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Miles de manifestantes volvieron a desafiar el toque de queda el mi'ercoles y salieron a las calles de las principales ciudades de Egipto para protestar a favor y en contra del gobierno del presidente Hosni Mubarak.

Graves enfrentamientos en El Cairo

Graves enfrentamientos en El Cairo

Miles de personas marcharon en la mañana del miércoles para demostrar su apoyo al presidente Hosni Mubarak, horas después de que el mandatario pronunció un desafiante discurso.

Miles de manifestantes volvieron a desafiar el toque de queda el mi'erco...
Miles de manifestantes volvieron a desafiar el toque de queda el mi'ercoles y salieron a las calles de las principales ciudades de Egipto para protestar a favor y en contra del gobierno del presidente Hosni Mubarak.

Chocan partidarios y detractores del presidente Hosni Mubarak

EL CAIRO - Miles de personas marcharon en la mañana del miércoles para demostrar su apoyo al presidente Hosni Mubarak, horas después de que el mandatario pronunció un desafiante discurso en el que prometió llegar al final de su período de gobierno y "morir sobre suelo egipcio", al tiempo que el ejército pidió que terminaran las protestas que exigen la renuncia del mandatario. Simultáneamente otros miles llegaron hasta el centro de la capital egipcia para continuar con la exigencia de renuncia del mandatario, registrándose graves enfrentamientos en una ciudad practicamente situada por soldados.

La declaración militar fue un claro cambio en la posición del ejército, que dio un tácito respaldo al movimiento prodemocrático el lunes al afirmar que no usaría la fuerza contra los manifestantes, y que sus exigencias eran legítimas.

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"Su mensaje ha llegado, sus demandas se han conocido", dijo el portavoz militar Ismail Etman por televisión en un discurso dirigido a los jóvenes. "Ustedes son capaces de devolver la vida normal a Egipto".

El servicio de internet también comenzó a ser restablecido en la nación africana luego de días de haber sido suspendido por el gobierno.

Batallas callejeras

Los pequeños mítines de los simpatizantes de Mubarak parecían el comienzo de un intento del Partido Nacional Demócrata, el cual cuenta con tres millones de miembros, de restar fuerza a los manifestantes que demandan la dimisión inmediata del hombre que ha gobernado a Egipto por casi 30 años.

El ejército separó a unos 20 partidarios de Mubarak de un grupo de 1,000 manifestantes pro democracia en la Plaza Tahrir, pero en la ciudad de Alejandría hubo enfrentamientos el miércoles entre varios cientos de manifestantes y partidarios del gobierno, de acuerdo con imágenes transmitidas por la televisora Al Yazira.

Varios miles de personas reunidas afuera de la mezquita Mustafá Mahmud, en el vecindario de clase alta de Mohandiseen, ondeaban banderas de Egipto y cargaban una gran manta con el rostro de Mubarak impreso en ella. Muchos autos pasaban y tocaban la bocina en aparente muestra de apoyo.

Un reporte telefónico transmitido por la Cadena Univision el miércoles, con el periodista Pablo Monsanto, reportó que la situación en El Cairo es caótica y que la ciudad no está siendo resguardada por la policía.

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La postura de Mubarak

En su discurso de 10 minutos transmitido por televisión la noche del martes, Mubarak, de 82 años, dijo con un tono firme que "cumpliría los pasos necesarios para la transferencia pacífica del poder" e insistió en que aun si las protestas que demandan su dimisión nunca hubieran surgido, él no habría buscado reelegirse en septiembre.

El mandatario también dijo que promulgará enmiendas a las leyes electorales y prometió no huir del país.

"Esta es mi amada tierra", dijo. "He vivido en ella, he peleado por ella y he defendido su suelo, su soberanía y sus intereses. Sobre este suelo moriré".

El anuncio se dio tras la fuerte presión de su principal aliado, Estados Unidos. Poco después del discurso de Mubarak, el presidente Barack Obama dijo en la Casa Blanca que había hablado con el mandatario egipcio y que éste "reconoce que el status quo es insostenible y que debe haber un cambio".

Fin de una era

Obama dijo que una transición ordenada debe ser significativa y pacífica, que debe comenzar ya e incluir a partidos de oposición.

Previamente, un enviado de Obama -el ex embajador en Egipto Frank Wisner- se reunió con Mubarak para hacerle saber que la opinión de Estados Unidos es que "su período de gobierno está llegando a su fin", de acuerdo con un funcionario federal que habló en condición de anonimato debido a la naturaleza delicada del tema.

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En tanto, el grupo activista 6 de abril dijo que el discurso de Mubarak no los satisface.

"Seguiremos protestando en la Plaza Tahrir y en todo el país hasta que se cumplan las demandas del pueblo", dijo el grupo en un comunicado enviado a The Associated Press. "El pueblo quiere derrocar al régimen".

Aliados inquietos

El rey de Jordania despidió el martes a su gabinete y el presidente palestino prometió celebrar los comicios largamente postergados, en un momento en que los aliados de Estados Unidos en Medio Oriente enfrentan presiones para realizar reformas democráticas, tras los levantamientos populares en Túnez y en Egipto.

Pero las presiones de Occidente para que se realicen reformas en esta región convulsa han tenido efectos contraproducentes en el pasado, fortaleciendo a los islamistas y afectando a los moderados proestadounidenses.

La revuelta contra el presidente egipcio Mubarak plantea dos preguntas que requieren una respuesta urgente: ¿Se propagará esto y quizás desestabilizará a otros países? ¿Traerá esto más democracia al mundo árabe?

La pregunta sobre la democracia presionaría mucho a los aliados estadounidenses, como Jordania y la Autoridad Palestina en Cisjordania, que desde hace tiempo reciben exhortos de Washington para abrazar los valores democráticos.

Cunde la preocupación

Pese a que han relajado las riendas un poco, el rey Abdalá II de Jordania y el presidente palestino Mahmud Abbas parecían preocupados por la posibilidad de que sus medidas impulsaran a sus rivales islamistas.

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Abbas considera que eso ya le ocurrió alguna vez, cuando su movimiento Fata fue aplastado por la milicia islámica Hamas en las elecciones parlamentarias del 2006, a las que convocó bajo intensas presiones de Estados Unidos. Al año siguiente, Hamas tomó por la fuerza el control de Gaza.

La división del territorio palestino es ahora uno de los principales obstáculos para cualquier acuerdo de paz en el Medio Oriente. Aunque muchos palestinos lamentan la división política actual, sienten también que Occidente empleó un doble rasero, al negarse a negociar con un gobierno de Hamas elegido democráticamente.

La "Hermandad Musulmana"

En Jordania, Abdalá enfrenta una oposición formidable de la Hermandad Musulmana, un movimiento panárabe de fundamentalistas islámicos con raíces en Egipto, donde ha sido un opositor férreo a Mubarak. Hamas es la rama del movimiento en Gaza.

El martes, Abdalá despidió a su gabinete, cediendo a las presiones públicas de realizar reformas e incluso a las protestas inspiradas por lo ocurrido en Egipto y un mes antes en Túnez.

El rey instruyó al nuevo primer ministro, Maruf al-Bajit, para enmendar los errores del pasado y encabezar "reformas políticas auténticas, lo que debe ampliar la participación popular en la toma de decisiones".

El primer ministro saliente Samir Rifai fue culpado por un alza en los combustibles y los alimentos, y por lentificar las reformas políticas.

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La oposición en Jordania señala que no contempla un cambio de régimen, pero quiere limitar el poder del monarca.

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