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"Es inevitable" otro atentado en Londres

"Es inevitable" otro atentado en Londres

Pese a las elevadas medidas de seguridad por los recientes atentados, las autoridades en Londres aseguran que la ciudad será atacada de nuevo.

La advertencia llegó al tiempo de que la policía informó que había presentado cargos contra otro hombre -bajo las leyes antiterroristas- en relación al atentado contra el sistema de transportes subterráneos de Londres del 21 de julio.

El hombre, identificado como Abdul Sharif, de 28 años, del sur de Londres, fue acusado de haber ocultado información que hubiera ayudado a la policía a aprehender al sospechoso de haber perpetrado los atentados, Hussain Osman.

Casi cinco semanas después de que cuatro atacantes suicidas perpetraron atentados con explosivos el 7 de julio en incidentes en los que murieron ellos y otras 52 personas, James Hart, jefe de policía del distrito conocido mundialmente como la City londinense, dijo que no tenía informes concretos sobre un ataque inminente y añadió que los agentes habían desbaratado actividades hostiles de vigilancia.

"Somos vulnerables, hay gente que quiere hacernos daño y debemos ser conscientes de ello", afirmó Hart a The Associated Press. "Un ataque al centro financiero del Reino Unido es un acto de gran repercusión".

Preguntado si daba por sentado que la City sufriría un ataque y sólo se trataba de saber cuándo sucedería, Hart respondió: "Sí, no tengo la menor duda".

La City de Londres incluye cientos de bancos, compañías de seguros, oficinas de abogados e instituciones como la Bolsa y el Banco de Inglaterra.

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La estación Aldgate del subterráneo, uno de los cuatro blancos de los ataques del 7 de julio que causaron 56 muertes, se encuentra en el límite oriental de la City, que es un laberinto de callejuelas entre rascacielos.

El pequeño distrito tiene su propia policía -distinta de Scotland Yard, que tiene jurisdicción en el resto de Londres-, la cual incrementó la seguridad a partir de una serie de ataques del Ejército Republicano Irlandés en los 90.

Hart dijo que no tenía "informes concretos sobre un ataque a la City". Pero añadió: "Somos vulnerables como centro financiero, como lo hemos sido durante las últimas tres décadas".

El jefe policial sostuvo que "la mayoría de los agentes terroristas exitosos estudian previamente sus blancos". Preguntado si eso ya había sucedido en la City, dijo que "ha ya ocurrido", pero agregó que la policía había desbaratado la "vigilancia hostil". El oficial se negó a decir si había detenidos como resultados de esas operaciones o a dar otros detalles.

Por otro lado, Abdul Sharif, de 28 años, fue acusado el jueves bajo las leyes antiterroristas británicas en relación con los atentados fallidos del pasado 21 de julio en Londres, informó la Policía.

A Sharif se le imputa el cargo de no facilitar información sobre uno de los presuntos autores materiales de los ataques, Hamdi Issac, de 27 años, detenido en estos momentos en Roma.

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La Policía sospecha que Hamdi, también conocido como Osman Hussain, colocó la bomba en la estación de metro de Shepherd's Bush, al oeste de la capital británica.

Sharif, residente en el sur de Londres, se presentó el jueves ante el tribunal de Bow Street, junto a otros nueve imputados por los atentados del 21 de julio.

Junto al ataque en esa estación, otras dos estaciones de metro y un autobús urbano fueron blanco de los terroristas, en una ofensiva que no causó víctimas, porque sólo explotaron los detonadores y no las bombas.

Hamdi fue arrestado el pasado 29 de julio en Roma, tras huir del Reino Unido vía Francia y ahora se enfrenta a una petición de extradición a suelo británico, donde su mujer y su cuñada han sido imputadas por no facilitar información acerca de su paradero. En el Reino Unido, también han sido acusados los otros tres supuestos terroristas que atentaron contra las estaciones de Oval, Warren Street y el autobús de la línea 26, a su paso por el barrio de Hackney.

Se trata de Ibrahim Muktar Said, de 27 años; Ramzi Mohamed, de 23 años, y Yassin Omar, de 24 años, todos con domicilio en la capital británica.

Los atentados del 21 de julio tuvieron lugar dos semanas después de que cuatro presuntos terroristas suicidas dejaran 56 muertos e hirieran a otros 700 en ataques contra el transporte público londinense.

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