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Fantasma de la hambruna persiste por volatilidad en precios de alimentos

Fantasma de la hambruna persiste por volatilidad en precios de alimentos

Informe del Banco Mundial advierte condiciones para que el fantasma de la hambruna siga merodeando por el planeta.

Banco Mundial advierte condiciones de inseguridad alimentaria

La inestabilidad en los precios de los alimentos generó una nueva alerta del Banco Mundial. El organismo internacional señaló que pese a que cayeron un 8% en el último cuatrimestre de 2011, el promedio del índice anual se mantiene un 24% por encima del promedio registrado en 2010.

La advertencia se encuentra contenida en el reporte “Alerta de Precios de Alimentos”, difundido en Washington DC. “Los peores aumentos de precios en alimentos han pasado, pero debemos estar alertas”, dijo Octaviano Canuto, vicepresidente de Gestión Económica y Reducción de la Pobreza (PREM) del Banco Mundial.

“Millones de personas están aún expuestas al riesgo de desnutrición y hambruna”, dijo Canuto, y agregó que los gobiernos “deben ponerse a la altura y adoptar políticas que ayuden a la gente”.

Un incremento poco habitual para esta época del año en los precios de los cereales amenaza con deteriorar las condiciones de inseguridad alimentaria, especialmente en zonas afectadas por conflictos en África y en Somalia, subrayó el reporte.

Año incierto

Pese a que en el último cuatrimestre de 2011 los precios cayeron después de una fuerte alza, “los precios internacionales siguen altos toda vez que el índice mundial alcanzó un promedio de 210 puntos en 2011, frente al promedio de 169 puntos durante 2010”, apuntó el reporte.

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“Los precios anuales promedio del trigo, el maíz y el arroz superaron con creces los promedios de 2010”, añade.

Los precios nacionales también subieron drásticamente en muchos países entre diciembre de 2010 y el mismo mes de 2011.

El valor del trigo aumentó 88% en Belarús y 23% en Etiopía, en tanto que el arroz vio incrementado su precio en 81% en Uganda y 56% en Malawi, indicó el Banco Mundial.

El maíz hizo lo propio registrando un alza de 117% en Kenya y en 106% en México, mientras que el sorgo subió 57% en Burkina Faso y 28% en Etiopía.

Fantasma de la hambruna

La ONU estima que 1,200 millones de personas tienen hambre en el mundo y la mayoría depende de la ayuda humanitaria para subsistir. Agrega que si no se atajan las causas que generan la escasez de alimentos, en 2030 la cifra crecerá a niveles de tales que, el mundo afrontará una de sus peores crisis en toda la historia.

En septiembre de 2009 la ONU ya había señalado que el fantasma del hambre merodeaba por todo el planeta y que el número de personas que pasan hambre había superado todas las previsiones, de acuerdo a un reporte emitido por el Programa Mundial de Alimentos (PMA). El número de afectados era entonces de 1,020 millones.

Josette Sheeran, directora del PMA, alertó en esa oportunidad que la corriente de ayuda humanitaria se encontraba en un "un mínimo histórico" y que ese año habría más personas con hambre que nunca. Agregó que "muchas personas se despiertan (en el mundo) y no cuentan ni con una taza de comida".

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Sheeran añadió que la situación es una "receta para el desastre" y que al mismo tiempo resulta "crítica para la paz, seguridad y estabilidad en muchos lugares del orbe", e hizo un llamado urgente al Grupo de los Ocho (integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia) y el Grupo de los 20 (creado en 1999 e integrado por los ocho países más industrializados y las 11 economías emergentes), para que enfrenten el problema y den soluciones a corto plazo.

La directora del PMA también denunció "un grave déficit presupuestario", y dijo que para 2009 la agencia de la ONU sólo había recibido $2,600 millones (1,779 millones de euros) de un total de $6,700 millones (4.585 millones de euros) necesarios para dar de comer a 108 millones de personas en 74 países.

Por qué el hambre

Las causas de la hambruna, en septiembre de 2009, eran las mismas que en 2008, en 2005 y ahora, en 2012: cambio climático, sequías, guerras, crisis... Un ejemplo, en Eritrea no llueve desde hace varios años y pocos hicieron caso a las advertencias de los expertos. Y el Pakistán llovió tanto durante dos semanas en dos semanas de agosto, que 30 millones de personas lo perdieron todo, incluyendo todas las cosechas.

