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El holocausto continúa aún

El holocausto continúa aún

Unas 3 mil personas exigieron hoy al Gobierno israelí que incremente la "humillante" ayuda que presta a los sobrevivientes.

Protestas contra el gobierno

JERUSALÉN - Unas tres mil personas exigieron hoy al Gobierno israelí, en una marcha de protesta por Jerusalén, que incremente la "humillante" ayuda que presta a miles de sobrevivientes del Holocausto nazi y les devuelva las compensaciones que Alemania pagó al Estado judío en los años 50.

Bajo los lemas de "Marcha de la vida" y "El Holocausto sigue aún", los participantes, en su mayoría hijos y nietos de víctimas y miembros de movimientos juveniles, marcharon esta tarde por la "Colina del Gobierno" para denunciar el incremento de 83 shékels (unos 20 dólares o 14 euros) que el Ejecutivo del primer ministro, Ehud Olmert, aprobó la semana pasada.

"Queremos vivir con dignidad y morir con dignidad; eso es una vergüenza y una humillación", dijo a Efe Yosef Cherni, un sobreviviente de 82 años del gueto de Varsovia y del campo de exterminio de Treblinka.

Cherni vestía hoy una camisa a rayas que recordaba la vestimenta de los internos en los campos de concentración, y una estrella de David amarilla en el pecho, el símbolo que los nazis obligaron a llevar a los judíos poco después de llegar al poder en 1933.

Para él, con sus actos "el Estado de Israel está incurriendo en la negación del Holocausto".

La marcha de hoy es el punto culminante de una campaña que se inició hace año y medio, cuando la prensa local dio a conocer que un tercio de los sobrevivientes del Holocausto, en el que murieron seis millones de judíos entre 1939 y 1945, viven en la más extrema pobreza.

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"Me dan 3,000 shékels (unos 694 dólares) de pensión, eso es todo lo que tengo para vivir, y de ahí tengo que pagar alquiler, medicamentos, comida, electricidad, gas", se lamenta entre sollozos Menahem Ogrodovich, de 86 años y también superviviente del gueto de Varsovia.

No les alcanza el dinero

Zeev Pector, otro sobreviviente, explica que "hay meses que tenemos que elegir entre pagar la cuenta de la luz o ir a la tienda de comestibles".

La denuncia que hoy presentaron los participantes es que el Estado se apropió de "los miles de millones de marcos" con los que Alemania compensó a Israel en 1952 por la matanza de un tercio del pueblo judío por aquel entonces.

"Con ese dinero se construyó el Estado, pero desde entonces los gobiernos se olvidaron de las personas", explica el hijo de un superviviente, que pide ser identificado únicamente como Dani.

A partir de 1952, con una parte del dinero alemán y de su propio presupuesto, el Gobierno israelí estableció una serie de criterios para compensar a los sobrevivientes, muy por debajo de las compensaciones que reciben los que viven fuera de Israel porque les llega directamente del Gobierno alemán.

"Existía por aquel entonces la concepción errónea de que la compensación a los sobrevivientes del Holocausto era la creación misma del Estado judío, una concepción que lamentablemente aún no ha cambiado", manifiesta Reuvén Rivlin, ex presidente del Parlamento israelí y actual diputado del conservador partido Likud.

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"Marcha de la vida"

Hoy, para recordar a todos los poderes del Estado el sufrimiento de las víctimas, los participantes, encabezados por unas decenas de ancianos sobrevivientes, marcharon desde el Parlamento hasta la Oficina del Primer Ministro, pasando por el Tribunal Supremo y por el Ministerio de Exteriores.

Sin embargo, eran pocos los manifestantes que llevaban adosados en el pecho la estrella amarilla, una protesta que ha causado gran polémica estos últimos días por su simbolismo.

"Una marcha en la que los participantes vestirán uniformes de presos y estrellas amarillas por una disputa (económica) con el Gobierno es un insulto a la memoria del Holocausto", consideró el ministro de Asuntos Sociales, Itzhak Herzog.

¿Intereses políticos?

Por su parte, Olmert dijo que "la marcha está dirigida por intereses políticos", un argumento que rebatieron hoy los participantes.

"Aquí no hay política, lo que hay es una cerrazón por parte de todos los gobiernos israelíes desde 1948", declaró a Efe Zehava Galón, diputada del frente Meretz.

A raíz de la indignación que generó en la opinión pública su oferta de 83 shékels, el primer ministro israelí, hoy abucheado en el acto en varias ocasiones, encomendó a uno de sus ministros, Rafi Eitán, que prepare una nueva propuesta, que ha resultado más generosa pero que aún no corrige los errores históricos cometidos.

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Una de las claves pasa por la definición de los criterios sobre quién es "sobreviviente" del Holocausto, y cuánto debe percibir de acuerdo al sufrimiento experimentado, es decir, los años bajo persecución nazi y si fue en un gueto, en un campo de concentración, o en uno de exterminio.

Para poner fin a lo que algún sobreviviente llegó a calificar hoy de "segundo holocausto", Zehava Galón ha comenzado a pedir las firmas de diputados de todos los partidos para pasar un proposición de ley que neutralice cualquier decisión del Gobierno.

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