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I. Católica reconoce que tuvo

I. Católica reconoce que tuvo

El destino de unos 6 mil trabajadores forzosos al servicio de la Iglesia Católica alemana en la Segunda Guerra Mundial es objeto de un estudio.

Unos 6,000 judíos

BERLIN, Alemania - El destino y la labor de unos 6,000 trabajadores forzosos al servicio de la Iglesia Católica alemana durante la Segunda Guerra Mundial es objeto de un minucioso estudio que fue presentado hoy por la propia institución religiosa para asumir ese capítulo oscuro de su propia historia."Trabajos forzosos y la Iglesia Católica 1939-1945" es el título del ensayo de más de 700 páginas que fue presentado por el obispo de Maguncia y hasta hace pocas semanas presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el cardenal Karl Lehmann.

La obra es un "importante pilar en el camino de la labor de reconciliación dirigida también al futuro", dijo Lehmann, quien comentó que el estudio recoge la documentación e informes de 27 obispados sobre los trabajadores forzosos, la labor de los fondos de reparación de la propia iglesia y las iniciativas de reconciliación.

Añadió que la nueva publicación "documenta científicamente un capítulo olvidado de la historia de la iglesia" y recuerda "el destino y el sufrimiento de los hombres, mujeres, jóvenes y niños deportados desde toda Europa para trabajar forzosamente en Alemania".

El obispo de Maguncia comentó que las personas que trabajaron forzosamente para la Iglesia Católica en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial procedían mayoritariamente de Polonia, Ucrania y otros territorios de la Unión Soviética.

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En total fueron 4,829 civiles y 1,075 prisioneros de guerra, cifra que no llega ni al uno por mil de los más de 13 millones de trabajadores forzosos que el nazismo reclutó en el viejo continente, fundamentalmente para dotar de mano de obra esclava a sus fábricas de material bélico.

"Pese a todo son una carga histórica que supone un reto para nuestra iglesia, también en el futuro", señaló el cardenal alemán, quien explicó que los trabajadores forzosos prestaron servicio fundamentalmente en hospitales, asilos, hospicios y orfanatos, así como en abadías y parroquias, donde cultivaron tierras, cuidaron animales o trabajaron sus bosques.

Lehmann destacó que, hasta el final de la búsqueda activa de antiguos trabajadores forzosos al servicio de la Iglesia Católica al término de 2004, fueron localizadas 587 personas en el extranjero, a las que se indemnizó con 1.5 millones de euros.

Asimismo declaró que de los fondos de reconciliación de la iglesia han sido destinados hasta ahora 2.71 millones de euros a financiar proyectos de ayuda en los países de origen de los trabajadores forzosos y subrayó en ese sentido la labor de organizaciones como el movimiento Pax Christi, la Obra Maximiliam Kolbe y la Acción Signo de Penitencia.

Lehmann afirmó, sin embargo, que "los resultados de los estudios históricos sobre los trabajadores forzosos no nos permiten hacer borrón y cuenta nueva pese al éxito de las labores de indemnización de reconciliación".

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Karl Joseph Hummel, uno de los responsables del estudio, explicó por su parte la estrategia de la Iglesia Católica en la sociedad bélica del nazismo y las consecuencias de la búsqueda de los trabajadores forzosos para el estudio de la historia de la iglesia.

Señaló que el uso de trabajadores forzosos por parte de la Iglesia Católica no fue uniforme ni cubrió todo el territorio alemán y que ni tan siquiera puede considerarse una regla, toda vez que la propia Iglesia se veía acosada y perseguida por el nazismo.

En ese sentido recordó que Heinrich Himmler, el jefe de las temidas SS hitlerianas, ordenó entre 1940 y 1942 confiscar sin indemnización alguna más de 300 conventos e instituciones religiosas.

Mas de 10,000 frailes y monjas perdieron esos años sus abadías y conventos y hasta 1943 fueron más de 3,400 los objetos inmobiliarios eclesiásticos que el nazismo confiscó para fines bélicos, dijo finalmente Hummel.

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