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Saif al Islam era objeto desde el 27 de junio de un mandato de detención de la CPI, acusado de crímenes contra la humanidad cometidos en el marco de la represión de la revuelta que culminó con la caída del régimen de Muamar Gadafi.

Fiscal de la CPI viajará a Libia para intentar llevarse a Saif al Islam

Fiscal de la CPI viajará a Libia para intentar llevarse a Saif al Islam

Fiscal de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, viajará a Libia para pedir que le entreguen al hijpo de Gadafi.

Saif al Islam era objeto desde el 27 de junio de un mandato de detención...
Saif al Islam era objeto desde el 27 de junio de un mandato de detención de la CPI, acusado de crímenes contra la humanidad cometidos en el marco de la represión de la revuelta que culminó con la caída del régimen de Muamar Gadafi.

Occidente teme que no existan garantías para un juicio imparcial en Libia

LA HAYA - El fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Luis Moreno Ocampo, viajará esta semana a Libia para intentar que las autoridades entreguen al tribunal a Saif al Islam Gadafi, una misión complicada puesto que ellas quieren juzgarlo en el país.

"El test para el fiscal es hallar el equilibrio adecuado entre respetar a las nuevas autoridades y recordarles sus obligaciones", explicó a la AFP Dov Jacobs, profesor de derecho internacional de la universidad de Leiden (oeste de Holanda).

Durante su visita a Libia, el fiscal abordará con el nuevo gobierno libio la entrega de Saif al Islam, hijo del difunto líder Muamar Gadafi, y del exjefe de los servicios secretos libios, Abdalá al Senusi, sobre los que pesan órdenes de arresto de la CPI desde el 27 de junio.

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Saif al Islam, de 39 años, detenido el sábado por la noche en el sur de Libia, y Abdalá al Senusi, de 62 años, arrestado el domingo en el sur del país, están acusados de crímenes contra la humanidad cometidos desde el 15 de febrero hasta, por lo menos, finales de ese mes.

Competencia en Libia

La CPI tiene competencia en Libia en virtud de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU aprobada el 26 de febrero.

En cuanto llegue a Trípoli, Moreno Ocampo deberá "ser lógico y claro con las autoridades libias sobre lo que les exige la ley", considera un experto en justicia internacional de la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch, Richard Dicker.

"Pero tendrá que hacerlo de forma muy respetuosa y respetar al pueblo libio. Debe tener en mente que su competencia está limitada a algunas semanas en febrero, y que los libios sufrieron bajo el régimen de Gadafi durante las últimas cuatro décadas", añadió.

Las autoridades libias anunciaron el domingo su intención de organizar ellas mismas el juicio de los dos hombres, desoyendo así un sinfín de llamamientos de la comunidad internacional pidiendo su entrega a la CPI.

Pasos previos

Este tribunal sólo puede juzgar a los autores de genocidio, crímenes contra la humanidad o crímenes de guerra cuando la justicia de sus países de origen no quiere o no puede llevar a cabo una investigación o imputarlos.

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Si las nuevas autoridades libias quieren juzgar en su país a Saif al Islam, sucesor oficioso de su padre, y a Al Senusi deberán presentar una demanda en este sentido ante la CPI y convencerla de que están en condiciones de hacerlo.

"Ante el desplome total del sistema judicial libio y las dificultades para hallar jueces imparciales e independientes, ante lo que le ha sucedido (...) a Gadafi, todo sugiere que tendrán grandes dificultades para convencer a la CPI", asegura a la AFP el asesor legal de Amnistía Internacional para justicia internacional, Christopher Hall.

Varios analistas expusieron la idea de que el juicio se celebre en Libia, pero bajo la responsabilidad y autoridad de la CPI, con sede en La Haya, aunque reconocen que esta solución conlleva problemas de seguridad.

"No hay más que una opción", estima Hall: "Libia tiene la obligación, conforme a la resolución 1970 del Consejo de Seguridad, de entregar a estas dos personas rápidamente a la CPI".

