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Juan Pablo II evita misa de Jueves Santo

Juan Pablo II evita misa de Jueves Santo

La salud de Juan Pablo II lo obligó a no participar del Jueves Santo, pero el Vaticano insiste en que está lúcido y al frente de la Iglesia.

Los funcionarios vaticanos restaron importancia a las preocupaciones del público acerca de la salud papal, al tiempo que el Pontífice, de 84 años, hacía el miércoles otra presentación breve y silenciosa desde la ventana de su apartamento sobre la Plaza de San Pedro, donde muchos lloraban por sus quebrantos de salud.

Su reemplazante, el cardenal Giovanni Battista Re, leyó en la basílica una breve salutación del Papa, en que éste aseguraba que miraba la ceremonia por televisión.

En su homilía, el cardenal italiano agradeció al Papa "el testimonio que continúa dándonos con su ejemplo de sereno abandono ante Dios".

Confiando posiblemente en que pudiera participar de alguna manera en la procesión del Vía Crucis, que se celebra el Viernes Santo, el Papa no ha nombrado un sustituto para reemplazarlo en la ruta que atraviesa el Coliseo romano.

No obstante, su frágil estado de salud desde la operación que le fue practicada el 24 de febrero para insertarle una cánula en la garganta restaba posibilidades a su participación en el acto.

El cardenal italiano Pio Laghi, en un esfuerzo por disipar los temores acerca de la salud del Papa, dijo el miércoles a la prensa en Roma: "No creo que la situación sea alarmante".

Juan Pablo II ha presidido las ceremonias de Semana Santa durante sus 26 años de pontificado, pero este año ha designado a varios cardenales para que ocupen su lugar en los solemnes actos religiosos que culminan con el Domingo de Resurrección.

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Durante años, el Papa ha abandonado su práctica de llevar una cruz de madera ligera durante parte del Vía Crucis, debido a su quebrantada salud, pero ha presidido la ceremonia iluminada por antorchas.

El miércoles, el Vaticano dijo que el cardenal Camillo Ruini llevaría la cruz al comienzo y al final del Vía Crucis, junto con una monja, dos frailes franciscanos y varios legos, entre ellos varios inmigrantes albaneses y un joven del Sudán.

Las meditaciones de este año, que se leerán durante la procesión, han sido compuestas por el cardenal alemán Joseph Ratzinger.

Ratzinger, uno de los colaboradores más cercanos del pontífice, aseguró el jueves que a pesar de la grave crisis respiratoria que sufrió el Papa, éste "está lúcido" y "gobierna la iglesia"

"El Papa obra con absoluta lucidez", aseguró el purpurado en el curso de las grabaciones de un programa especial de la televisión pública italiana dedicado al "Calvario del Papa" y que será transmitido el viernes en la noche.

"Su lucidez es un don de Dios, teniendo en cuenta las pruebas corporales a las que ha sido sometido Juan Pablo II. Su mente es ágil y puede discernir aún con más agudeza que antes y escoger lo esencial y gobernar con pocas pero esenciales decisiones, aún sufriendo", declaró.

El influyente pupurado, de 77 años, prefecto de la Doctrina de la Fe, acérrimo defensor de los dogmas de la Iglesia, es el autor de las reflexiones y meditaciones que serán leídas este año en las 14 estaciones del Vía Crucis del Viernes Santo que se celebrará en el Coliseo.

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"Claro que el Papa ha tenido que limitar sus actividades, pero ha conservado la capacidad de tomar decisiones fundamentales", comentó el cardenal, quien confirmó que el Papa no ha pensado jamás renunciar a su cargo.

"Me parece que Juan Pablo II es consciente de la responsabilidad única que el Señor le ha concedido y que sólo el Señor le puede retirar", afirmó.

Ratzinger considera que el atentado que sufrió el pontífice en mayo de 1981 "cambió de alguna manera la historia" de la Iglesia y que si bien Juan Pablo II conservó su gran capacidad de trabajo, su frescura y juventud, el episodio "lo afectó", dijo.

"Su herida representaba la huella de la amenaza de un mundo que está en contra del Santo Padre y de su misión. Pero nosotros entendimos que existe una presencia más fuerte, que es el bien. La bala no pudo llegar donde tenía que llegar. Era el señal de su presencia", agregó.

Ratzinger reiteró que el Papa se salvó por intercepción de la Virgen María, como siempre Juan Pablo II lo ha sostenido.

"Con la actitud del Papa de perdonar inmediatamente al agresor, de no responder con el mal al mal, sino de ser misericordioso, entró en la historia de la Iglesia", agregó.

Preguntado por la frase del Papa "Dios me ha nombrado, sólo El puede echarme", el encargado de vigilar por la ortodoxia de la fe católica dijo que Juan Pablo II "sabe que tiene una gran responsabilidad, única, que le ha sido dada por el Señor y que sólo el Señor puede retirar".

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Con esas palabras, Ratzinger descartó una eventual renuncia al Papado, hipótesis que ha sido barajada en los últimos meses por la opinión pública visto su delicado estado de salud, que le ha llevado en lo que va de año en dos ocasiones al hospital Policlínico Gemelli de Roma, donde le fue practicada el pasado 24 de febrero una traqueotomía para que superase una crisis respiratoria aguda.

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