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Irak: joranda de combates y secuestros

Irak: joranda de combates y secuestros

Irak ha vivido una nueva jornada de atentados, secuestros y combates en diferentes zonas del país; crecen las presiones sobre rebelde chiíta Muqtada al Sadr.

Tres personas murieron y una veintena más resultaron heridas por el estallido de una bomba en un mercado de la ciudad norteña de Kirkuk, que acoge importantes yacimientos e instalaciones petrolíferas.

Fuentes policiales no descartaron que ascienda el número de víctimas mortales debido a que algunos de los heridos están graves, e indicaron que el ataque se produjo sobre las 9:30 a.m. locales (05:30 GMT), cuando el mercado estaba abarrotado de gente.

Previamente se había informado de que se trató de un coche bomba conducido por un suicida, extremo que luego resultó erróneo.

Kirkuk, a unos 400 kilómetros al norte de Bagdad, ha sido escenario de frecuentes enfrentamientos entre sus habitantes kurdos, árabes y turcomanos, así como de atentados contra instalaciones de grupos políticas y agentes de policía, en su mayoría kurdos.

El ataque de esta mañana coincidió con el que supuestos insurgentes realizaron en el oeste del país contra un convoy de camiones de los que habitualmente aprovisionan a las tropas de Estados Unidos en Irak.

Varias personas, cuyos números y nacionalidad se ignora, han sido dadas por desaparecidas tras el ataque, que tuvo lugar en Rutba, cerca de la frontera con Jordania, y en el que algunos vehículos del convoy fueron destrozados, según fuentes militares norteamericanas.

La carretera que une Amán con Bagdad es una de las más peligrosas del país, y los convoyes de camiones con material para el Ejército estadounidense suelen ser con frecuencia blanco de los ataques de los grupos insurgentes.

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El pasado mes, un conductor estadounidense fue secuestrado tras uno de estos ataques y estuvo retenido durante tres semanas, hasta que logró escapar en una localidad cercana a Tikrit, ciudad natal de Saddam Hussein.

Los atentados y los secuestros de civiles extranjeros se han multiplicado Irak desde el pasado abril, y al menos 20 personas de diferentes nacionalidades, incluidos tres italianos, siguen retenidos contra su voluntad en el país ocupado.

Rusia ha reiterado su llamamiento para que sus ciudadanos abandonen Irak después de que un ingeniero ruso fuera asesinado y otros dos secuestrados ayer por insurgentes en Musayab, a unos 90 kilómetros al suroeste de la capital, según se ha sabido el martes.

Los atentados y secuestros continúan mientras sigue abierto el enfrentamiento entre los seguidores de Muqtada al-Sadr y las tropas estadounidenses, especialmente en la ciudades sureñas de Nayaf y Kufa, sagradas para la comunidad chiíta, mayoritaria en Irak.

Fuentes estadounidenses anunciaron el martes que 13 personas, supuestamente miembros del "Ejército de Al Mahdi", del clérigo rebelde, murieron la pasada noche en Kufa en choques con las tropas de Estados Unidos.

Además, 14 miembros de esta milicia han resultado detenidos tras los enfrentamientos de anoche en la ciudad cercana a Nayaf, a unos 170 kilómetros al sur de la capital, y donde se refugia el clérigo rebelde, que el mando militar estadounidense quiere "vivo o muerto".

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Al Sadr llamó el lunes a sus fieles a atacar a las tropas de la Coalición ocupante en todo el país, pocas horas después de que unos cuarenta milicianos del "Ejército Al Mahdi" murieran en varios combates registrados en Bagdad con soldados estadounidenses.

Su llamamiento coincidió con crecientes presiones de sus rivales religiosos chiíes para que retire a su milicia armada de Nayaf con el fin de evitar un eventual ataque norteamericano contra la ciudad.

