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¿Hacia dónde va la guerra en Libia?

¿Hacia dónde va la guerra en Libia?

¿Hacia dónde va la guerra en Libia?

'Las discusiones continúan'

BRUSELAS - Los países de la OTAN seguían sin ponerse de acuerdo para que la Alianza Atlántica tome el mando de las operaciones militares en Libia, informó un diplomático a la AFP.

"No hubo acuerdo y las discusiones continúan", afirmó el diplomático tras una nueva serie de discusiones entre los embajadores de los 28 países de la OTAN.

Las discusiones deben reanudarse el jueves.

Estas complicadas negociaciones comenzaron hace varios días para determinar el rol exacto de la OTAN en el dispositivo militar en Libia, y en particular si conviene confiarle el mando de la zona de exclusión aérea en ese país.

Los planes militares ya fueron aprobados. Si obtienen la aprobación de los países miembros, la coordinación se efectuará desde la base de la OTAN en Nápoles (sur de Italia), según una fuente diplomática francesa.

De momento, la OTAN aceptó el martes hacerse cargo de vigilar el embargo de armas contra Libia.

Control del embargo

Las potencias occidentales examinaban entregar el mando militar de la ofensiva internacional contra el régimen libio a la OTAN, que el miércoles empezó a controlar el embargo de armas, mientras Francia convocó una reunión el martes en Londres para coordinar las operaciones.

Reunidos en el cuartel general de Bruselas, los países miembros de la Alianza Atlántica buscaron concretar sus planes para Libia, donde desde el sábado una coalición dirigida por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña trata con una ofensiva aérea frenar a las fuerzas del líder Muamar Gadafi frente a los rebeldes.

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Los aliados llevan días divididos sobre el peso que la Alianza debe asumir en las operaciones, autorizadas por el Consejo de Seguridad de la ONU.

"No hubo acuerdo y las discusiones continúan", afirmó un diplomático a la AFP tras las discusiones de este miércoles.

Las discusiones deben reanudarse el jueves.

En París, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, anunció haber convocado junto a su par británico una reunión para el próximo martes en Londres entre los países participantes en la coalición, además de la Unión Africana y la Liga Árabe.

Se trata de dejar claro que "la dirección política de la operación no recae en la OTAN, sino en este grupo de contacto", afirmó Juppé, cuyo país quiere limitar al máximo el papel de la Alianza para evitar provocar el rechazo del mundo árabe, receloso de ella especialmente por su guerra en Afganistán.

"Concebimos esta operación como una operación de las Naciones Unidas bajo mando de las Naciones Unidas", insistió Juppé, precisando que la coalición requiere empero de un "brazo secular que será la OTAN y la Unión Europea".

"La OTAN por lo que respecta a la planificación y el mando operacional y la UE, para las acciones humanitarias", precisó.

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Indecisiones

Pero la decisión sobre si la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) asumirá el mando militar o un rol de coordinador de la intervención en Libia todavía debe ser tomada por las 28 naciones aliadas.

Algunos países miembros, como Italia, Bélgica, Canadá, Dinamarca y Noruega, que se movilizaron para apoyar a la coalición, reclaman que la Alianza tome el relevo de Estados Unidos y se ponga al frente de las operaciones.

Washington, decidido a no dejarse empujar a una nueva guerra en tierra árabe y partidario de que la OTAN desempeñe un "papel clave", afirmó que pronto dejará el mando para transferirlo a otra estructura militar, sin precisar cuál.

Hasta ahora, la OTAN aceptó encargarse del control del embargo de armas decretado por la ONU contra el régimen de Gadafi, que se realizará desde el mar Mediterráneo.

Seis barcos ya se encontraban el miércoles en aguas internacionales frente a las costas de Libia, anunció la organización, precisando que aviones patrulla y de combate también se dirigían hacia la zona.

El objetivo es interceptar y abordar cualquier buque sospechoso de transportar armas o mercenarios con destino u origen Libia.

Un total de seis países pusieron además a disposición 16 buques: un navío bajo mando italiano, diez fragatas (cuatro turcas, una de Canadá, otra de España, Gran Bretaña, Grecia, Italia y Estados Unidos), tres submarinos (España, Italia, Turquía) y dos barcos auxiliares (Italia y Turquía).

