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Insurgentes atacan a soldados en Nayaf

Insurgentes atacan a soldados en Nayaf

Rebeldes iraquíes atacaron una base de Estados Unidos en Nayaf, donde las fuerzas de la ocupación se han abstenido de desatar su pleno poderío.

El comando estadounidense en Nayaf estimó que unos 20 combatientes rebeldes murieron en los enfrentamientos, de acuerdo con los cadáveres y tras "observar a hombres jóvenes que caían después de ser alcanzados" por los disparos.

Asimismo, un policía iraquí muerto y 16 civiles iraquíes heridos por el despliegue bélico estadounidense, entre ellos una mujer, fueron trasladados a un hospital de la ciudad, según fuentes del centro médico.

En Bagdad, mientras tanto, murió otro soldado de Estados Unidos.

El bombardeo de Nayaf comenzó durante la madrugada, cuando unos 20 morteros azotaron la antigua base de soldados españoles a la que se trasladaron los estadounidenses hace una semana.

Los fuertes ataques con morteros se reanudaron el lunes al mediodía y los soldados de la ocupación respondieron a los disparos.

Los tanques se desplazaron e hicieron girar sus cañones -aunque no dispararon- y helicópteros Apache sobrevolaron el área. Se escucharon también tiros de francotiradores.

Los enfrentamientos terminaron algunas horas después, pero durante la tarde pudieron escucharse algunos disparos de armas y de morteros.

Por otra parte, los militares estadounidenses se aprestaban a designar un nuevo comandante de la fuerza iraquí que tomará paulatinamente el control de Faluyá.

Un nuevo general que se cree se opuso a Saddam Hussein será nombrado para reemplazar a otro que algunos acusaron de haber participado en las represiones del desaparecido régimen iraquí.

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El mayor general Mohamed Latif, ex integrante de la inteligencia militar, tomará probablemente el control de la Brigada de Faluyá, expresó un importante funcionario estadounidense.

En Bagdad, los insurgentes atacaron el lunes a las fuerzas de la ocupación que custodiaban un arsenal de armas descubierto la noche anterior, matando a un soldado e hiriendo a otros dos, de acuerdo con fuentes militares.

La violencia del domingo mató a nueve soldados en todo el país.

Los militares estadounidenses se han emplazado en la base y en las afueras de Nayaf para frenar al clérigo radical chiíta Muqtada al-Sadr. Pero los militares han sido muy cautos, por temor a que una profundización de los enfrentamientos enfurezca más a los chiítas, cuyo santuario más sagrado se encuentra en el centro de la ciudad, a unos cinco kilómetros de la base norteamericana.

El teniente coronel Pat White dijo que los combates del lunes fueron "bastante intensos", pero aclaró que sus fuerzas no se desplazaron contra los milicianos.

"Probablemente mantengamos este tipo de defensa hasta que el comando me autorice a maniobrar en la ciudad", declaró White a la cadena de televisión CNN.

Una gran nube de humo se elevaba desde un edificio de las afueras de un campamento donde, según soldados estadounidenses, se esconden los insurgentes. Un tanque estadounidense abandonó el sitio que está casi totalmente destruido.

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La Brigada de Faluyá, integrada por soldados del Ejército de Hussein, tomó más posiciones alrededor de la ciudad, reemplazando a los marines. Los militares iraquíes controlan ahora un cordón del sur de Faluyá y próximamente comenzarán a patrullar la ciudad.

Los residentes de Faluyá han estado celebrando lo que muchos consideran una victoria sobre las fuerzas de la ocupación. Comenzaron también a hacer un recuento de los muertos durante el mes que la ciudad permaneció sitiada por las fuerzas estadounidenses.

El lunes, voluntarios iraquíes con máscaras de cirugía y guantes de goma, desenterraron cadáveres que habían sido enterrados en las casas y patios, para trasladarlos a un campo de fútbol que se ha convertido en cementerio.

Por otro lado, el presidente George W. Bush pidió al secretario de Defensa Donald H. Rumsfeld asegurarse que sean debidamente castigados los soldados estadounidenses que abusaron de presos iraquíes.

Enfrentando una reacción internacional por imágenes de presos siendo maltratados por efectivos militares estadounidenses, Bush pidió el lunes a Rumsfeld, durante una visita a South Bend como parte de su campaña por la reelección, que examine el estado de la investigación.

"El presidente quiere asegurarse que se adopten acciones apropiadas contra los responsables de esos actos vergonzosos y atroces", dijo el vocero de la Casa Blanca Scott McClellan.

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El portavoz no dijo qué acción sería apropiada, pero indicó que Bush desea el castigo de los responsables.

"Los actos vergonzosos de algunos pocos no representan al 99 por ciento de nuestros hombres y mujeres en uniforme que tienen un desempeño magnífico", dijo McClellan.

El vocero comparó los abusos cometidos por efectivos estadounidenses, que están siendo actualmente investigados, con otros cometidos durante la época de Saddam Hussein.

"Saddam Hussein alentó y toleró este tipo de conducta. Estados Unidos no", dijo McClellan.

El secretario de Estado Colin Powell dijo que los incidentes eran "actos infames" que "no reflejan en absoluto lo que son nuestros soldados". Señaló que "la mayoría de nuestros soldados están realizando una gran tarea, haciendo todo lo posible para ayudar al pueblo iraquí. Estamos allí para ayudar, no para hacer daño", indicó.

Bush afirmó además que no cambiará de parecer sobre Irak y que la transferencia de soberanía a los iraquíes se hará, como está previsto, el 30 de junio.

"No voy a cambiar de parecer" afirmó Bush durante un discurso en un acto de campaña electoral en Niles (Michigan) y agregó que pese a los actos de violencia, la soberanía será transferida a los iraquíes en la fecha prevista.

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