"Es un test crucial para el gobierno libio. Sería un error ignorar o menospreciar la resolución del Consejo de Seguridad que comenzó todo el proceso al ser adoptada por unanimidad en febrero", sostiene Richard Dicker.

Juicio en Libia

Las autoridades libias afirmaron el domingo que Saif al Islam será juzgado en Libia, pese a la orden de captura de la Corte Penal Internacional (CPI) que acusa al hijo de Muamar Gadafi, detenido la noche del viernes al sábado, de crímenes contra la humanidad.

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Al mismo tiempo, el ex jefe de los servicios de inteligencia de Libia durante el régimen de Gadafi, Abdalá al Senusi, también buscado por la CPI, fue detenido en el sur del país, anunció el mismo domingo un responsable del Consejo Nacional de Transición (CNT).

El anuncio de la detención del más conocido de los hijos de Gadafi -considerado su posible sucesor- obligó al primer ministro interino Abdel Rahim al Kib a postergar por 48 horas la formación del nuevo gobierno, que debía presentarse este domingo.

En momentos en que varios países como Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña exhortaron a Libia a cooperar con la CPI para garantizar un "juicio justo" a Saif al Islam Gadafi, el CNT aseguró que será juzgado en Libia.

"La decisión es que será juzgado por tribunales libios. Es una cuestión de soberanía nacional", dijo el vicepresidente y portavoz del CNT, Abdelafid Ghoga, asegurando que el hijo de Gadafi dispone de la "protección necesaria".

Cuestión de independencia

Dijo que lo mismo ocurriría con Senusi, detenido en casa de su hermana en Al Guira (sur).

"Queremos que el proceso de Saif al Islam se lleve a cabo en Libia, pues la justicia libia es la regla y la justicia internacional la excepción", declaró poco antes a la AFP el ministro de justicia del CNT, Mohamed al Allagui.

"Disponemos de las garantías necesarias para un proceso justo, en particular después de la enmienda de una ley que garantiza la independencia de la justicia con respecto al ejecutivo", afirmó.

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Saif al Islam, de 39 años, era objeto desde el 27 de junio de un mandato de detención de la CPI, acusado de crímenes contra la humanidad cometidos en el marco de la represión de la revuelta que culminó con la caída del régimen dirigido por su padre.

Por su lado, Al Senusi, cuñado de Muamar Gadafi, era "la mayor autoridad de las fuerzas armadas" y, bajo su mando, las fuerzas de seguridad "infligieron actos inhumanos a la población civil, privándola de sus derechos fundamentales", según la CPI.

Además, fue condenado en rebeldía a perpetuidad por un tribunal de París en marzo de 1999 por su implicación en el atentado contra un DC-10 de la compañía UTA en 1989, que dejó 170 muertos.

En manos de ex-rebeldes

De momento, Saif al Islam seguía en manos de los antiguos combatientes rebeldes de Zenten, unos 170 km al sudeste de Tripoli.

Ghoga desmintió sin embargo que los combatientes de Zenten rehusen entregar al hijo de Gadafi al CNT mientras el sistema judicial no sea operativo, tal como indicaron algunos medios.

Las autoridades libias quieren sobre todo evitar que se repita el escenario que rodeó la muerte de Muamar Gadafi y de su hijo Muatasim, ambos liquidados tras ser capturados vivos el 20 de octubre en Sirte (este).

Saif al Islam, que dio algún tiempo la impresión de que quería modernizar su país y normalizar sus relaciones con Occidente. Pero en cuanto estalló la revuelta en Libia a mediados de febrero pasado, adoptó una actitud amenazante y guerrera, y se declaró dispuesto a defender a cualquier precio el régimen de su padre.

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Era el último de los hijos de Gadafi en ser buscado aún. Tres de sus hermanos resultaron muertos durante el conflicto, mientras que los demás hallaron refugio en Argel y Níger.

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