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iPod recargable en camiseta

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Científicos trabajan en la creación de ropa a base de tejidos que producirían la electricidad suficiente como para recargar un iPod.

Efecto piezoléctrico

SAN FRANCISCO - Parece ciencia-ficción pero algún día llevaremos ropa fabricada con tejidos tecnológicos que, con sólo ponérnosla, producirá energía suficiente para recargar, por ejemplo, un reproductor de mp3 o un teléfono móvil.

Un grupo de científicos del Instituto de Tecnología de Georgia, en EEUU, está trabajando en un sistema para fabricar tejidos que generan electricidad cuando los estiramos, friccionamos o, simplemente, si son movidos por el viento.

El estudio, publicado en la última edición de la revista Nature, se basa en el llamado efecto piezoléctrico, conocido ya en el siglo XIX pero que está siendo redescubierto ahora en numerosos proyectos para generar energías limpias.

Por ejemplo, los ferrocarriles japoneses están investigando con alfombrillas que transforman la presión de las pisadas de los millones de viajeros que circulan en ellos por estaciones y andenes en electricidad utilizable.

Nature explica que el equipo del Instituto de Tecnología de Georgia, liderado por el profesor Zhong Lin Wang, cubrió fibras de tejido con nanocables de óxido de zinc 1.800 veces más finos que un cabello humano.

Después alternaron estas fibras con otras recubiertas de oro. La fricción de unas fibras contra otras genera una carga piezoléctrica que es captada por las fibras cubiertas de oro y trasladada a un circuito.

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El equipo del profesor Zhong Lin Wang calcula que un metro cuadrado de este material puede generar unos 80 miliwatios de electricidad, suficiente para recargar un aparato electrónico pequeño como un reproductor de mp3.

La ropa fabricada con este material no será más pesada que nuestras prendas habituales y para generar energía no hará falta hacer nada especial: sencillamente llevarla, movernos y respirar.

Estas telas podrían usarse también para fabricar cortinas o estructuras como tiendas de campaña que generen electricidad al captar el movimiento del viento o la vibración del sonido, añade Nature.

Los tejidos tendrán también numerosas aplicaciones en el campo militar -el estudio está parcialmente financiado por el gobierno estadounidense - o podrán usarse para recargar sensores químicos o de gas.

Los investigadores del Instituto Tecnológico de Georgia no han confeccionado todavía artículos realizados con este tejido y creen que la ropa cubierta con nanocables tardará aún algún tiempo en aparecer en el mercado.

"Harán falta cinco años o más" reconoció a la agencia EFE el profesor Wang. "Todavía hay muchos retos que superar y un montón de trabajo por hacer", afirmó.

Uno de estos es, por ejemplo, conseguir un precio aceptable para estos tejidos. El equipo de Wang ha utilizado oro para recubrir parte de los nanocables, pero opina que otros metales más baratos podrían funcionar igualmente bien como conductores.

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El principal problema es, sin embargo, el agua. Los nanocables de óxido de zinc no se pueden mojar, así que nuestra camiseta generadora de energía quedaría inservible tras la primera lavada.

"Estamos desarrollando estrategias para resolver este problema", dijo Wang, "y estamos seguros de que encontraremos una buena solución".

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