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España celebró la "Tomatina"

España celebró la "Tomatina"

Más de 40 mil personas llegadas de diferentes países se bañaron en tomate para celebrar la fiesta de la Tomatina en la ciudad de Buñol.

De todo el mundo

BU'OL - Más de 40 mil personas llegadas de diferentes países se bañaron hoy en tomate para celebrar la fiesta de la Tomatina, una "atípica" batalla con la que la localidad española de Buñol rememora una tradición que comenzó hace 63 años como una mera diversión entre amigos.

La "guerra" a tomatazos es en la actualidad una multitudinaria fiesta a la que este año acudieron turistas de toda España y de Australia, Suecia, Dinamarca, Francia, Gran Bretaña, Japón o Rusia, entre otros países.

A las once de la mañana, el sonido de un cohete dio el pistoletazo de salida a la multitud que se agolpaba a lo largo de la calle del Cid y la plaza del pueblo de esta localidad de la costa mediterránea española.

Durante una hora, los "guerrilleros" se lanzaron las 113 toneladas de tomates transportados en seis camiones por voluntarios de la localidad, y enviados a petición del Ayuntamiento.

Más de 100 mil kilos

Aunque el consistorio sólo encarga 100 mil kilogramos, la empresa distribuidora incluye también el excedente de este tomate, de la variedad pera, por lo que, en algunas ocasiones, como este año, se necesita un camión más para transportar y repartir las hortalizas.

La mayoría de los participantes dispararon sus "proyectiles" a las personas más cercanas o conocidas, aunque alguno de los tomates consiguió alcanzar los balcones de las viviendas colindantes donde se concentran vecinos curiosos, periodistas y fotógrafos.

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Gafas de bucear para proteger los ojos, gorros de baño -algunos con forma y color de tomate-, cáscaras de sandía a modo de sombrero, pelucas, monos de limpieza, pistolas de agua o raquetas ayudaron a los "lanzadores" a ganar terreno ante sus adversarios en esta particular batalla veraniega.

Todos al río

Al estallido de un segundo cohete, disparado a las doce del mediodía, puso fin a la Tomatina, y los asistentes comenzaron a dirigirse al río para intentar limpiar con el agua los restos del tomate en sus cuerpos, pelo y ropa.

Mientras, otro río de color rojo recorría el pueblo, el provocado por las mangueras de los servicios de limpieza dedicados en pleno a borrar de fachadas y calles las huellas de los tomates.

Un ciudadano japonés sufrió un golpe fuerte en la cabeza cuando estaba siendo manteado por otros participantes, y tuvo que ser trasladado al hospital La Fe de la ciudad de Valencia, según informaron los servicios de Protección Civil.

Este fue el incidente más destacado durante una fiesta en la que se quintuplica la población del municipio.

Cada año son más

El alcalde de Buñol, Fernando Giraldós, aseguró hoy que el Ayuntamiento tiene el reto de mejorar los accesos a la población, ya que cada año quiere acudir más gente a la Tomatina.

Aunque existe cierta polémica en torno al origen de esta celebración (1945), declarada de Interés Turístico en 2002, la historia más difundida cuenta que fue un grupo de amigos quien inició una batalla de tomates en la plaza del pueblo al paso de un desfile de gigantes y cabezudos.

De hecho, esta conmemoración no estuvo oficialmente permitida hasta 1959, y su organización no recayó en manos municipales hasta 1980.

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