Centenares de habitantes de Nayaf se manifestaron el martes en la ciudad contra la presencia en la ciudad de los milicianos de Al Sadr, en respuesta a una petición hecha ayer en este sentido por líderes de la Asamblea Suprema de la Revolución Islámica (ASRI), importante partido chií y miembro del Consejo de Gobierno.

El futuro de Hussein

Por otro lado se informó que Hussein será entregado a un tribunal de crímenes de guerra iraquí el 1 de julio.

Mientras en París, el letrado francés Emmanuel Ludot, que forma parte del grupo de abogados elegido por la familia del depuesto presidente iraquí para garantizar su defensa, aseguró el martes que corresponde al presidente estadounidense George W. Bush y a la ONU el pago de sus honorarios.

"Llamé a la puerta de la ONU para recordarles que no hay juicio sin abogados. También envié una petición al gobierno de Bush ya que los estadounidenses prometieron pagar a los 40 primeros abogados que fueran encargados del caso", declaró Ludot.

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Según él, la esposa e hijas de Hussein se encuentran en "una situación financiera delicada".

"La gente imagina que tienen cuentas en Suiza pero no es el caso y además, los estadounidenses congelaron todos sus bienes financieros", aseguró el abogado.

Veinte abogados, entre ellos varios árabes y un estadounidense, han sido elegidos por la familia de Hussein para su defensa en un juicio que se está preparando y cuya fecha no fue fijada oficialmente.

Informes de Irak continúan sugiriendo que el gobierno islámico de Irán está interviniendo en los asuntos de su vecino, según funcionarios y legisladores estadounidenses con acceso a información acerca de la inestabilidad en esa nación árabe.

Sin embargo, hasta fines del mes pasado, la Coalición encabezada por Estados Unidos había capturado a apenas 15 iraníes, según el comando militar en Bagdad.

Los funcionarios tratan de determinar con exactitud qué papel juega Irán en el caos que sigue afectando a las tropas invasoras.

Algunos creen que Irán actúa simplemente como cualquier vecino preocupado lo haría: tratando de determinar qué ocurre en un convulsionado país con el que comparte una frontera de 1,500 kilómetros.

Pero los críticos de Irán dicen que Teherán intenta sentar las bases para establecer una república islámica basada en el modelo iraní luego que Estados Unidos y sus aliados abandonen Irak.

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Otros dicen que la verdad está en el medio.

Altos funcionarios, entre ellos el secretario de Defensa Donald H. Rumsfeld, han exigido a Irán que no se involucre en los asuntos internos de Irak: "Sabemos que los iraníes se están entrometiendo en Irak", dijo Rumsfeld el mes pasado durante una conferencia de prensa en el Pentágono.

El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Hamid Reza Asefi, ha negado de manera reiterada esas acusaciones.

Un alto funcionario del Departamento de Estado, que pidió no ser identificado, dijo que el gobierno de Bush carece de evidencias concretas para implicar o exonerar a Irán de su intervención en Irak. Algunas versiones no confirmadas indican que armas, milicianos y ayuda financiera están cruzando la frontera, dijo el funcionario.

En ambos países, la mayoría es musulmana chiíta, aunque los chiítas iraquíes fueron subyugados por la secta sunita bajo el gobierno de Hussein. Tampoco pueden olvidarse los resquemores causados por la guerra entre Irak e Irán, entre 1980 y 1988, que dejó más de un millón de muertos.

Robert Baer, un ex agente de la CIA que trabajó varios años en Irak y abandonó la agencia en 1997, dijo que posiblemente Teherán esté encantado del derrocamiento de Hussein y que sus seguidores sunitas hayan perdido el poder. El gobierno chiíta de Irán tiene vínculos con la mayoría chiíta de Irak.

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Pero el gobierno iraní posiblemente está nervioso por la presencia estadounidense en Irak, y por los objetivos de Washington, indicó Baer.

"Ellos no quieren ver un gobierno secular, democrático, pro-occidental en Irak, con 12 bases estadounidenses", dijo Baer. "Ellos creen que esas bases son una manera de interferir en Irán".

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