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El Papa Benedicto XVI ofició multitudinaria misa en la República Checa.

El Papa Benedicto XVI ofició multitudinaria misa en la República Checa.

Benedicto XVI hizo un llamamiento a recuperar la esperanza que da la fe durante una misa celebrada en la República Checa.

Heridas ateas

BRNO, República Checa - El papa Benedicto XVI hizo un llamamiento a recuperar la esperanza que da la fe durante una misa celebrada este domingo al aire libre ante unas 120,000 personas en la ciudad de Brno, en la República Checa, un país donde la larga tradición cristiana se fue extinguiendo durante los 40 años de comunismo.

"La experiencia de la Historia demuestra el absurdo al que llega el hombre cuando excluye a Dios del horizonte de sus opciones y sus acciones", dijo el Papa cerca del aeropuerto de Brno (este), segunda ciudad y capital de Moravia, la región más católica de este país en el que sólo el 30% de la población se declaraba a fines de 2008 perteneciente a esa religión, según cifras de El Vaticano.

El sábado, el Papa había afirmado que la sociedad checa "tiene todavía las heridas causadas por la ideología atea" del comunismo. El domingo, durante la plegaria del ángelus, instó a los checos a "permanecer fieles a su vocación cristiana y al evangelio, para construir juntos un porvenir de solidaridad y de paz".

"Es importante no perder de vista el ideal que expresaban las costumbres tradicionales y, sobre todo, mantener el patrimonio espiritual heredado de vuestros antepasados" y lograr que el mismo "responda a las exigencias de los tiempos presentes", dijo.

Llamado de esperanza

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El Papa invocó la "esperanza", aludiendo tanto al pueblo checo como "al de Europa y a toda la Humanidad, que está sedienta de algo sobre lo que pueda basar sólidamente su porvenir".

"En la época moderna, la fe, pero también la esperanza, fueron 'desplazadas', ya que fueron relegadas al plano privado y como temas de otro mundo, mientras que se afirmaba en la vida concreta y pública la confianza en el progreso científico y económico", declaró.

"Sabemos que tal progreso es ambiguo: abre a la vez buenas posibilidades y perspectivas negativas" porque "el hombre necesita ser liberado de las dificultades materiales", debe "ser salvado" también de los "males que enturbian su espíritu". "¿Y quién puede salvarlo si no lo salva Dios, que es Amor?", estimó.

Día de fiesta

Antes de la celebración, pasó lentamente entre la multitud en su papamóvil. Los fieles agitaban banderas amarillas y blancas del Vaticano, pero también las de la República Checa, Eslovaquia y Polonia.

"El mundo debe, hoy más que nunca, honrar los valores cristianos", declaró a la AFP el ex presidente eslovaco Michal Kovac. "También para los no creyentes ésta es una ocasión de familiarizarse con el carácter universal de la iglesia católica", estimó.

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"La llegada del papa a Brno es verdaderamente una gran fiesta para nosotros", dijo a la AFP Lenka Polachova, de 17 años, que asistió al acto vestida con traje tradicional.

"Vine, pese a tener un terrible dolor de muelas, junto con otros 37 peregrinos de dos pueblos" de mi región, declaró otra de las asistentes, la eslovaca Gabriela Ovciakova, de unos 50 años. "Llegamos a las cuatro de la mañana para estar en primera fila y lo más cerca posible del Santo Padre. Queremos que nos bendiga", agregó.

De países vecinos

The Asociated Press reportó que decenas de miles de fieles atestaron el domingo una pista aérea donde el Papa Benedicto XVI ofició una misa durante una visita pastoral de tres días encaminada a atraer a esta nación antiguamente comunista a que regrese a sus raíces religiosas.

Fieles de la República Checa y de países vecinos como Austria, Alemania, Polonia y Eslovaquia, entre otros, cantaron himnos religiosos y agitaron banderitas checas y del Vaticano en momentos en que el avión del Papa aterrizaba en el aeropuerto en la ciudad sureña de Brno.

El Papa, de 82 años, lleva a cabo su visita de tres días en momentos en que los checos se preparan para celebrar el 20 Aniversario de la Revolución de Terciopelo, que llevó al fin del régimen comunista que persiguió implacablemente a la Iglesia Católica romana.

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Benedicto XVI aprovechó su viaje para recordar la represión de la época comunista e hizo un llamado al pueblo secular checo a recuperar una fe que muchos parecen haber abandonado.

Baño de esperanza

El sucesor Papa Juan Pablo II visitó en tres ocasiones la desaparecida Checoslovaquia, pero esta visita es la primera de Benedicto XVI como pontífice.

Pese a que esta nación de 10 millones de habitantes las autoridades le brindaron una recepción tibia, el Papa tuvo una recibimiento caluroso el domingo en el corazón de la zona habitada por católicos del país.

"El Papa nunca había venido aquí. Es una experiencia única el poder verlo", dijo Daniel Rampacek, un estudiante del 21 años originario de la población sudoriental de Breclav.

"Hay tantas personas aquí y el ambiente es estupendo, no quería perdérmelo, y sobre todo, la gente necesita esperanza, especialmente ahora en tiempos de crisis (económica)", indicó Rampacek.

Datos recientes

La República Checa es una de las naciones más seculares de Europa, pues aproximadamente la mitad de la población se considera como no creyente.

Durante el gobierno comunista, la iglesia sufrió represiones brutales.

Debido a ello, el Papa lamentó el sábado las "heridas" dejadas por las décadas de comunismo ateo, e instó a los checos a reconsiderar al cristianismo y al "papel irremplazable" que ha jugado en sus vidas.

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