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Turquía decidió aportar su apoyo al embargo de armas tras dejar claro que en ningún caso participará en una acción ofensiva contra un país árabe como Libia.

Alemania, radicalmente opuesta a toda intervención en el conflicto, descartó involucrarse incluso en esa operación y retiró a sus navíos de guerra del Mediterráneo.

"La OTAN es Occidente, es la encarnación institucional de Occidente. No hay nada más occidental que la OTAN", estimó François Heisbourg, experto en cuestiones estratégicas, para explicar por qué hay países tan opuestos a que los aliados asuman el control de la intervención en un país árabe.

¿Y los países árabes?

La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, dijo el miércoles que Estados Unidos espera de los países árabes "más anuncios" de participación en el operativo militar en Libia en los próximos días.

A cinco días de que Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia lanzaran ataques aéreos para proteger a los libios de las fuerzas del líder Muamar Gadafi, Qatar es el único país árabe en haber ofrecido aviones de guerra para el mantenimiento de la zona de exclusión aérea.

"Estamos muy satisfechos con la participación árabe. Habrá nuevos anuncios en los próximos días", prometió Clinton durante una conferencia de prensa.

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Autoridades del gobierno de Barack Obama dijeron que las promesas de líderes políticos árabes y una activa participación en la zona de exclusión aérea eran cruciales para que Estados Unidos decidiera seguir adelante con el operativo militar en Libia.

Tras la impopular guerra en Afganistán e Irak en la última década, las autoridades estadounidenses buscaron evitar lanzar una nueva guerra en un tercer país musulmán, lo que podría aumentar el sentimiento anti-estadounidense.

Los 22 miembros de la Liga Árabe aprobaron la zona de exclusión aérea por la cual los aviones de guerra aliados y los ataques sobre las defensas anti-aéreas libias echaron por tierra el poder aéreo de Gadafi.

Sin embargo, un día después de iniciada la acción militar, el secretario general de la Liga Árabe, Amr Musa, generó controversia al hablar en contra de los ataques por aire y con misiles a Libia, argumentando que excedían los límites estipulados por la resolución 1973 de la ONU.

Pero después de un encuentro con el secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon en El Cairo el lunes, Musa volvió a respaldar los ataques de la coalición internacional.

Un alto funcionario estadounidense dijo a la prensa el martes que el respaldo de los árabes seguía siendo fuerte.

"En lo que respecta a la participación árabe, lleva tiempo y es un proceso complicado para alcanzar este tipo de decisiones", dijo el funcionario que se mantuvo en el anonimato.

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"Pero confiamos en que ustedes verán más participación árabe de la que jamás hayan visto, y pienso que se verá en los próximos dos o tres días", agregó.

Emiratos Árabes Unidos aclaró el lunes que su participación en Libia se limitaba a una asistencia humanitaria, luego de que se informara que enviaría aviones de guerra para patrullar la zona de exlusión aérea.

La Liga Árabe, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Marruecos, Qatar e Irak representaron a los países árabes en una cumbre en París el sábado sobre la crisis en Libia, aumentando las sospechas acerca de una amplia participación árabe en la siguiente acción militar.

El ministro de Relaciones Exteriores de Marruecos, Taieb Fassi-Fihri, quien habló a la prensa junto con Clinton, dijo que Estados Unidos vería "cuánto más contribuiría" Marruecos después de enviar semanas atrás un equipo de médicos a la frontera entre Túnez y Libia.

El primer ministro británico, David Cameron, había anunciado más temprano que Kuwait y Jordania aportarían un "apoyo logístico" a la operación.

"Espero que tengamos más apoyo", dijo Cameron a los legisladores cuando fue interrogado sobre la participación de la Liga Árabe. No dio más información acerca de contribuciones de Kuwait y Jordania.

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Cameron dijo que existía un apoyo "muy fuerte" de parte del mundo árabe para los operativos militares autorizados por el Consejo de Seguridad de la ONU a través de la resolución 1973 para impedir que las fuerzas de Gadafi mataran a civiles.

Pero agregó que la rapidez con la que los países occidentales lanzaron ataques aéreos para garantizar la zona de exclusión y para ayudar a las fuerzas rebeldes hacía más difícil contar con el apoyo de los países árabes.

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