La huella del maremoto del 26 de diciembre de 2004 es otra causa de la hambruna. El fenómeno no sólo provocó un tsunami que mató a más de 230 mil personas en 11 países, sino que el mar inundó enormes cultivos de arroz y las cosechas de ese año, y de los dos o tres años siguientes (2005, 2007 y 2008), se perdieron.

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Los afectados fueron millones en Indonesia, Sri Lanka, Maldivas, India y Tailandia, y quienes dependen de ellos.

La mayoría de las víctimas del maremoto se dedicaba a la agricultura, la pesca o empresas relacionadas con estas actividades. A ello se sumó la guerra en Irak, sequía en Centroamérica y la baja en la producción de cereales en Europa.

"La tormenta perfecta", dijo la ONU. La hambruna estaba en puertas.

Menos producción

Luego del maremoto de Asia aparecieron otros pésimos augurios. A fines de 2007 se advirtió que para 2008 la desaceleración en la producción de cereales en países pobres y con déficit de alimentos, sumado a la subida de precios de exportación por el aumento de los combustibles, hará que 28 países enfrenten una crisis alimentaria.

Ya en ese año 2007 la producción de alimentos se hallaba por debajo del crecimiento demográfico. Entre 2008 y 2011 la situación de mantuvo.

A esto, se sumó la acumulación de una devastadora sequía en varios países densamente poblados -ellas Eritrea- que reportaron grandes daños a la producción agropecuaria.

El clima juega un papel clave en la producción de alimentos. Sin lluvias en los meses de siembra frena las cosechas, y sin cosechas los platos permanecen vacíos.

Guerras y revueltas

La guerra no ayuda a combatir el hambre, la prolonga y acreciente. Los conflictos bélicos también impactan en la producción de alimentos. En Sudán y Darfur, por ejemplo, bajó la producción de maíz.

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Las guerras en Irak y Afganistán han contribuido con el encarecimiento de los precios de los alimentos y generaron refugiados. Lo mismo las revueltas en Medio Oriente, entre ellas Túnez, Egipto, Libia (que se convirtió en guerra civil), Yemen y Siria.

A su vez, en la última década aumentó el tamaño de los grupos vulnerables de la población. Y China aumentó el consumo de alimentos.

Las necesidades de 2005 se incrementaron notablemente en 2009 y 2010 con varios componentes esperados: hay más gente con hambre, menos producción y alimentos más caros.

Sequías e inundaciones

Los fenómenos de El Niño y La Niña también han contribuido al problema. En 2010 se registraron inundaciones históricas en varias partes del mundo con un saldo que superó los 30 millones de afectados. En Centroamérica, en cambio, disminuyeron las cosechas de maíz y fríjol por falta de lluvias, y Estados Unidos redujo un 4% la superficie de cultivo.

Todo esto creó una fórmula de muerte: El elevado precio del petróleo, más la creciente demanda de alimentos, más la fabricación de combustibles a base de alimentos, más los estragos causados por el clima y más la especulación en el mercado, están generando no sólo que la epidemia del hambre se acreciente a pasos agigantados, sino que el mundo se expone a una explosión de violencia, principalmente en los países pobres.

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La ONU subraya que el problema "es muy serio" en todo el mundo, y citó a Haití y Centroamérica como naciones de alto riesgo, y donde merodea el fantasma de la hambruna. Guatemala es el ejemplo más reciente que estremeció hasta el último rincón del mundo.

Sembrar para comer

La ONU indica que se pueden mejorar los programas y prevenir las consecuencias del cambio climático, pero advierte que la mayor solución está en aumentar la producción agrícola.

El organismo internacional estima que una tercera parte de las carestías de alimentos pueden mitigarse mejorando las redes locales de distribución agrícola y facilitando el acceso de los pequeños agricultores a los mercados.

Pero hay que tener en cuenta que, antes, el número de quienes padecían hambre crecía a razón de 4 millones/año. Ahora, con la inflación, creció mucho más y se están buscando respuestas inmediatas para evitar que la humanidad colapse.

Algunos recomiendan usar sólo lo necesario y presionar para que el tema de la hambruna se eleve a los más altos niveles de la política, porque si no lo hacen, millones de personas -sobre todo niños y ancianos- morirán de hambre.

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