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El gigantesco acelerador de partículas del CERN de nuevo en funcionamiento

El gigantesco acelerador de partículas del CERN de nuevo en funcionamiento

El experimento que podría desvelar el origen del universo, fue de nuevo puesto en funcionamiento por el CERN.

Viaje a lo desconocido

GINEBRA - El acelerador de partículas más grande del mundo, desarrollado por el Laboratorio Europeo de Física Nuclear (CERN), se encuentra de nuevo operativo y la expectativa es que en cuestión de semanas se superen nuevas etapas clave para llegar al punto culminante de este experimento a principios de 2010.

Cuando esto suceda se espera que el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en ingles) produzca cientos de millones de choques frontales de partículas a una velocidad próxima a la luz, un momento crucial en el que la ciencia hará un viaje hacia lo desconocido.

Sin embargo, para llegar a esa fase decisiva, los científicos que trabajan en el acelerador todavía tendrán que superar varios desafíos en las próximas semanas y, sobre todo, asegurarse de que no se repitan problemas técnicos, como el que hace catorce meses causó una grave avería apenas nueve días después de iniciado el experimento.

A ese respecto, el director de los aceleradores del CERN, Steve Myers, se mostró confiado al afirmar que "el LHC es una máquina mucho mejor de entender de lo que era hace un año" y que, desde entonces, su equipo "ha aprendido de esa experiencia y desarrollado la tecnología que nos permite seguir adelante".

Este gran invento, considerado una proeza de la ciencia, ha costado cerca de 10,000 millones y su construcción ha requerido 12 años de trabajo y la colaboración de 7,000 científicos.

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Un punto de partida

Se espera que esta primera prueba exitosa signifique un punto de partida, esta vez imparable, hasta la culminación del experimento.

Así, el primer paso ha consistido en el lanzamiento de un haz de protones en el sentido de las agujas de un reloj y que dio una vuelta completa por el túnel del acelerador, de unas 17 millas de largo y situado a 328 pies de profundidad bajo la frontera entre Suiza y Francia.

Los elogios de todo el mundo no se hicieron esperar. "¡El primer haz a través del Atlas!", proclamó un entusiasta mensaje de Adam Yurkewicz, un científico estadounidense que trabaja en el detector Atlas del acelerador.

"Felicito a los científicos e ingenieros que han trabajado para reactivar el LHC (las siglas del nombre técnico del acelerador)", dijo Dennis Kovar, del Departamento de Energía de Estados Unidos, que participa en el proyecto.

Un largo trecho

Aunque satisfecho porque se trata de un hito que muestra que se está en el buen camino, el director general del CERN, Rolf Heuer, reconoció que "todavía queda un trecho por recorrer antes de que la física se inicie".

El reencendido del LHC ocurrió durante el verano y, desde entonces, se ha avanzado gradualmente. Lo primero fue llegar a la temperatura de -271 grados Celsius necesaria para que el acelerador esté operativo, lo que se consiguió el pasado 8 de octubre.

El 23 de ese mes se inyectaron las partículas, pero éstas no circularon, y el 7 de noviembre los haces se pusieron en movimiento por trechos.

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Para dentro de una semana, aproximadamente, se espera el próximo paso fundamental: colisiones a baja velocidad de haces de protones que circularán en direcciones opuestas, una prueba que arrojará datos que permitirá a los científicos calibrar sus trabajos posteriores.

Un momento significativo

Ese momento será muy significativo ya que, hasta ahora, todas las informaciones registradas por los detectores provienen de rayos cósmicos, explicó el CERN.

El análisis de la información y los ajustes necesarios proseguirán durante algunas semanas más hasta llegar al momento de elevar los haces a una alta energía y prepararles así para colisiones a 7 TeV (teraelectrovoltios) -3.5 TeV por haz- el próximo año.

Cuando el LHC funcione a pleno rendimiento se recrearán los instantes posteriores al "Big Bang", lo que dará informaciones claves sobre la formación del universo y confirmará o rebatirá la teoría estándar de la física, basada en el bosón de Higgs.

La existencia de esa partícula, que debe su nombre al científico que hace 30 años predijo su realidad, se considera indispensable para explicar por qué las partículas elementales tienen masa y por qué las masas son tan diferentes entre ellas.

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