publicidad

En algunos países las pérdidas post-cosecha alcanza el 50 por ciento, advirtió la FAO

En algunos países las pérdidas post-cosecha alcanza el 50 por ciento, advirtió la FAO

Una fuerte cantidad de los alimentos producidos en los países en vías de desarrollo se pierden después de la ...

Causas de pérdida

ROMA - Una fuerte cantidad de los alimentos producidos en los países en vías de desarrollo se pierden después de la cosecha por la falta de conservación y uso de tecnologías inadecuadas, agravando el problema del hambre en el mundo que ya afecta a 1,200 millones de personas, según denunció la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en un informe publicado en su página de internet.

El organismo internacional apuntó que con "inversiones y formación adecuada", las pérdidas de alimentos se podrían reducir en forma drástica, y concluyó que de acuerdo a sus evaluaciones, las pérdidas posteriores a la cosecha se sitúan entre el 15 y hasta el 50 por ciento de la producción.

"Las causas de las pérdidas post-cosecha son muy diversas", refirió la FAO y citó entre ellas la recolección en un momento inadecuado del proceso de maduración, una exposición excesiva a la lluvia, la sequía o las temperaturas extremas, la contaminación por microorganismos y los daños físicos que reducen el valor del producto.

"Los cultivos también pierden valor a causa de los derrames, los daños provocados por el uso de herramientas inadecuadas, la contaminación química o un exceso de rudeza en la manipulación (incluyendo acumulación de calor) durante la recolección o las operaciones de carga, empaquetado y transporte", se lee en el documento.

publicidad

Precios altos

Las elevadas pérdidas post-cosecha contribuyen a que los precios permanezcan altos al eliminar una parte de los suministros del mercado, dijo la ONU.

"Tienen también impacto en la degradación medioambiental y el cambio climático, ya que se utiliza tierra, agua, mano de obra y recursos no renovables -como fertilizantes y energía- en la producción, procesado, manipulación y transporte de alimentos que nadie consume".

Agregó que muchas de las pérdidas -que pueden reducirse en gran medida con una adecuada formación- ocurren a causa de prácticas erróneas de transporte y empaquetado. La FAO, en colaboración con el Banco Mundial y otros socios, ha formado a miles de personas en tres continentes para manejar los alimentos cosechados de forma correcta.

¿Cree que el mundo está al borde de la hambruna? Comente aquí.

Ejemplos graves

El informe de la FAO aporta ejemplos que grafican el grave problema de las pérdidas post-cosecha. Cita el caso de Kenya, en donde la contaminación por micotoxinas de los cereales es un grave severo, en donde la organización, junto al Ministerio de Agricultura, proporcionó formación técnica a las partes que intervienen en la producción alimentaria.

Otro grave problema -puesto de relieve durante la crisis alimentaria de 2008-, lo crean las instalaciones de almacenamiento inadecuadas e inseguras que existen en muchos países en desarrollo.

publicidad

En este sentido las intervenciones de la FAO y las organizaciones de donantes pueden tener un impacto significativo, dirigido a preservar los alimentos cosechados en condiciones óptimas para evitar su deterioro.

Silos metálicos

El documento resaltó que un proyecto reciente de la FAO en Afganistán, financiado en gran parte por Alemania, suministró silos metálicos artesanales a cerca de 18,000 familias beneficiarias.

El proyecto tenía como objetivo disminuir las pérdidas post-cosecha al mejorar las instalaciones y la capacitación técnica de los hojalateros locales en la construcción de silos.

Los silos están sellados herméticamente, protegiendo así a los alimentos almacenados de las plagas, roedores, pájaros y hongos. Otra ventaja es que se permite que los productos sean conservados durante periodos largos sin merma de la calidad.

Cambio notable

El efecto de la construcción de silos metálicos fue inmediato.

Los campesinos que participaron en el proyecto comenzaron a utilizar los silos para almacenar cereales y legumbres, y poco después señalaron un aumento de los ingresos y la posibilidad de almacenamiento durante más tiempo.

Los silos hicieron que las pérdidas post-cosecha descendieran de entre el 15 y 20 por ciento a menos del uno o dos por ciento.

Además, la formación técnica de los latoneros significó que se fabricaran otros 4,500 silos adicionales a nivel local, que fueron vendidos a otros campesinos.

publicidad

Otro ejemplo

En Guinea, entre el 70 y el 80 por ciento de la población tiene en la agricultura su medio de subsistencia, por lo que el proyecto de la FAO tenía como objetivo reducir las pérdidas post-cosecha desde su nivel habitual cercano al 20 por ciento.

El reporte indica que se distribuyeron unos 100 silos con capacidad de entre 100 y 1800 kilogramos y se formaron docenas de artesanos para su construcción e instalación.

Como resultado, los campesinos fueron capaces de reducir las pérdidas en sus reservas de cereales al mínimo, y posponer la venta hasta lograr mejores condiciones del mercado.

En total se han instalado o construido más de 45,000 silos en 16 países, y se han formado más de 1,500 profesionales, técnicos y artesanos en su construcción y manejo.

El factor pobreza

Para lograr que tecnologías como la de los silos sean accesibles a los pequeños campesinos, es necesario intervenir también en otras áreas, apuntó.

En muchos países en desarrollo los agricultores no pueden costearse materiales para construir silos. Por este motivo la FAO ha establecido fondos rotatorios y préstamos para facilitar la difusión de mejores contenedores para el almacenamiento.

Otras intervenciones pasan por el establecimiento de mecanismos institucionales innovadores, como los sistemas de recibos en los almacenes.

Problema serio

A pesar de estos éxitos aparentes, dijo la FAO, las pérdidas post-cosecha representan aún un problema en muchos países.

publicidad

En los supermercados de Occidente, las frutas y hortalizas se clasifican según unas normas comerciales generalmente aceptadas. Por ello, si el producto está dañado, marchito, verde, deforme o simplemente antiestético, no se ponen en las estanterías de venta al público.

"A menudo no existe un mercado alternativo para este tipo de productos, que se suele tirar a la basura", resalta el documento.

Cadena alimentaria

La FAO dijo que hoy en día el mercado alternativo para productos que no son colocados en las estanterías no supone tanto problema en los países en desarrollo.

Con una población que se espera alcance una cifra récord en 2050 y una mayor urbanización en muchos países en desarrollo, los alimentos de elevado valor añadido tendrán que ser transportados a lo largo de distancias más largas, y con mayores esfuerzos para reducir de forma significativa las pérdidas de alimentos a lo largo de toda la cadena alimentaria.

Como mínimo, tendrá que haber un aumento importante de inversiones en infraestructuras de almacenamiento en condiciones de frío y sequedad y en equipos para la fase inicial del procesado, concluyó el documento.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad