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Israel mata a dos activistas palestinos

Israel mata a dos activistas palestinos

El Ejército israelí mató a dos activistas palestinos que preparaban un ataque contra una colonia judía en el sur de la Franja de Gaza, según fuentes.

Se trata de Saadi Duhan y de Shaadi Alakan, ambos de 20 años y miembros de las Brigadas Abu Rich, un grupúsculo armado, cuyo bastión se encuentra en el sur de la franja de Gaza, próximo al movimiento Fatah del líder palestino Yasser Arafat, añadieron.

Con ellos, se eleva a 4,236 el número de muertos desde el comienzo de la Intifada a finales de septiembre de 2000, de los cuales 3,238 son palestinos y 927 israelíes.

División del Likud amenaza plan de Sharon

Por otro lado, la convención del partido en el poder en Israel, el conservador Likud, que el miércoles tiene previsto pronunciarse sobre la entrada de los laboristas en el Gobierno, podría hacer peligrar en definitiva el plan de retirada de Gaza del primer ministro Ariel Sharon.

Ese es, en todo caso, el objetivo declarado del ala dura del Likud, el partido de Sharon, que logró convocar para el miércoles por la noche en Tel Aviv a los 3 mil delegados de la máxima instancia del partido.

Son los adversarios implacables del "plan de separación" de Sharon, como el ministro sin cartera Uzi Landau, que defienden los dogmas del Likud, tradicionalmente contrario a la división de Eretz Israel, es decir, Israel en sus fronteras bíblicas desde el Mediterráneo hasta el Jordán.

Esta corriente, impulsada por la extrema derecha del partido que constituye un potente lobby, quiere impedir la entrada de los laboristas en el gobierno, algo que Sharon considera indispensable para que su plan triunfe.

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A estos se suman quienes se oponen a la entrada de los laboristas en el gobierno por otros motivos. Algunos, como el ministro de Relaciones Exteriores, Sylvan Shalom, temen perder puestos o que el Likud pierda influencia en beneficio de un partido rival al que derrotó en las elecciones de enero del 2003.

También hay una lista de descontentos que reprochan al primer ministro y jefe del Likud que ignore por completo las decisiones de su propio partido, cuya base rechazó su plan por aplastante mayoría en mayo pasado.

Ya en 2002, la convención del Likud adoptó en contra de la opinión de Sharon una moción que descartaba la creación de un Estado palestino en el futuro.

"Esta coalición de intereses podría inclinar la balanza contra Sharon en la votación de la convención, que tradicionalmente es más conservadora que la dirección del partido", destacó el delegado Ariel Picard.

En sentido inverso, Sharon puede contar con los temores en el seno del partido de que una derrota demasiado humillante de su "número uno" conlleve una grave crisis o incluso una escisión, por lo que esgrime la amenaza de elecciones anticipadas.

"En caso de que fracase, Sharon puede ignorarlo como ya ha hecho otras veces, apostando por que la mayoría de los diputados respalde su plan en el parlamento, al igual que la opinión pública", opina una delegada de la convención, Yelena Cohen.

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"Pero en este caso, los diputados estarán en una situación muy delicada porque no querrán entrar en conflicto con la instancia encargada de designar a los candidatos del Likud en cada comicio", señala.

Quienes se oponen a la entrada de los laboristas ya han marcado un tanto en vísperas de la crucial reunión, al conseguir que el voto sea secreto, con lo que los delegados podrían liberarse de las posibles presiones de Sharon.

"El voto secreto hace aún más vulnerable la postura de Sharon porque los delegados podrán dejarse llevar por sus sentimientos", dice el politólogo Gerald Steinberg.

Pero, según este profesor universitario, "Sharon sigue teniendo un as en la manga: convocar elecciones anticipadas sabiendo que la mayoría del partido no quiere un nuevo escrutinio en el que el Likud tiene todas las de perder tras su histórico éxito en las legislativas de 2003".

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