutridas o mal alimentadas en el mundo se había estado incrementando de forma lenta pero constante durante la última década.

"En la década de 1980 y a principios de la de 1990 se alcanzaron progresos para reducir el hambre crónica debido, en gran parte, al incremento de las inversiones en agricultura tras la crisis alimentaria mundial de principios de los 70", refirió.

Pero entre 1995 y 1997 y 2004 a 2006, coincidiendo con un descenso sustancial de la ayuda oficial al desarrollo (AOD) dedicada a la agricultura, el número de hambrientos se disparó en todas las regiones excepto en Latinoamérica y el Caribe.

Añade en informe que los logros en la reducción del hambre "se cancelaron también posteriormente en esta región (Latinoamérica) debido a las crisis económica y alimentaria".

Sistema poco seguro

El aumento de víctimas del hambre durante ambos periodos de precios bajos y prosperidad económica y las bruscas subidas en periodos de precios altos y dificultades económicas demuestra la debilidad del sistema de gobierno de la seguridad alimentaria mundial, destacó la FAO.

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"Los líderes mundiales reaccionaron con contundencia a la crisis económica y financiera y lograron movilizar miles de millones de dólares en un plazo de tiempo muy corto. La misma acción enérgica es necesaria para combatir el hambre y la pobreza", aseguró Jacques Diouf, Director General de la FAO.

"El aumento del número de víctimas del hambre es intolerable", añadió. "Tenemos los medios técnicos y económicos para hacer desaparecer el hambre, lo que falta es una mayor voluntad política para erradicarla para siempre. Invertir en agricultura en los países en desarrollo es clave, ya que un sector agrícola saludable es esencial no sólo para vencer al hambre y la pobreza, sino también para asegurar un crecimiento económico generalizado y la paz y estabilidad en el mundo".

"Aplaudimos el nuevo compromiso para abordar la seguridad alimentaria", expresó Josette Sheeran, Directora Ejecutiva del PMA. Pero advirtió que se "debe actuar de prisa" porque "es inaceptable que en el siglo XXI casi una sexta parte de la población mundial sufra hambre".

En un momento, aseguró, "en que hay más personas que nunca hambrientas en el mundo, hay menos ayuda alimentaria de la que se ha  visto jamás. Sabemos lo que se necesita para cubrir las necesidades urgentes: nos faltan tan solo los recursos y el compromiso internacional para hacer el trabajo".

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Los más vulnerables

El hambre es otro golpe para las familias pobres, destacó el reporte. Y refirió que existen varios factores que han coincidido para hacer que la actual crisis sea especialmente devastadora para las familias pobres en los países en desarrollo.

"Primero, la crisis está afectando a una gran parte del mundo de forma simultánea, reduciendo la posibilidad de mecanismos tradicionales de defensa como la devaluación de la divisa, solicitar créditos, el mayor uso de la ayuda oficial al desarrollo o las remesas de los emigrantes", explicó.

"En segundo lugar, la crisis económica llega tras una crisis alimentaria que ya ha debilitado las estrategias de supervivencia de los pobres, golpeando a aquellos más vulnerables a la inseguridad alimentaria en un momento de debilidad".

Dijo que enfrentados al alza de los precios domésticos de los alimentos, la disminución de ingresos y empleo, y tras haber vendido sus activos domésticos, reducido el consumo de alimentos y recortado gastos en aspectos esenciales como la atención sanitaria y la educación, estas familias se arriesgan a caer aún más hondo en la trampa del hambre y la pobreza.

Mundo globalizado

Según el reporte, el tercer factor que diferencia esta crisis de las anteriores es que los países en desarrollo se encuentran más integrados -a nivel financiero y comercial- en la economía mundial que hace 20 años, los que les hace más vulnerables a las fluctuaciones de los mercados internacionales.

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"Muchos países han experimentado descensos generalizados en sus flujos comerciales y financieros, y han visto caer sus ingresos por exportaciones, la inversión extranjera y las remesas. Ello no reduce solamente las oportunidades de empleo, sino también el dinero del que disponen los gobiernos para programas que promueven el crecimiento y de apoyo a las personas necesitadas", mencionó.

Al graficar el impacto de la crisis, el estudio reveló que las 17 economías más importantes de Latinoamérica, por ejemplo, recibieron en 2007 unos $184,000 millones en entradas financieras, que se redujeron a menos de la mitad en 2008 con $89,000 millones y se espera que suceda lo mismo en 2009, $con 43,000 millones, según la FAO.

Esto significa que deben reducir el consumo, y que para algunos países de bajos ingresos y déficit de alimentos el ajuste del consumo puede implicar disminuir importaciones de alimentos muy necesarias y de otros bienes como equipos médicos y medicinas.

Casos gráficos

El informe incluye casos de estudio compilados por el PMA en cinco países: Armenia, Bangladesh, Ghana, Nicaragua y Zambia, mostrando que las familias se ven afectadas por el descenso de las remesas y otros impactos de la crisis económica y la forma en que los gobiernos están respondiendo ante la crisis con inversiones en agricultura e infraestructuras y extendiendo las redes de protección social.

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Señala que estas intervenciones ayudarán a salvar vidas y familias, pero debido a la gravedad de la crisis, es necesario hacer mucho más.

Tanto la FAO como el PMA continúan defendiendo un enfoque de doble vía para hacer frente la gravedad del hambre aguda a corto plazo -provocada por la escasez de alimentos- y el hambre crónica a largo plazo, que es sintomática de la extrema pobreza, como forma de alcanzar soluciones duraderas.

"Los pequeños campesinos necesitan acceso a semillas de alta calidad, fertilizantes, abonos y tecnologías para poder impulsar la producción y la productividad", apuntó Diouf. "Y sus gobiernos -concluyó-necesitan herramientas económicas y políticas para garantizar que los sectores agrícolas de sus países son a la vez más productivos y más resistentes frente a las crisis", concluyó.

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